Cascos de un Caballo: Cuidados y consejos

Cascos de un Caballo: Cuidados y consejos

A pesar de su dura apariencia los cascos son una de las partes más frágiles de la anatomía de un caballo, lo que obliga a tenerlos siempre limpios y en buen estado si queremos que la salud de nuestro animal no se resienta. Aquí damos algunos consejos para conseguir unas pezuñas sanas.

Los expertos equinos coinciden en que los cascos son el mejor espejo del estado de salud de un caballo. Unos cascos sanos son siempre un buen síntoma y por esta razón debemos ser muy rigurosos en su control y mantenimiento y al atisbo del menor problema acudiremos al veterinario para que sea el especialista quien valore. La temida laminitis es el mayor riesgo a prevenir y evitar.

Dentro de la anatomía de un caballo los cascos son un elemento esencial para su movilidad, rendimiento y bienestar, de ahí que el control y cuidado de su salud sea cuestión fundamental para cualquier propietario.

Conseguir y mantener unos cascos sanos depende de múltiples factores: limpieza y desinfección regulares, una dieta equilibrada, mantenimiento adecuado y un entorno de vida libre de humedad excesiva y de suciedad.

¿Por qué se le ponen cascos a los caballos?

El caballo es un mamífero perisodáctilo ungulado cuyo peso corporal descansa sobre cuatro dedos centrales que después de miles de años de evolución se han transformado exteriormente en lo que habitualmente conocemos como pezuñas o cascos. En anatomía comparada la pezuña de un caballo correspondería con el “dedo corazón” de un humano.

barefoot caballo sin herraduras ni cascos

Las patas de los caballos están conformadas por docenas de huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos, que sirven para proporcionar a los animales apoyo, tracción y absorción de impactos, y es precisamente el concepto de “estrés óseo” la explicación de que todos los equinos dispongan de cascos.

Hace miles de años los caballos tenían el tamaño de un perro grande y sus patas estaban terminadas en varios dedos. A medida que su tamaño fue incrementándose y con el objetivo de absorber mejor los esfuerzos generados durante la carrera estos dedos originales se fueron atrofiando paulatinamente hasta quedar reducidos a uno solo cubierto por una capa protectora (pezuña) compuesta de queratina.

¿Cómo se llaman los cascos de los caballos?

Los cascos son, por lo tanto, una parte fundamental de la anatomía de un caballo y por ello es obligatorio cuidarlos con mimo para mantenerlos sanos y en buen estado con el fin de evitar posibles lesiones, siendo conveniente lavarlos como mínimo una vez al día, preferiblemente siempre después del trabajo y dando tiempo para un correcto secado antes de regresar al box.

En la pezuña de un caballo debemos distinguir tres partes principales. La “Pared” es la zona exterior y su crecimiento se produce en dirección descendente desde la corona, que es la parte superior donde el casco se inserta con la pata.

La “Suela” es la zona inferior que, junto al borde frontal y la llamada línea alba, está en contacto con el suelo. Es una parte delgada y con una forma ligeramente cóncava con el fin de proteger el casco de posibles lesiones, por lo cual debe ser objeto de muchos cuidados para que siempre se mantenga en óptimas condiciones.

Finalmente, la “Ranilla” es fácilmente visible en la parte inferior. Se trata de un mecanismo amortiguador y antideslizante que facilita que el casco se extienda y se contraiga a cada paso del animal, por lo que resulta fundamental mantenerla en todo momento limpia para evitar problemas y facilitar un correcto apoyo.

¿Cómo son los cascos de los caballos?

Los cascos no dejan de crecer durante toda la vida del caballo, al ritmo aproximado de un centímetro al mes, y a pesar de estar formados por un material de notable dureza están sometidos al desgaste por rozamiento, sobre todo cuando los animales se mueven habitualmente sobre suelos duros, razón por la cual es aconsejable prevenir un desgaste excesivo con la utilización de herraduras protectoras.

Algunos expertos sostienen que cuando los cascos tienen paredes fuertes y buenas ranillas, y siempre que el animal pise fuerte y recto, el herraje no es una cuestión obligatoria, aunque a la hora de determinar la necesidad o no de herrar hay que tener en cuenta muchas variables, como dureza del terreno, tipo de trabajo que realiza el caballo, peso, alimentación, etc, haciendo que con carácter general lo más aconsejable sea echar mano de las herraduras y olvidarse de problemas.

Pezuñas de un caballo Percherón.

¿Qué es bueno para curar los cascos de los caballos?

