Pequineses, los perros guardianes de la Ciudad Prohibida

Perro Pequinés.

Hasta 1860 los pequineses eran una raza de perros desconocida en Europa, porque hasta ese momento los emperadores chinos los habían tenido como los perros guardianes de la Ciudad Prohibida. Tras la Segunda Guerra del Opio las tropas británicas llevaron los pequineses al Reino Unido como trofeos de guerra.

Cuando al final de la Segunda Guerra del Opio las tropas británicas conquistaron Pekín y entraron en la Ciudad Prohibida, allí se encontraron con una raza de perros desconocida hasta entonces y que durante siglos habían sido los guardianes de los emperadores chinos.

Tal era su rango que los «pequineses», como les comenzaron a llamar los ingleses, tenían derecho a su propio protocolo, de forma que quién no lo cumpliera podía ser duramente sancionado, e incluso quienes osaran con robar o matar a uno de los perros imperiales lo pagaban con su propia vida.

Con el tiempo se descubrió que los «pequineses» eran una de las razas caninas más antiguas del mundo, su existencia se calcula que podría sumar unos 4.000 años, siendo descendientes de los míticos perros lanudos del Tíbet. La tradición china obligaba a que cuando un emperador moría todos sus “pequineses” debían ser sacrificados y enterrados con él para que lo cuidaran y protegieran en el Más Allá.

Los primeros ejemplares de perros pequineses llegaron al Reino Unido a partir de 1860 tras la conquista y saqueo de Pekín y a modo de trofeos de guerra les fueron obsequiados a la Reina Victoria y a las duquesas de Wellington y Richmond, aunque es a esta última a la que se debe la primera línea de cría del «perro del sol», sobrenombre que se atribuyó a los perros pequineses, una raza que tuvo su momento de más apogeo en el periodo de entreguerras entre 1918 y 1939.

Se trata de perros braquicéfalos de pequeño tamaño, entre 15 y 25 centímetros de altura y entre 2,5 y 5,5 kg de peso tanto para machos como para hembras, con abundante pelo en todas las tonalidades y colores, con una vida media alrededor de los 11-12 años y que suelen padecer de dificultad para respirar.

De carácter son perros independientes, vivaces, con mucho carácter y por regla general muy apegados a sus amos. Aunque no soportan muy bien a los niños suelen acomodarse en las casas con facilidad, son reservados con los extraños y no precisan de grandes salidas, aunque si necesitan de peinado y cepillado diario para mantener en perfecto estado su abundante pelaje y de controlar el estado de sus ojos y de los pliegues de sus caras.

Una curiosidad es que el 15 de abril de 1912 un perro pequinés llamado Sun Yat Sen, propiedad del multimillonario británico Henry Harper, fue uno de los tres perros que consiguieron sobrevivir al naufragio del Titanic.

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