Coronasomnia: El insomnio a causa de la pandemia

El coronavirus dificulta el descanso nocturno de muchos. La coronasomnia es el insomnio causado por efectos de la pandemia. El 44% de los españoles no tiene un sueño de calidad y un 41% no duerme las horas necesarias.

CORONASOMNIA o insomnio por coronavirus

El sueño es clave para nuestra salud y bienestar, ya que es necesario un descanso de calidad para reducir el riesgo de sufrir trastornos como la ansiedad o la depresión. Y es la forma que tiene nuestro cuerpo de fortalecer nuestro sistema inmunitario y de mejorar nuestra actividad cerebral. Pero problemas como la coronasomnia ponen en peligro, por tanto, nuestra salud.

Y es que desde el inicio de la pandemia mundial de coronavirus, el insomnio se ha disparado en la población, hasta el punto de dar origen a este término. La coronasomnia, que es la incapacidad para conciliar el sueño debido a los efectos de la pandemia.

El estudio Covid-19 Global Impact de la compañía de salud Cigna, muestra cómo cerca de la mitad de los españoles, un 44%, carece de un sueño de calidad. Mientras que hasta un 41% duerme menos horas de las necesarias para que mente y cuerpo se repongan de la actividad diaria.

Según apuntan los expertos han sido los meses de incertidumbre, miedo a la muerte o enfermedad y el aislamiento provocados por la pandemia lo que podría haber disparado este problema de sueño. De hecho durante el confinamiento los casos de apatía, tristeza o incluso estrés y ansiedad se dispararon. Afectando de forma directa a la salud de la población. Y llevando a que se generasen anomalías como la fatiga pandémica.

El mismo estudio muestra que hasta un 81% de los españoles está estresado, siendo la incertidumbre por el futuro una de las principales causas de estrés (49%), seguido de la posibilidad de contraer el COVID-19 (46%). 

Pero sin duda una de las mayores preocupaciones de los profesionales sanitarios son los posibles efectos o consecuencias de problemas como la coronasomnia. Y es que la falta de sueño afecta a la respuesta de los anticuerpos, por lo que podría llegar a reducir la eficacia de las vacunas, según pone de manifiesto el informe Sleep in the time of COVID-19 elaborado por Cigna Europa.

Cómo conseguir un sueño reparador y de calidad

Con todos estos datos sobre la mesa se puede estimar que hoy, más que nunca, hay que apostar por la calidad del sueño de la población para salvaguardar la salud pública. Por ello, desde la propia Cigna, el Dr. Peter Mills, director clínico de Cigna Europa, ha compartido seis consejos para lograr un sueño de calidad:

  • Diseñar un plan de ejercicio regular. Una de las terapias más importantes y eficaces para las personas que sufren problemas de sueño es la actividad física. Hacer que el corazón bombee ayuda a cansar el cuerpo, sí. Pero también aporta al bienestar mental. El ejercicio ayuda a desconectar la mente de las preocupaciones y permite liberar endorfinas (hormona encargada de aportar relajación y sensación de felicidad a nuestro cuerpo). Aunque el ejercicio también libera adrenalina, estimulante con el que sentirse más enérgico. Por eso el ejercicio es bueno, pero es mejor evitar hacerlo de forma inmediata o dos horas antes de dormir. 
  • Alimentación equilibrada: En lugar de realizar pocas comidas al día abundantes es preferible comer más a menudo y reducir la cantidad de las porciones, sobre todo las cenas. Tampoco es recomendable irse a la cama con hambre. Lo ideal: comidas ligeras pero saciantes.
  • Mantener un patrón de sueño regular:  Es fundamental intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, y evitar trasnochar. Si nos acostamos a una hora más o menos parecida, acostumbramos a nuestro cuerpo a anticipar esta actividad y preparase para ella. Evitar la televisión o el uso de pantallas antes de acostarse, minimizar los ruidos, y mantener el ambiente a una temperatura confortable.
  • Establecer vínculos sociales con amigos o familiares, tanto de forma presencial como online:  Las relaciones tienen un importante impacto sobre el bienestar emocional y mental. Contribuyen a controlar el estrés y la ansiedad y a tener una mente más despejada y relajada.
  • Autocuidado. El ritmo de vida frenético, marcado por horarios interminables de trabajo y la necesidad de estar siempre conectados al mundo exterior genera situaciones de estrés o ansiedad. Desconectar y cuidarse nunca había sido tan importante: leer un libro, darse un baño… El autocuidado es clave para sentirse mejor, más sano, tranquilo y seguro. Tranquilidad que se transformará en un sueño de calidad.
  • Aprender técnicas de terapia cognitiva conductual (TCC). Combatir el estrés es una habilidad para la vida que debería promoverse desde la infancia.  La terapia cognitiva conductual ayuda a reconocer las situaciones que generan emociones negativas y cómo esas emociones provocan comportamientos negativos. La TCC es una herramienta muy útil para tratar los trastornos de salud mental, como la depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o un trastorno de la alimentación. Estas técnicas permiten recuperar la paz interior y mejorar nuestra calidad de vida.

Por otra parte, tras la pandemia todo ha cambiado para muchos. Más allá de las consecuencias económicas de la pandemia, el cambio de hábitos y la mutada realidad de nuestro día a día obligan a replantearse la salud desde una perspectiva transversal. Midiendo todos los ámbitos que conforman el día a día de las personas y que afectan a cómo nos sentimos, actuamos y percibimos lo que nos rodea. Es la única forma de conseguir una sociedad más resiliente y mejor preparada para gestionar su propia salud mental, su capacidad de recuperación y, en última instancia, mejorar su salud holística.

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Jorge Monroy Criado

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