Lo que nadie discute es que la limpieza es factor primordial para un casco sano y para ello es conveniente eliminar todos los restos de barro y de suciedad y en la zona de la ranilla retirar piedras y cualquier otro elemento invasor. Durante estas operaciones es fundamental comprobar el estado y fijación de las herraduras, el grado de sequedad de los cascos y asegurarse de que no existen cortes o grietas. Cualquier olor desagradable que percibamos puede ser síntoma de alguna infección y motivo de que busquemos el consejo del especialista.

A pesar de su sólida apariencia las pezuñas son muy delicadas y cualquier objeto externo como una piedra, un clavo o un trozo de cristal, puede causar mucho daño, al igual que sucede con la siempre desaconsejable acumulación de estiércol, que además de ofrecer una mala imagen del caballo puede derivar en podredumbre de la ranilla y en un reblandecimiento general del casco.

Finalmente, hay que advertir que unas herraduras deterioradas, mal asentadas, sueltas o con clavos levantados deben ser rápidamente sustituidas, dado que pueden provocar una caída o una lesión en nuestro caballo.

Cómo prevenir problemas en los cascos de un caballo

Como parte fundamental en la anatomía de un caballo, ya que cumplen varias e importantes funciones, debemos prestar especial atención a su cuidado y salud. Para ello debemos proporcionar al animal una alimentación adecuada, cuidados veterinarios y sobre todo unas condiciones higiénicas de estabulación y manejo que sirvan para prevenir problemas. 

En todos los caballos los cascos tienen una gran importancia dado que cumplen con numerosas funciones. La más evidente de todas y apreciable a simple vista es la función de apoyo, ya que las pezuñas o cascos son el punto que debe soportar todo peso del animal.  

prevenir lesiones en cascos

Esta circunstancia implica que si el caballo no desgasta de forma equilibrada los cascos los aplomos no serán los correctos y por lo tanto el peso no se repartirá adecuadamente favoreciendo con ello la aparición de lesiones. 

Otra función del casco es servir de contacto con el suelo y permitir que el animal pueda reconocer las características del terreno que pisa. Además, al caminar las zonas elásticas del casco presionan hacia el interior ayudando a bombear la sangre de las extremidades al corazón, evitando sobrecargas de trabajo en este órgano. 

Por tanto un correcto mantenimiento de los cascos es fundamental para la salud y el bienestar de los caballos, en especial para aquellos que realizan una actividad deportiva. En este sentido si nos encontramos con caballos que presentan cascos quebradizos y agrietados es importante identificar la causa de origen y solucionarla antes de que tenga mayores consecuencias. 

Causas que provocan cascos quebradizos 

Generalmente los problemas en los cascos vienen provocados por unas incorrectas condiciones de estabulación y manejo de los animales. Los caballos en libertad recorren grandes distancias por terrenos muy diversos, lo que hace que sus cascos se endurezcan desde que nacen y se desgasten por el uso.  

Por el contrario, los caballos domésticos se encuentran estabulados y esto hace que sea necesario mantener un buen nivel de higiene. Tenemos que impedir que los cascos estén en contacto directo y continuo con heces, humedad y con sustancias corrosivas como la orina. Con ello evitaremos su debilitamiento y la entrada de patógenos. 

prevenir problemas en cascos

Unos aplomos incorrectos también pueden producir grietas debido a un reparto desigual del peso del animal. Esto puede venir provocado por una mala conformación física del caballo, por lesiones mal curadas o secuelas de antiguas lesiones, que hacen que el caballo no apoye correctamente, o por un mal herraje que causa tensiones en zonas del casco donde no debería haberlas. 

El manejo del caballo también tiene consecuencias directas sobre los cascos. Por ejemplo, un animal al que no se le limpian los cascos puede sufrir de grietas, al igual que le ocurre a un caballo con una dieta pobre en nutrientes o mal formulada.  

Finalmente, las cuestiones genéticas también pueden juegar un papel fundamental, ya que hay razas equinas, como es el caso de las centroeuropeas, con unos cascos especialmente delgados y frágiles. 

Cómo solucionar las grietas en los cascos 

Cuanto más elásticos sean los tejidos del casco menos probable será que aparezcan grietas, por lo que para prevenir este tipo de problemas debemos mejorar la hidratación de los tejidos.  

Tenemos que saber que tanto la hidratación como los nutrientes llegan a los cascos a través de la sangre, por lo que desde fuera poco podremos hacer salvo prevenir la pérdida de hidratación mediante el uso de grasa tras la ducha. 

grietas en cascos de caballos

Para prevenir problemas de este tipo deberemos aportar a nuestro caballo una dieta con una concentración adecuada de minerales, lisina, vitamina A, biotina y ácidos grasos, especialmente omega 3 y omega 6, que cumplen una función indispensable en el desarrollo de unos cascos sanos. 

