Todos los perros ladran, unos más que otros, y lo realmente anormal es que un perro no ladre o que se quede mudo. Que un perro deje de ladrar es motivo de preocupación y de visita al veterinario, porque seguramente el animal esté sufriendo algún problema en las cuerdas vocales que le impida que pueda comunicarse normalmente.

En su etapa como cachorros los perros pueden tardar unos dos meses en emitir su primer ladrido y a partir de ese momento probablemente no callen, pero qué sucede cuando un perro adulto deja de ladrar y se queda mudo sin razón aparente. ¿Tenemos que preocuparnos?
Evidentemente sí, porque de forma natural los perros utilizan los ladridos para comunicarse con otros perros y seguramente también para comunicarse con los humanos, aunque en nuestro caso no entendamos el lenguaje canino y el significado de los ladridos.

Todos los perros ladran, menos el Basenji
Existen razas caninas donde los ejemplares no ladran, como es el caso del Basenji. La razón es que las cuerdas vocales de estos perros de origen africano son más estrechas y finas, lo que provoca que los habituales ladridos perrunos se vean sustituidos en este caso por una sucesión de sonidos muy característicos de esta raza.

Pero una vez citada la salvedad de los Basenji, hay que afirmar que para la mayoría de los perros el ladrido es una necesidad y un hábito de vida, quizás molesto en ocasiones, pero que forma parte de su razón de ser como especie. De ahí que si un perro se queda mudo o ladra de forma extraña podemos afirmar que nos enfrentamos a un problema de salud.
Hay que tener en cuenta que en los perros las cuerdas vocales se encuentran muy cerca de la laringe y de la tráquea, de forma que una lesión en estas áreas afectará a su capacidad de ladrar o puede hacer que las emisiones de sonido sean más roncas.
¿Qué ha dejado mudo a mi perro?
Si nuestro perro deja de ladrar no nos queda otra que visitar al veterinario para que sea el especialista el que valore la situación y si existe un problema de salud lo diagnostique y proceda a su tratamiento. También lo haremos cuando el animal muestre síntomas de jadeo, ahogo, dificultad para respirar, tos, afonía, pérdida progresiva de la fuerza de los ladridos, etc.

Para poder emitir sus ladridos los perros necesitan utilizar las cuerdas vocales, de forma que sí enmudecen es porque existe un problema localizado en esta zona concreta y cuya causa primaria es necesario encontrar y definir.
Sabemos que un exceso de ladridos puede acabar produciendo inflamación en las cuerdas vocales, un trastorno que con frecuencia se traduce en un periodo de tiempo donde el animal sufre de dificultad para ladrar. Lo habitual es que si no existe patología adjunta el perro acabe recuperando la normalidad sin necesidad de intervención, aunque sí este comportamiento se repite una visita al etólogo o al educador canino puede sernos de mucha utilidad.
También puede ser que el collar que estamos utilizando apriete demasiado o que a través de la correa hayamos ejercido demasiada presión sobre la zona del cuello y de la garganta, circunstancias que pueden acabar provocando problemas a la hora de emitir ladridos. En estos casos es aconsejable sustituir el collar por un arnés.
Por último, que nuestro perro haya enmudecido o padezca afonía puede deberse a alguna patología que afecte a la garganta o a la existencia de algún daño o inflamación (laringitis) en las cuerdas vocales, motivos más que suficientes para agendar una visita con nuestro veterinario de confianza.
El maltrato también explica el silencio
Por otro lado, en animales que sufren de vómitos crónicos o que de manera temporal sufren vómitos excesivos puede producirse una irritación de la garganta y de la laringe que explique la aparición de dificultades a la hora de emitir ladridos.

Además, en ejemplares senior de razas grandes hay que valorar la posibilidad de la llamada “parálisis laríngea”, una patología que entre otros síntomas provoca un importante debilitamiento de la potencia de ladrido.
Pero además de las causas físicas como factores desencadenantes, la ausencia de ladridos también puede venir inducida por razones psicológicas derivadas de situaciones de maltrato. En estos casos el “silencio” se debería al miedo del animal.

Terránea es una correduría de seguros especialista en comparar precios del mercado asegurador para ofrecer a sus clientes todo un abanico de servicios.
Dedicada a esta actividad desde 1998, pretendemos ofrecer claridad a nuestros clientes para que puedan ahorrar dinero y escoger la tarifa que se ajusta a sus necesidades.
Encuentra un seguro barato entre más de 30 aseguradoras
con nuestro buscador de seguros.
Tendrás un asesor personal. Ponemos a tu disposición un equipo de 75 profesionales, tramitadores y abogados para gestionar tus siniestros, con las máximas garantías de indemnización, y representarte en caso de conflicto con la compañía aseguradora.