El teletrabajo, la flexibilidad horaria y la utilización de medios de transporte más sostenibles son medidas que pueden ayudar a reducir el tráfico en horas punta. Existe temor por el posible trasvase de personas del transporte público al privado por el Covid-19

No hay más que echar un vistazo a las carreteras y el transporte público de la capital de España para comprobar que la desescalada se está haciendo efectiva y cada vez son más los ciudadanos que acuden a trabajar. El tráfico es considerablemente mayor en horas punta y la afluencia de personas en el transporte público también ha crecido exponencialmente respecto de los inicios del Estado de Alarma.
Pero también sirve para darse cuenta que ya se están reproduciendo alguno de los problemas previos a la pandemia. Problemas que en algunos casos podrían, efectivamente, derivar en otros mayores debido al coronavirus Covid-19. Y es que basta asomarse a las principales vías de Metro de Madrid en las horas punta para comprobar que la afluencia de personas y la falta de más trenes provoca que la gente no pueda seguir las medidas de seguridad y distanciamiento social.
Precisamente por razones como esta es por lo que Dirección General de Tráfico, con Pere Navarro a la cabeza, han solicitado la ayuda de las administraciones e incluso de las empresas privadas para evitar estos picos de tráfico y de uso del transporte a determinadas horas.
Las medidas tomadas de manera forzosa durante el confinamiento han mostrado que otra realidad muy distinta es posible. Ciudades más limpias y peatonales, carreteras sin colapsar, metros y autobuses no atestados, y un aire mucho más respirable son posibles si aprovechamos lo mejor del confinamiento.
Y ése y no otro es el objetivo de la DGT: Lograr aplanar los picos de acceso a las ciudades en horas punta. Una menor demanda de transporte público y privado nos permitiría esquivar los ya más que conocidos escenarios de congestión, ruido, contaminación,… Algo que podría llegar este mismo lunes 21.
Por eso el director de Tráfico ha solicitado la ayuda de empresas, administraciones y ciudadanos para organizarse e implementar medidas que ayuden a rebajar la hora punta en los transportes y así poder cumplir con la distancia social sanitaria, y evitar que se produzca un trasvase de usuarios del transporte público al vehículo privado.
Según Pere Navarro, “si algo positivo se puede extraer de la pandemia del Coronavirus, es que las ciudades pueden ser más humanas, más sostenibles y más limpias y que una vuelta a la congestión, al tráfico y a la contaminación sólo nos puede suponer como sociedad, más enfermedades y a largo plazo más muertes”.

Durante la fase más estricta del confinamiento los accesos a las ciudades descendieron un 78% y los movimientos urbanos un 80%. Actualmente los niveles de tráfico siguen estando por debajo de lo que solía ser habitual antes de la pandemia, pero muestran un aumento progresivo que, tras el 21 de junio, podría suponer un grave problema.
La hora de mayor demanda en los Cercanías en Madrid es de 7:30 a 8:30 de la mañana y de 18:00 a 19:00 de la tarde. Metro, por su parte, entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana y de 18:00 a 19:00. Horarios estrechamente ligados con las entradas y salidas de los trabajos. Si se mantuviese el teletrabajo en la medida de lo posible y se añadiese una mayor flexibilidad horaria, esto permitiría paliar en gran medida los problemas de «hacinamiento» en los trenes.
Y Navarro añade que «si consiguiéramos que en cada vehículo fueran dos personas, reduciríamos a la mitad el número de vehículos en los accesos y bajaría de forma importante la congestión y la contaminación«.
Según el Director de Tráfico la situación ha obligado a poner en marcha medidas hasta ahora minoritarias, «medidas que han demostrado que son posibles y eficaces y que nos tienen que llevar a reflexionar para seguir realizando cambios que mejoren la vida de los ciudadanos. Las ciudades desde hace años se han convertido en motores económicos, pero solo aquellas que mantengan un equilibrio entre la actividad económica y la sostenibilidad serán competitivas. Para ello, administraciones, empresas y ciudadanos tenemos que hacer un trabajo conjunto y éste puede empezar por algo tan simple como es aplanar la demanda del transporte público y privado en horas punta”

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