La cojera crónica es un trastorno que pueden padecer los caballos, y que llega producida por un dolor muscular que reduce la amplitud de movimiento y provoca un traumatismo en los tejidos blandos. Una investigación ha probado el uso del calor (diatermia) como técnica terapéutica para poder disminuirlo.

Es habitual que los trastornos de cojera crónica en caballos se produzcan tras una inflamación muscular concurrente. Es precisamente este dolor muscular el que provoca una reducción en la amplitud de movimiento, traumatismo en los tejidos blancos y disminución del rendimiento.
Una patología que ha investigado en profundidad un estudio clínico preliminar, elaborado por las expertas del Orthopedic Research Center de la Universidad Estatal de Colorado Melissa King y Katie Ellis, con el objetivo de determinar si la diatermia por radiofrecuencia pudiera servir como tratamiento y reducir sus síntomas. En este sentido, la aplicación del calor es una técnica terapéutica que ya ha sido empleada desde hace tiempo para el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas y el dolor asociado en pacientes humanos. De esta forma se ha aprovechado para aplicarla en caballos, también con cierto éxito.
Y es que los efectos térmicos por calentamiento en el músculo afectado conllevan múltiples beneficios que ya han sido probados, tales como el aumento de la elasticidad del tejido, padecer menos espasmos musculares y modular el dolor y la molestia. La diatermia por radiofrecuencia ha sido utilizada en personas con trastornos como capsulitis adhesiva, gonartrosis y lumbalgia.
El equipo de investigación estadounidense se centró por tanto en probar mediante esta técnica la posibilidad de reducir dolor muscular cervical en caballos y mejorar la amplitud de movimiento funcional. Para ello, se incluyó en las pruebas a dos equinos sometidos a rehabilitación por diferentes lesiones en las extremidades anteriores. Ambos animales sufrían un fuerte dolor en la zona distal del músculo braquiocefálico, además de una evidente reducción de la flexión lateral cervical y retracción de la extremidad anterior.
A la hora de evaluar de manera objetiva el dolor y forma cuantitativa y repetible, se obtuvieron los valores del umbral nociceptivo mecánico (MNT) utilizando el método de la algometría de presión. Además, se utilizó un equipo Indiba Animal Health para aplicar una radiofrecuencia monopolar con frecuencia fija de 448 kHz en modo continuo y mediante dos electrodos diferentes, capacitativo (CAP) y resistivo (RES) para demostrar su eficacia.
Se realizaron un total de tres sesiones de tratamiento por semana, con un total de 12. Todos ellos aplicados en la región cervical, principalmente sobre el músculo braquiocefálico, demostrando su eficacia.
Mejora la amplitud de movimiento
Los resultados de las pruebas realizadas confirmaron que los valores de MNT fueron significativamente superiores en la cuarta semana tras los tratamientos de diatermia por radiofrecuencia, disminuyendo por tanto el dolor que padecían los animales. Además, se redujo de manera destacada la longitud de la retracción de la extremidad anterior, acortando la distancia entre esta y el casco de la extremidad posterior. De esta forma, la extremidad anterior se pudo estirar más hacia la posterior.
Por tanto, las conclusiones de estos casos clínicos muestran que la aplicación de diatermia por radiofrecuencia a 448 kHz mediante una transferencia de energía capacitiva y resistiva provoca una mejora en la amplitud de movimiento y disminuye el dolor muscular en caballos con comorbilidades de la musculatura cervical. De esta forma, ambas investigadores reconocen que la diatermia por radiofrecuencia «es una alternativa a tener en cuenta para el tratamiento de caballos con dolor y rigidez musculares y con disminución de la amplitud de movimiento».
Nueva herramienta para reconocer cojeras leves
Por otra parte y al margen de esta investigación, veterinarios del Kentucky Equine Research han desarrollado una nueva herramienta que sirva como ayuda para la detección de cojeras leves en caballos, que suelen ser complejas de identificar para los propietarios. Llamada Ridden Horse Pain Ethogram (RHpE), recoge 24 comportamientos demostrados como 10 veces más probables que se produzcan en caballos con cojeras. De hecho, se indica que cuando se empleó anestesia para eliminar dolor, con el bloqueo de nervios o articulaciones, los comportamientos que se señalan a continuación disminuyeron:
- Cambios en la posición de la cabeza durante el movimiento.
- Orejas giradas hacia atrás o planas.
- Párpados cerrados, parpadeo frecuente o exponer el blanco de los ojos repetidamente o mediante expresión vidriosa.
- Apertura frecuente de la boca, con lengua protuberante.
- Agitar la cola durante las transiciones.
- Cambios anormales en la marcha, tropiezos, ritmos irregulares o cambios de velocidad.
- Negación a moverse o desplazarse, revolviéndose o dando sacudidas.
Para desarrollar esta herramienta, los caballos fueron examinados mediante grabación de vídeo mientras realizaban la caminata, el trote y el galope. Observando estos comportamientos se realizó una escala numérica, con las puntuaciones de 8 o más en la escala de 24 puntos reflejando la presencia de dolor musculoesquelético.
Aplicando la herramienta a un grupo de 60 caballos deportivos y de escuela de equitación, el 73% mostró cojera de bajo grado en una o más extremidades (cojera de grado 2 o menos en una escala de 8 puntos). Las puntuaciones variaron de 3 a 16, con una media de 9 de 24.
La especialista de Kentucky Equine Research, Kathleen Crandell, opinó sobre estos resultados que «los comportamientos incluidos en la herramienta deben considerarse un signo de malestar crónico más que un comportamiento normal en caballos sin dolor». Por eso, aconseja que «una vez que estos comportamientos se reconocen como anormales, se puede abordar la cojera y mejorar el bienestar y el rendimiento del caballo».

Periodista | Comunicación corporativa y Marketing Digital en TERRÁNEA