Leptospirosis: Enfermedad canina que puede transmitirse a humanos

Las ratas son las mayores responsables de que nuestros perros contraigan la leptospirosis, una enfermedad provocada por la bacteria “Leptospira” que se disemina a través de la orina de los roedores y que afecta a los perros, principalmente, aunque el mayor riesgo de esta patología es que a través de la orina infectada de las mascotas también puede contagiar a los seres humanos.

LEPTOSPIROSIS EN PERROS

Hasta no hace mucho tiempo la leptospirosis era una patología que se daba, principalmente, en climas cálidos y tropicales, pero el calentamiento global y el incremento de las temperaturas está provocando su expansión.
En nuestro país veterinarios y autoridades sanitarias están advirtiendo a los propietarios de perros de la aparición de diferentes brotes de leptospirosis, una enfermedad que se disemina a través de la orina y que es producida por la bacteria “Leptospira”.

Se trata de un microorganismo que se encuentra presente en la mayor parte de los animales mamíferos. Aunque aparece fundamentalmente en perros, la bacteria “Leptospira” también se ha podido encontrar en ratas, en otros canidos salvajes e incluso en animales domésticos como caballos, cerdos y vacas.
El riesgo sanitario de la leptospirosis es que esta enfermedad puede pasar de los animales a los seres humanos, apareciendo generalmente en personas que han estado expuestas a aguas contaminadas con la orina de animales infectados o en pacientes (veterinarios, ganaderos, propietarios de mascotas, etc) que han entrado en contacto directo con orina infectada.

Por regla general son las ratas, animales que actúan como receptores de la leptospirosis sin llegar a desarrollar esta patología, las que infestan con su orina las aguas donde más tarde beben o se bañan perros, que de esta forma se convierten en portadores y diseminadores de la enfermedad y en un riesgo de contagio para las personas con las que conviven de forma habitual.
Con un adecuado tratamiento con antibióticos la bacteria suele desaparecer en pocos días de la orina, aunque los controles se hacen imprescindibles durante varios meses para comprobar que la “Leptospira” no se ha recuperado y que no se producen recaídas.

En los perros la leptospirosis se manifiesta, entre otros, con síntomas leves difíciles de detectar y con otros de mayor gravedad como son fiebre alta, gastroenteritis con vómitos y diarrea, ictericia (coloración amarilla) motivada por la alteración del hígado, orina oscura, deshidratación, insuficiencia renal aguda y congestión de las mucosas. Los mayores perjuicios que produce la leptospirosis en los perros se concentran en el hígado y en los riñones.
Como medida preventiva deberemos consultar con nuestro veterinario la adecuación y efectividad de la vacuna en cada caso concreto, ya que existen varias cepas activas de la bacteria “Leptospira” y nuestro perro puede estar vacunado de una e infestarse inmediatamente de otra distinta.

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