Estados Unidos es una de las cunas del caravaning y donde las “casas rodantes” antes comenzaron a ser demandadas. A comienzos de los setenta GM y GMC pusieron en el mercado dos autocaravanas muy similares, la Chevrolet Chalet Camper y la Jimmy Casa Grande, dos modelos míticos de los que se fabricaron muy pocas unidades y que hoy son joyas muy demandadas por los coleccionistas aficionados al caravaning.

En Estados Unidos a comienzos de los setenta uno de los modelos más emblemáticos de General Motors (GM) fue el Chevrolet Blazer. Este vehículo comenzó a producirse en 1969 con la denominación de Chevrolet K5 Blazer y en 1995 sería finalmente reemplazado por el Chevrolet Tahoe.
El objetivo de GM con el Chevy Blazer era competir con el Ford Bronco y con el International Harvester Scout, y para ello sumó a su equipamiento de serie el aire acondicionado y las cajas de cambio automáticas, aunque en este caso también se podía optar por los cambios manuales.
En un primer momento el Chevrolet Blazer tan sólo se encontraba disponible con tracción 4×4, pero a partir de 1970 también se sumaron las versiones 4×2 con tracción trasera.
Versiones para el caravaning
En colaboración con Chinook Mobilodge los 4,5 metros de longitud del Chevrolet Blazer enseguida sirvieron de base para la realización de un buen número de transformaciones camper.
En concreto para las versiones Chalet Camper, que curiosamente tenían un primo hermano gemelo en el GMC Jimmy Casa Grande. Las mecánicas disponibles eran dos de seis cilindros en línea de 250 y 292 CV y otras dos V8 de 307 y 350 CV.
Estas autocaravanas compartían equipamientos, como un tanque de agua potable de 19 litros que funcionaba con una bomba eléctrica, calentador, fregadero y ventilador de tres vías. Lo único que se echaba en falta era una zona de baño.
Chevy Blazer Chalet Camper
Durante los dos años en que estuvo en producción este modelo de pequeña autocaravana, GM vendió un total de 1.800 unidades.

A pesar de su reducido tamaño estas “camper” tenían capacidad para cuatro personas, contaban con cocina con nevera y placa con dos fuegos, sala de estar, zona dormitorio para dos personas y techo elevable para conseguir mayor altura útil para los ocupantes.
La estructura del habitáculo descansaba sobre la zona de carga de las versiones Chevrolet Blazer Pick-up y constaba de un marco de acero recubierto con fibra de vidrio. Esta solución dejaba mucho que desear desde el punto de vista del aislamiento, pero cumplía con las funciones de refugio que se le exigían a un vehículo de ocio de comienzos de los setenta.
GMC Jimmy Casa Grande
De este modelo de “autocaravana” tan sólo se fabricaron 225 unidades, lo que explica que se haya convertido en un vehículo de culto para los aficionados al caravaning de todo el mundo.

Como en el caso del Chevy Chalet Camper a simple vista el trabajo de Chinook Mobilodge aparenta ser la inserción de un módulo habitable en la plataforma de carga de una versión pick-up, pero lo cierto es que la labor de camperización va más lejos.
Lo destacable en ambos casos es que sin paredes de por medio el puesto de conducción y de acompañante se integraban con el resto del habitáculo, como sucede en las autocaravanas actuales, lo que servía para crear un espacio único.
El resultado era un conjunto bastante aerodinámico para la época, muy compacto y que tenía su atractivo a nivel de diseño, además de ofrecer un espacio que a día de hoy no puede calificarse de reducido.

Curiosamente, fue Chinook Mobilodge quién también firmaría el gran competidor del Chevy Chalet Camper y del Jimmy Casa Grande. Hablamos del Toyota Chinook, una las versiones camper 4×4 más vendidas de todos los tiempos.
El gran problema de los modelos camper de GM y de GMC es que el habitáculo iba anclado al vehículo sin posibilidad de extracción, lo que limitaba su versatilidad.

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