Un caballo sano necesita de un aparato digestivo sano

El aparato digestivo de los caballos, fundamental para su salud, se divide en una primera parte similar a la de otros animales monogástricos y una segunda más parecida a la de los rumiantes poligástricos. En este sistema el intestino delgado es el encargado de asimilar los nutrientes, mientras que el intestino grueso es la cámara de fermentación de los alimentos. Una característica de los caballos es que carecen de vesícula biliar.

APARATO DIGESTIVO DEL CABALLO

El aparato digestivo de los caballos se divide en dos partes. Una delantera que está compuesta por boca, esófago, estómago e intestino delgado y que es similar a la que presentan otros mamíferos monogástricos (los seres humanos lo somos) y una parte trasera que comprende el intestino grueso (ciego, colon y recto) y que es más parecida a que tienen algunos rumiantes poligástricos como vacas y ovejas.

La principal misión de la boca es la de masticar los alimentos y mezclarlos con la saliva producida durante el proceso de la masticación. La producción de saliva es muy importante en los caballos para que el alimento se lubrifique correctamente y pueda ser tragado sin dificultad ni atragantamientos. Esta es la razón de que un caballo pueda producir entre cinco y diez litros diarios de saliva.

Más allá de la boca

A continuación nos encontramos con el esófago que se extiende desde la zona del paladar hasta el estómago y que finaliza en el “cardias”, una válvula muy poderosa que tan sólo se abre en dirección hacia el estómago y no al contrario.

Esta particularidad anatómica explica que los caballos no tengan la capacidad de eructar o de poder vomitar, circunstancia que les predispone a la distensión gástrica y a los cólicos.

CABALLO COMIENDO

Por su parte, el estómago de los caballos tiene una capacidad de aproximadamente 15 litros y se divide en dos secciones, la glandular y la no glandular. En él se absorbe una pequeña parte de la proteína y los alimentos tardan entre 20 y 30 minutos en pasar a un intestino delgado que puede alcanzar hasta los 25 metros de longitud y que se divide en duodeno, yeyuno e ileón. Tanto estómago como intestino delgado tienen un ambiente ácido.

Absorción de nutrientes

Es en el intestino delgado donde se absorben la mayor parte de los nutrientes (proteínas, grasas e hidratos de carbono) y más concretamente es en el íleon donde se absorben los minerales.

Por aquí los alimentos pueden tardar en pasar un mínimo de cinco minutos o llegar a un máximo de dos horas. Una mayor masticación de los alimentos servirá para reducir el tamaño final de las partículas y ello facilitará que las enzimas del intestino delgado puedan extraer el máximo de los nutrientes.

Finalmente, los alimentos llegan a la zona del intestino grueso, que con una longitud de unos siete metros y una capacidad de aproximadamente 150 litros, está conformado por el ciego, colon y recto. El intestino grueso del caballo es la auténtica cámara de fermentación de los forrajes, donde cerca de cuatrocientas especies distintas de microorganismos absorben la fibra que contienen en forma de ácidos grasos volátiles (acetato, butirato y propionato).

Al contrario de lo que sucede en el estómago y en el intestino delgado, donde el paso de los alimentos es sumamente rápido, en el intestino grueso el flujo se convierte en algo muy lento que puede tardar entre 22 horas y dos días.

Comer muchos pocos

El intestino grueso tiene la peculiaridad de requerir un funcionamiento continuo, que precisa del aporte de forraje en pequeñas cantidades. Mantener un intestino grueso sano se traducirá en un caballo saludable y con un nivel de rendimiento muy superior.

CABALLOS CON APARATO DIGESTIVO SANO

Hay que recordar que el aparato digestivo de los caballos está diseñado para proveerle de alimento bajo la regla de “muchos pocos”, una circunstancia que nos sirve para poder explicar cuáles son algunos de los riesgos asociados a la falta de forraje.

Los caballos, al contrario de lo que sucede con los seres humanos, no disponen de vesícula biliar, y por lo tanto la bilis es segregada de forma constante independientemente de que el aparato digestivo reciba o no alimento sobre el cual actuar.

Conocer las particularidades del sistema digestivo de nuestro caballo nos ayudará a cuidar de su salud y es que son precisamente dichas peculiaridades las que es predisponen a ciertas alteraciones y problemas digestivos que podremos prevenir con un adecuado manejo alimentario.

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