Actualmente existen suplementos específicos para los cascos de los caballos, aunque un animal con una dieta adecuada y de alta calidad no los necesita. En algunos casos los veterinarios pueden recomendarlos en aquellos animales con deficiencias nutricionales o como ayuda para la recuperación de un casco dañado.

  • Limpieza y desinfección. Es conveniente limpiar los cascos de los caballos con frecuencia con el fin de eliminar restos de tierra, estiércol y otros residuos que puedan contener microorganismo no deseables. Con altos niveles de humedad la desinfección periódica es también aconsejable. Por otro lado, cuando en los boxes se utilizan virutas para las camas es conveniente aplicar lubricantes hidratantes para evitar un exceso de sequedad en los cascos.
desinfectar los cascos de los caballos
  • Dieta. Para conseguir unos cascos sanos la dieta debe ser rica en vitaminas, minerales y otras sustancias como biotina y metionina, componentes esenciales para un buen crecimiento de los cascos.
  • Mantenimiento. Hay que revisar regularmente los casos en busca de síntomas como malos olores, falta de dureza, grietas o deformidades. En caballos herrados es fundamental que los herrajes se realicen correctamente y en los periodos adecuados.
  • Ejercicio. La actividad física contribuye positivamente a la salud de los cascos, ya que el ejercicio facilita el flujo sanguíneo y la regeneración de los tejidos.
  • Entorno. Un nivel excesivo de humedad contribuye a debilitar los cascos y es el origen de muchos problemas de salud. Por esta razón es conveniente evitar la exposición prolongada de los caballos a suelos húmedos. Existen polvos secantes y productos con alquitrán que ayudan a combatir los problemas derivados de la humedad.
casco de un caballo

Se puede afirmar que los cascos de un caballo son el mejor espejo de su salud y seguramente no estaremos equivocados. En este sentido en cualquier revisión visual es fácil observar la presencia de anillos horizontales y la pregunta de cualquier propietario es obvia: ¿Deben preocuparnos?

Estos anillos son el reflejo de procesos metabólicos anormales, puesto que en un caballo sano los cascos deben mostrarse lisos y sin alteraciones exteriores. La presencia de los citados anillos debe hacernos pensar en la conveniencia de que el veterinario realice un chequeo con el fin de detectar posibles anomalías.

En los cascos el tejido laminar exterior es el encargado de proteger y mantener a salvo todas las estructuras interiores, de forma que siempre deben presentar un estado sólido y compacto. De otra forma estarían dejando abierta una puerta a una posible entrada de patógenos.

Se puede afirmar que los cascos de un caballo son el mejor espejo de su salud y seguramente no estaremos equivocados. En este sentido en cualquier revisión visual es fácil observar la presencia de anillos horizontales y la pregunta de cualquier propietario es obvia: ¿Deben preocuparnos?

Estos anillos son el reflejo de procesos metabólicos anormales, puesto que en un caballo sano los cascos deben mostrarse lisos y sin alteraciones exteriores. La presencia de los citados anillos debe hacernos pensar en la conveniencia de que el veterinario realice un chequeo con el fin de detectar posibles anomalías.

En los cascos el tejido laminar exterior es el encargado de proteger y mantener a salvo todas las estructuras interiores, de forma que siempre deben presentar un estado sólido y compacto. De otra forma estarían dejando abierta una puerta a una posible entrada de patógenos.

cuidar los cascos de los caballos

Todos los controles y cuidados de los cascos tienen como principal objetivo la detección preventiva de la temida laminitis. Esta grave patología provoca la inflamación del interior del casco y que en los casos más avanzados se produzca una «desconexión» entre la tercera falange y la pared del casco. Este proceso inflamatorio va acompañado de fiebre y dolor.

Una de las causas que explican la aparición de la laminitis tiene que ver con el sobrepeso y con una mayor probabilidad de que los caballos afectados sufran trastornos metabólicos relacionados con un exceso de azúcar en sangre y una más que probable desregulación de la insulina.

Un correcto mantenimiento de los cascos y un adecuado calendario de herrajes es también fundamental para evitar el riesgo de laminitis, sobre todo cuando los caballos transitan con frecuencia por terrenos pavimentados.

Por último, también tenemos que cuidar la alimentación para evitar la excesiva ingesta de pastos ricos en azúcares. Si existe alguna sospecha lo mejor es que acudamos al veterinario para que realice un examen radiológico y salir de dudas.

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