San Sebastián, un hipódromo con más de un siglo de historia

El 2 de julio de 1916 el Rey Alfonso XIII y su esposa María Cristina presidieron la inauguración del hipódromo de San Sebastián y otro 2 de julio, pero de 2016, se celebraron los primeros cien años de una instalación hípica que está entre las más antiguas y con mayor solera de Europa.

Pocos conocen que con más de un siglo de historia el hipódromo de San Sebastián es una de las instalaciones con más solera en el panorama hípico español y europeo. El estallido de la Primera Guerra Mundial provocó que cerraran todos los hipódromos  de Francia y Bélgica y que las cuadras instaladas en los mismos se vieran obligadas a emigrar. En este contexto bélico y teniendo en cuenta la neutralidad de España el presidente de la Sociedad Internacional de Carreras, George Marquet, propuso al gobierno español dirigido por el Conde de Romanones la construcción de un nuevo hipódromo en San Sebastián, ciudad que en 1907 ya había tenido a los pies del Monte Igueldo el modesto hipódromo de Los Juncales.

La iniciativa fue rápidamente “apadrinada” por el rey Alfonso XIII que, junto con su esposa María Cristina, era un gran aficionado a los espectáculos hípicos, al tiempo que las autoridades municipales de la ciudad vieron una gran oportunidad para poder competir -turísticamente hablando- con la localidad francesa de Biarritz que antes de la contienda era lugar de veraneo para buena parte de la aristocracia española, francesa y europea.

Dirigidas las obras por el arquitecto Luis Elizalde la inauguración del hipódromo de San Sebastián, también llamado de Zubieta o de Lasarte por los aficionados y considerado en aquel momento como una de las pistas e instalaciones más modernas y bonitas del mundo, tuvo lugar el 2 de julio de 1916 y estuvo presidida por los Reyes de España que solían pasar los veranos en el Palacio de Miramar.

Ese día el Gran Premio de San Sebastián disputado por un total de veintiséis caballos sobre una distancia de 2.400 metros y con 100.000 francos de premio  se convirtió en el “plato fuerte” de la jornada. El ganador fue el potro Teddy, propiedad del millonario J.D. Cohn.

El 10 de septiembre de 1922 el hipódromo de San Sebastián se hizo famoso con la celebración del Gran Premio S.M. el Rey Don Alfonso XIII, que con una dotación de 550.000 pesetas se convertía en el de mayor cuantía de los celebrados hasta esa fecha a nivel mundial. Ese mismo día la localidad de Guetaria celebraba el IV Centenario de la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano. El ganador de aquel “gran premio” fue el potro de tres años Ruban, que contra todo pronóstico se impuso a los grandes favoritos.

Las bodas de oro del hipódromo de San Sebastián se celebraron oficialmente el 4 de septiembre de 1966 con un emotivo acto en el que se entregaron medallas a cinco personas que habían estados presentes en su inauguración en 1916, los jockeys Victoriano Jiménez y George Higson y los mozos de cuadra Luis Ataide, José Vila y Severiano Rodríguez. Una vez en pista el aliciente de la efeméride fue el Gran Premio del Cincuentenario con 1.250.000 pesetas de premio y Copa de Oro, un galardón que se disputa durante la Semana Grande donostiarra y que en la actualidad continúa marcando a la jornada más importante de cada temporada.

Días antes de disputarse el Gran Premio del Cincuentenario fueron muchos los aficionados que se desplazaron hasta el aeropuerto de Fuenterrabía para asistir a la llegada de caballos tan famosos en la época como Marqueze, Sirol y Chenonceaux y de jockeys como Maurice Larraun, con un palmarés de más de mil victorias, que montaría a Chenonceaux; y de Patrice Lec que montó a Sirol.

Durante la Guerra Civil las instalaciones del hipódromo donostiarra fueron convertidas en pista de aterrizaje y en almacén de munición y vituallas y por ello en 1940 visto su gran deterioro sus propietarios decidieron venderlas a la Sociedad Hípica San Sebastián, que se hizo cargo de su puesta al día.

En la actualidad el hipódromo de San Sebastián está gestionado por la misma sociedad que se encarga de las loterías y apuestas de Euskadi, disponiendo de una pista de hierba de 1.610 metros y otra de arena de 1.500 metros, además de cuadras y otras instalaciones auxiliares.

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