Causadas por la bacteria Streptococcus equi subsp. equi, las paperas equinas, conocidas también como gurma, adenitis equina o strangles, son una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a las vías respiratorias altas y al tejido linfático de los caballos y que se caracteriza por su elevada capacidad de contagio.
Es precisamente este poder de transmisión, tanto entre caballos de ocio como entre animales de competición, lo que puede obligar a restringir entradas, salidas y movimientos dentro de una instalación ecuestre cuando aparece un brote.
Aunque comparten nombre, las paperas equinas no tienen relación con las paperas humanas. En las personas la enfermedad está causada por un virus y afecta principalmente a las glándulas salivares, mientras que en los caballos estamos ante una infección bacteriana caracterizada especialmente por la inflamación y posible formación de abscesos en los ganglios linfáticos.
Una enfermedad que continúa provocando brotes
A pesar de los importantes avances en veterinaria equina, de las herramientas de diagnóstico disponibles y de las medidas de bioseguridad y vacunación que pueden contribuir a su control, los brotes de paperas equinas continúan apareciendo periódicamente.
Los caballos que viajan con frecuencia para competir, entrenar o cambiar de instalación pueden presentar una mayor exposición debido al contacto con numerosos animales de diferentes procedencias. No significa que un caballo deportivo sea biológicamente más susceptible, sino que la movilidad y la concentración de animales aumentan las oportunidades de transmisión.
Por esta misma razón, la introducción de nuevos ejemplares en una cuadra o centro ecuestre es uno de los momentos en los que más importancia tienen las medidas de aislamiento preventivo y vigilancia sanitaria.
Entre las enfermedades respiratorias contagiosas que requieren especial vigilancia también se encuentran la [gripe equina] y la rinoneumonitis equina.
¿Qué son las «strangles»?
A nivel internacional las paperas equinas reciben habitualmente el nombre de strangles.
El término hace referencia a uno de los cuadros más característicos de la enfermedad: la inflamación y abscesificación de los ganglios linfáticos, especialmente los situados debajo de la mandíbula y en la región retrofaríngea.
Cuando la inflamación es importante puede provocar dolor, dificultad para tragar, ruidos respiratorios e incluso comprometer la entrada de aire en los casos más graves.
Las paperas equinas pueden afectar a caballos de cualquier edad, aunque los animales jóvenes, especialmente aquellos con poca o ninguna inmunidad previa frente a la bacteria, suelen desarrollar la enfermedad con mayor frecuencia y síntomas más evidentes.
¿Cómo se transmiten las paperas equinas?
Los contagios pueden producirse con mucha rapidez entre caballos que comparten una misma instalación.
La transmisión puede ser directa, mediante el contacto entre animales, o indirecta, cuando la bacteria está presente en bebederos, comederos, cubos, material de limpieza, equipos veterinarios, mantas, utensilios de monta, remolques, ropa o incluso las manos de las personas que han manipulado previamente a un caballo infectado.
Por eso no basta con separar al animal que presenta síntomas. Durante un brote es necesario controlar también los movimientos de personas, material y resto de caballos de la explotación.
El periodo de incubación suele encontrarse aproximadamente entre 3 y 14 días. Además, un caballo puede estar incubando la enfermedad sin mostrar todavía signos evidentes.

Otro de los principales problemas son los portadores persistentes. Algunos animales que aparentemente han superado la enfermedad pueden conservar Streptococcus equi en las bolsas guturales y eliminar la bacteria de forma intermitente durante meses y, excepcionalmente, durante periodos todavía más prolongados.
Estos caballos clínicamente sanos pueden convertirse en el origen de nuevos brotes.
Síntomas de las paperas equinas
La fiebre suele ser uno de los primeros signos clínicos de la infección y puede aparecer uno o dos días antes que el resto de la sintomatología.
Posteriormente pueden observarse apatía, pérdida de apetito, secreción nasal inicialmente mucosa y posteriormente mucopurulenta, tos y dolor o inflamación en la zona de la garganta.
Uno de los signos más característicos es el aumento de tamaño de los ganglios submandibulares y retrofaríngeos. Estos ganglios pueden evolucionar hasta formar abscesos que finalmente se abren y drenan material purulento.
Los caballos con una inflamación importante de la región retrofaríngea también pueden mostrar dificultad para tragar, ruidos al respirar o una postura de cabeza y cuello más extendida de lo habitual.
Ante la aparición de fiebre acompañada de alguno de estos síntomas en una instalación donde conviven varios caballos, una de las primeras medidas debe ser separar inmediatamente al animal sospechoso y contactar con el veterinario, evitando mientras tanto movimientos innecesarios de caballos, personas y material.
¿Cómo se diagnostican las paperas equinas?
Los signos clínicos pueden hacer sospechar rápidamente de una infección por Streptococcus equi, pero el diagnóstico debe confirmarse mediante pruebas veterinarias.
Según el momento y la evolución de la enfermedad pueden analizarse muestras procedentes de secreciones, lavados nasofaríngeos, material de los abscesos o lavados de las bolsas guturales mediante cultivo bacteriano y técnicas PCR.
La elección de la muestra es importante. En animales recuperados en los que se pretende comprobar si continúa existiendo un estado de portador, la exploración endoscópica y el lavado de las bolsas guturales para posterior PCR constituyen una de las técnicas más sensibles.
Además, realizar una prueba demasiado pronto puede ofrecer resultados negativos aunque el animal esté infectado, por lo que el veterinario deberá decidir cuándo y cómo realizar el muestreo.
¿Cómo se tratan las paperas en los caballos?
El tratamiento depende del estado del caballo y de la fase en la que se encuentre la infección.
En muchos casos no complicados el manejo se basa fundamentalmente en cuidados de soporte, proporcionando al caballo descanso, un ambiente limpio, seco y sin polvo, agua disponible y alimentos apetecibles y fáciles de ingerir cuando existe dolor al tragar.
El veterinario puede indicar antiinflamatorios y analgésicos para controlar el dolor y la fiebre y valorar la evolución de los ganglios afectados.
El uso de antibióticos no debe considerarse automático ante cualquier caso de paperas equinas. Su utilización depende de la fase de la enfermedad y de la gravedad del cuadro y debe decidirla siempre el veterinario.
Pueden estar indicados, entre otras situaciones, cuando existe fiebre muy alta y persistente, dificultad respiratoria o para tragar, deterioro general importante o complicaciones como la extensión de la infección a otras zonas del organismo.
Los abscesos tampoco deben manipularse o abrirse sin indicación veterinaria.
Cómo controlar un brote en una cuadra
Una vez sospechada o confirmada la presencia de paperas equinas, la prioridad es impedir que la bacteria continúe circulando.
Lo recomendable es separar físicamente los caballos enfermos, los que han estado expuestos y aquellos que aparentemente permanecen libres de contacto, evitando compartir bebederos, comederos, cepillos, material de monta y cualquier otro utensilio.
También es aconsejable controlar la temperatura de los animales expuestos al menos dos veces al día durante el periodo de riesgo, porque la fiebre suele preceder al resto de síntomas.
Las personas que atienden a los animales afectados deben extremar la higiene de manos, ropa, calzado y material y, siempre que sea posible, atender primero a los caballos sanos y dejar para el final los infectados.
La limpieza debe realizarse antes de aplicar los productos desinfectantes, porque la presencia de materia orgánica puede disminuir su eficacia.

