En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, concretamente el 28 de abril de 1945, soldados norteamericanos, militares alemanes de la Wehrmacht y jinetes cosacos, todos ellos bajo el mando del general Patton, participaron en la operación de rescate de los caballos lipizzanos de la Escuela Española de Equitación de Viena.
La “Operación Cowboy”, como fue bautizada la expedición militar, tenía como objetivo salvar a los más de 500 caballos que se encontraban en la granja de Hostau, entonces en territorio de Checoslovaquia, y que corrían el riesgo de ser capturados o muertos por el ejército soviético que avanzaba sin encontrar resistencia en dirección a Berlín.
Los lipizzanos de Hitler
En 1938 el gobierno de Adolf Hitler decidió la anexión de Austria (Anchluss) y tras la ocupación alemana los caballos de la Escuela Española de Equitación comenzaron a ser trasladados desde Viena a una granja experimental localizada en Hostau, con el objetivo de crear una raza totalmente aria de caballos.
En esta granja los caballos lipizzanos quedaron rodeados al final de la contienda. Por el lado oeste las tropas norteamericanas al mando del general George Patton y por el lado este el Ejército Rojo que veía en estos prestigiosos caballos un símbolo del nazismo al que estaban punto de derrotar.
Una extraña alianza
Fue el teniente coronel de la Luftwaffe, Walter Holters, el que consciente del peligro que podían correr los caballos convenció a Patton de que era necesaria una operación conjunta para salvarlos, una iniciativa que al final estuvo comandada por el coronel Charles H. Reed y a la que terminarían uniéndose los cosacos rusos del Príncipe Amassov, que durante la guerra habían combatido del lado alemán.

La “Operación Cowboy” fue calificada como alto secreto por el mando aliado, mientras que del lado alemán la desorganización de los últimos días hacía necesario conseguir el apoyo tácito de las Waffen SS que custodiaban la granja de Hostau. Por si fuera poco en el grupo de caballos a rescatar había muchos potros y yeguas preñadas, además de los 400 prisioneros que se encargaban de su cuidado, una circunstancia que complicaba y mucho la evacuación.
Finalmente, la Operación Cowboy fue todo un éxito y gracias a ella los caballos lipizzanos de la Escuela Española de Equitación de Viena pudieron viajar desde Checoslovaquia a la zona europea controlada por los aliados, aunque eso no evitó que Stalin exigiera la devolución de unos caballos que los rusos consideraban de su propiedad. La respuesta aliada fue trasladar los caballos más lejos del Ejército Rojo.
En 1955 el responsable de la Escuela Española de Equitación de Viena, Alois Podjahsky, que había coincidido con Patton en los Juegos Olímpicos de 1912, recepcionó a los caballos lipizzanos en su regreso a la capital austriaca.

Patton, jinete olímpico
George Patton era un oficial de caballería y como tal participó en la guerra de México en persecución de Pancho Villa. Como jinete formó parte del equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912, en un momento en el que las competiciones ecuestres estaban reservadas a jinetes militares y no estaba permitida la participación femenina.

En estas Olimpiadas Patton compitió en la modalidad de Pentatlón Moderno, que incluía distintas pruebas como tiro con pistola, esgrima, natación, carrera a pie campo a través y salto ecuestre.

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