Treinta años de carreras de caballos en la playa de Ribadesella

Copiando a las carreras de caballos que todos los años se celebran en las playas de  Sanlúcar de Barrameda, la asturiana localidad de Ribadesella es la única que celebra este tipo de competición en la zona norte. En 1989 un grupo de riosellanos decidió dar comienzo a una tradición que el próximo año cumplirá treinta años.

Junto a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) la localidad asturiana de Ribadesella, donde todos los años concluye el concurrido Descenso Internacional del Sella que tradicionalmente parte desde Arriondas, toma protagonismo y se hace famosa por las carreras de caballos que durante la Semana Santa, junto a las procesiones religiosas, tienen lugar en la playa urbana de Santa Marina.

Se trata de una competición deportiva que este año y de forma extraordinaria se ha celebrado el pasado fin de semana, ya que en primavera el arenal estuvo impracticable por culpa de la climatología adversa, una circunstancia que obligó a los organizadores a decidir su aplazamiento en el calendario.

Ribadesella fue históricamente uno de los puertos de referencia para la flota ballenera que operaba en el Cantábrico y a partir del siglo XVIII al abrigo de la bocana de dicho puerto comenzó a incrementarse la actividad del contrabando. En aquellos tiempos no existían lanchas rápidas introduciendo sustancias prohibidas, sino que el objetivo de los contrabandistas era que las mercancías no pagaran las consabidas tasas e impuestos reales.

Cuenta la historia que por aquella época con la llegada de la noche las mercaderías clandestinas volaban sin factura por el arenal de Ribadesella a lomos de veloces corceles, siempre negros para evitar ser vistos en la oscuridad, lo que con el paso del tiempo dio lugar a una cierta afición por los caballos, aunque no fue hasta 1989 cuando las carreras en el arenal de Santa Marina se convirtieron en una tradición anual que para el año que viene, cuando se cumplirán treinta años desde su comienzo, podría recibir la distinción de Fiesta de Interés Turístico Regional.

Aquel año de 1989 un grupo de riosellanos compartían unos “culines” de sidra mientras rememoraban las venturas y desventuras de los viejos contrabandistas y discutían sobre qué caballos y qué jinetes serían ahora los más rápidos a la hora de recorrer la playa, al tiempo que cruzaban apuestas en favor de unos y otros.

Pues dicho y hecho. En ese mismo momento los allí reunidos decidieron que sería una magnífica idea que Ribadesella se convirtiera en el primer lugar del norte donde se celebraran carreras de caballos en la playa. Entre aquellos pioneros estaba Javier Hoyos, fallecido recientemente y que este año ha sido homenajeado por los organizadores.

En aquella primera edición tan sólo participaron jinetes aficionados y monturas venidas de Asturias y provincias limítrofes, pero casi treinta años después han sido más de una treintena -36 en concreto- los jinetes y caballos de toda España que han participado en la edición de este año y más de cuarenta los que lo hicieron en la de 2017.

Cuando la climatología no lo impide, como recordemos que sucedió la pasada Semana Santa, lo habitual es que a las 12 horas del Sábado Santo, hasta 2005 las pruebas se celebraban el Viernes Santo, comiencen las carreras en la playa de Santa Marina sobre una distancia de 1.500 metros y con el paseo que discurre paralelo al arenal ocupado en toda su extensión por miles de aficionados y turistas.

Este año se han celebrado en la playa de Ribadesella un total de cuatro carreras repartidas entre las tres categorías existentes: caballos con calificación de pura sangre, ejemplares cruzados de pura sangre y caballos de pura raza árabe. Los premios para los ganadores han sumado en esta última edición los 6.000 euros, a razón de 1.500 euros por cada una de las pruebas.

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