¿Cuánto tiempo hay que aislar a un caballo?
No existe un número de días válido para todos los brotes.
Muchos caballos continúan eliminando la bacteria durante varias semanas después de desaparecer los síntomas y algunos desarrollan infecciones persistentes de las bolsas guturales.
Por ello, la recuperación clínica no garantiza que el animal haya dejado de ser contagioso.
Como criterio general, la evaluación de un posible estado de portador suele realizarse una vez transcurridas varias semanas desde la desaparición de los signos clínicos. La reincorporación de los caballos y el levantamiento de las restricciones deben decidirse junto con el veterinario y apoyarse, cuando corresponda, en pruebas que confirmen que los animales ya no eliminan la bacteria.
Precisamente esta dificultad para identificar y eliminar a los portadores explica que algunos brotes puedan mantener restringida una instalación durante semanas o incluso meses.
El riesgo de las complicaciones
Aunque la mayoría de los caballos se recuperan, las paperas equinas pueden provocar complicaciones que requieren especial atención veterinaria.
Una de las más importantes es el empiema de las bolsas guturales, que se produce cuando se acumula material purulento en su interior. Este problema puede favorecer la persistencia de la bacteria y convertir al animal en portador crónico.
También pueden aparecer las denominadas paperas bastardas o strangles metastásico, cuando la infección se extiende y aparecen abscesos en otras partes del organismo, especialmente en ganglios del tórax o del abdomen, aunque también pueden verse afectados otros órganos.
Otra complicación importante es la púrpura hemorrágica, una reacción inmunitaria que provoca inflamación de los vasos sanguíneos y puede producir edemas, hemorragias y otros signos sistémicos potencialmente graves.
Existen además otras complicaciones menos frecuentes, por lo que cualquier empeoramiento del estado general del caballo debe ser valorado inmediatamente por un veterinario.
¿Se pueden prevenir las paperas equinas?
La prevención se basa principalmente en la bioseguridad.
Los nuevos caballos que llegan a una instalación deberían mantenerse inicialmente separados del resto y vigilarse antes de incorporarlos al grupo. También conviene aumentar las precauciones con animales que regresan de concursos, concentraciones, centros de entrenamiento u otros lugares donde hayan convivido con caballos de diferente procedencia.
Evitar compartir cubos, bebederos, material de limpieza y equipos entre grupos, mantener una correcta higiene y disponer de protocolos para los animales con fiebre son medidas sencillas que pueden reducir considerablemente la propagación de un brote.
Existen vacunas frente a Streptococcus equi, pero la conveniencia de utilizarlas y la pauta adecuada deben valorarse con el veterinario en función del riesgo epidemiológico, el historial del caballo y la disponibilidad del producto. La vacunación no sustituye a las medidas de aislamiento, vigilancia y bioseguridad.
Paperas equinas: actuar pronto es fundamental
Las paperas equinas suelen tener un pronóstico favorable en los casos no complicados, pero su enorme facilidad de transmisión hace que un único caballo infectado pueda convertirse en un problema para toda una instalación.
La fiebre, la secreción nasal y, especialmente, la inflamación de los ganglios situados debajo de la mandíbula y en la garganta deben hacer sospechar de la enfermedad.
Ante estos signos, aislar al caballo y avisar cuanto antes al veterinario puede marcar una diferencia importante: no solo para el animal enfermo, sino también para evitar que Streptococcus equi continúe propagándose entre el resto de caballos.

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