Rosales, la cuadra que hizo historia en las carreras de caballos

Entre 1953 y 1993 la Cuadra Rosales creada por Antonio Blasco fue protagonista de una época dorada para las carreras de caballos en España. Principalmente con Claudio Carudel como jinete los caballos nacidos o criados en Venta de la Rubia consiguieron para la Cuadra Rosales decenas de trofeos en todos los hipódromos nacionales y también en algunos europeos.

jinete de Cuadra Rosales galopando

Con una gran asistencia de público el pasado mes de noviembre se celebró en La Zarzuela una iniciativa en homenaje de la mítica Cuadra Rosales, la más laureada desde que el hipódromo madrileño abriera sus puertas en 1941, una jornada donde el máximo interés estuvo centrado alrededor del Premio Antonio Blasco, trofeo creado en honor del que fuera el fundador de la Cuadra Rosales.

Sobre la distancia de 1.400 metros y con un “botín” para el ganador de 24.000 euros este trofeo atrajo desde Francia a un caballo triunfador como Ascot Angel, que tomó la salida junto a potros y potrancas nacionales como Presidency, Igollo de Camargo, Totxo, Arab Poet o Electra Voice, que sería quién finalmente atravesaría en primer lugar la línea de meta.

Y es que la Cuadra Rosales fue protagonista durante cuarenta años -entre 1953 y 1993- de la época más dorada de las carreras de caballos en España. Cuando Antonio Blasco y su esposa Marita Villalonga se instalaron en Madrid y decidieron poner en marcha la cría de purasangre en Aranjuez en toda la provincia apenas se contabilizaban quinientos caballos.

El 21 de febrero de 1954 y sobre la distancia de 1.600 metros Printan fue segundo en el Premio Hexe, ganando las primeras 2.000 pesetas para la Cuadra Rosales, aunque en aquella ocasión los colores de Marita Villalonga y de Antonio Blasco corrieron enfrentados, dado que sería la mujer de Antonio Blasco y Manuel Méndez de Vigo quienes constituirían en 1955 la Cuadra Rosales con los colores oficiales de chaqueta amarilla, cruz de San Andrés roja y mangas y gorra amarillas.

A comienzos de los setenta, y con los éxitos -entre otros- de Sultán el Yago y Poema ya en sus vitrinas, el epicentro de la Cuadra Rosales se trasladó a la Venta de la Rubia. Allí y de la mano de Antonio Blasco se produjo el milagro de unas instalaciones ecuestres que nadie podía imaginar en aquella época y de una acertada estrategia de cría y de compra a partir de la cual llegarían los mayores éxitos de la mano de algunos de los mejores caballos del “turf” de nuestro país (My Mourne, Crepellora, Chacal, Dual Sea, Clamor, Pentagona, etc).

Claudio Carudel, el rubio de oro, con los colores de la Cuadra Rosales

Pero la historia de la Cuadra Rosales no puede entenderse sin dos nombres propios, dos auténticas figuras como fueron Fulgencio de Diego y Claudio Carudel “el rubio de oro”. El primero lideró el equipo de entrenamiento entre 1965 y 1982, la época más gloriosa de la Cuadra Rosales, y el segundo fue el primer jockey entre 1972 y 1987, cuando pasó a convertirse en preparador hasta 1990.

El triunvirato formado por Blasco, De Diego y Carudel ganó tres Copas de Oro, nueve Grandes Premios de Madrid y todos los grandes trofeos del circuito nacional con caballos como Chacal, Richal, Takala, Tucumán y Teresa, una de las mejores yeguas purasangre que han pasado por La Zarzuela y por los hipódromos españoles.

Fuera de nuestro país Teresa fue la heredera de los éxitos precedentes en Longchamp de Dona Barod (ganadora en el Prix de L´Opera) y Pharly (ganador del Prix de la Foret y del Prix Lupin), convirtiéndose en Francia en la mejor embajadora moderna de la Cuadra Rosales, ya que su quinto puesto en el Vermeille y un séptimo lugar en el Arco del Triunfo la valieron una sensacional oferta de 130 millones de pesetas que Antonio Blasco no aceptó.

Yegua Teresa de Cuadra Rosales

Aunque hablando de yeguas famosas de la Cuadra Rosales no hay que olvidarse de La Pantera Rosa, que montada por Carudel y contra todo pronóstico se impuso en el hipódromo de San Sebastián a los dieciséis participantes, entre ellos algunos caballos ingleses, que tomaron la salida en la millonaria Armada Cup celebrada por primera y única vez en 1986.

El 13 de junio de 1993 Laguna fue la yegua que ganó el Premio Beamonte con Jorge Horcajada como jinete y Miguel Alonso como entrenador, recogida en la historia de La Zarzuela como la última victoria de la Cuadra Rosales. Dos semanas después todos los caballos pasaron a formar parte de la Cuadra Alborada y atrás quedaban los quince triunfos en la estadística de propietarios conseguidos entre 1971 y 1998 y las míticas victorias de Chacal, único caballo capaz de ganar el Oro durante dos años consecutivos, y de My Mourne imponiéndose contra todo pronóstico en 1972 al entonces imbatible Music Man.

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