Es norma general que en verano los expertos aconsejen duchar a los caballos para eliminar sudor y restos de suciedad tras la realización de ejercicio y para que los animales tengan la posibilidad de que sus organismos se refresquen después de haber trabajado bajo las habituales altas temperaturas veraniegas.
Pero dicho esto hay que tener mucha prevención para evitar que los caballos puedan sufrir choques térmicos que les provoquen trastornos graves. Esta prevención pasa por dejar enfriar a los caballos antes de la ducha y por comprobar que la temperatura del agua no es excesivamente fría.

Qué es un choque térmico
Tras la realización de ejercicio la temperatura corporal de los caballos suele estar en niveles altos (40ºC), más todavía si el tiempo de trabajo se ha realizado en escenarios soleados o en ambientes calurosos, de ahí que antes de la ducha haya que permitir un periodo de descanso y relax que sirva para aminorar un posible sobre calentamiento con exceso de sudoración y para relajar el ritmo cardiaco y respiratorio.
De otra forma corremos el riesgo de que el animal pueda sufrir los efectos negativos de un choque térmico, trastorno que le provocará una vasoconstricción (estrechamiento) brusca de vasos sanguíneos y arterias, una circunstancia que dificultará la eliminación del exceso de calor y que puede provocar daños e nivel interno.

Cómo realizar la ducha
En verano el agua de la ducha ni debe estar caliente, con el fin de facilitar la refrigeración, ni debe estar muy fría. Una temperatura normal será suficiente. Importante recordar que cuando la temperatura ambiente sea inferior a 18ºC no es aconsejable realizar las duchas en exterior, dado que existe riesgo alto de que los caballos puedan coger frío.
Por otro lado, si observamos que en la salida del grifo el agua nos parece caliente al tacto por el lógico soleado de las conducciones en verano, procedemos a dejarla correr hasta que pierda ese calor inicial.
Para conseguir un correcto enfriamiento del caballo comenzaremos la ducha por las patas, con especial atención a las zonas internas de las extremidades. Con ello facilitaremos que la temperatura corporal descienda de forma gradual.
Después ascenderemos hacia las áreas del pecho, cuello y cabeza, dejando tiempo para que el animal se acostumbre al agua y, finalmente, mojaremos las zonas del lomo y grupa. Es importante no duchar al caballo de forma indiscriminada, teniendo cuidado en que el agua no acceda en grandes cantidades a ojos, orejas y fosas nasales (ollares).

Retirar el sudor
Por si sola la ducha no servirá para retirar el total de restos de sudor, suciedad y pelo muerto, y para ello emplearemos la rasqueta que, además, nos servirá para retirar el agua sobrante impidiendo que se quede demasiado tiempo sobre la piel provocando que con el calor ambiente hongos y otros patógenos puedan proliferar.
Es importante permitir que tras la ducha y el trabajo con la rasqueta el caballo pueda permanecer en el exterior, incluso mejor si lo podemos pasear, para conseguir un secado total del pelaje, ya que en las cuadras o boxes la humedad puede mantenerse más tiempo del deseado.
Es importante tener en cuenta que el proceso de secado es fundamental cuando hablamos de las patas y de la zona de los riñones, de ahí que tras la ducha los caballos no deban volver a sus aposentos hasta no estar bien secos. La razón es que, incluso en verano, las corrientes de aire pueden resultar nefastas.

Champú con moderación
La piel y el pelo de los caballos, como sucede con todos los animales, disponen de grasas naturales protectoras, que pueden desaparecer o ver alterada su composición con el uso indiscriminado de champús. Es importante antes de nada consultar con los veterinarios cuál es el champú más adecuado para la piel de nuestro caballo.
Dicho esto, no hay que abusar de su uso y limitar su utilización a circunstancias puntuales donde exista un gran nivel de sudoración, evitando la entrada de champú en zonas vulnerables como ojos, orejas, ollares, ano o en la vulva de las yeguas, donde los elementos químicos pueden causar trastornos indeseados.

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