Correguda de Joies: Carreras de caballos a orillas del Mediterráneo

Cuando hablamos de carreras de caballos en playa las de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) son las primeras que nos vienen a la cabeza, junto a las que más recientemente se celebran en Ribadesella (Asturias), competiciones a las que a partir de ahora también deberemos sumar la “Correguda de Joies” de Pinedo (Valencia), carreras no muy conocidas por el gran público pero que cuentan con 140 años de historia.

imagen de carreras de caballos Correguda de Joies a orillas del Mediterráneo

En nuestro país las carreras que durante la bajamar se celebran todos los meses de agosto en la playa de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), junto a la desembocadura del Guadalquivir, es una competición hípica que lleva celebrándose más de 174 años y que cuenta con mucha fama, arraigo e interés turístico.

Por otro lado, si volvemos la vista hacia el Cantábrico a las carreras playeras gaditanas también tendremos que sumar las más recientes que durante el mes de abril se celebran en la localidad asturiana de Ribadesella, concretamente en la playa urbana de La Marina.

Caballos en el Mediterráneo

Pero lo que llama poderosamente la atención es que a pesar de sus 140 años de historia fuera de Valencia y de su huerta pocos hayan oído hablar de las carreras que llegado agosto se disputan durante tres días en la mediterránea playa de Pinedo.

Y es que la conocida como “Correguda de Joies” (La Carrera de las Joyas) es una tradición centenaria que comenzó a celebrarse en el siglo XVIII y que actualmente se ha convertido en una festiva mezcla de historia, deporte y cultura.

Correguda de Joies a orillas del Mediterráneo

A lo largo de 700 metros de arena fina y húmeda y en un ambiente típicamente marinero a pesar del proceso de industrialización que ha sufrido esa zona, jinetes y amazonas disputan una espectacular carrera de caballos donde la peculiaridad es que los equinos se montan “a pelo”, es decir, sin utilizar silla de montar, una técnica especialmente difícil y arriesgada donde son las piernas las responsables de conseguir mantener el equilibrio sobre la montura.

A la caída de la tarde

La “Correguda de Joies i Sant Antoni Abad”, nombre completo de esta competición hípica, se celebra al atardecer en las arenas de la playa de La Creu de la Conca bajo el sonido de tabales y dulzainas, formando parte de la Festa Grossa.

Esta competición se distingue de las carreras de Sanlúcar de Barrameda en qué en estas últimas los jinetes son profesionales, mientras que en Pinedo todos los jinetes que participan son simples aficionados.

Por otro lado, mientras que en la costa gaditana pueden llegar a participar hasta ochenta jinetes, a orillas del Mediterráneo en la “Correguda de Joies” la participación es algo más menguada en número, pero no en entusiasmo, con duelos ecuestres donde lo importante es el valor y la fe en la victoria.

Correguda de Joies

Objetivo ganar la “joia”

Organizadas por la pedanía de Pinedo y por la Fundación Deportiva Municipal del Ayuntamiento de Valencia, aquí compiten hasta una docena de hombres y mujeres a lomos de sus respectivos caballos.

Todos llevan al cuello la correspondiente “joia”, un pañuelo de seda -de diferente color en cada caso- que es atado a una corona de laurel y que según reza la tradición al final de las carreras es obsequiado a la novia o novio, mujer u hombre que elija cada jinete. Cuenta la historia que esta competición la iniciaron los antiguos agricultores que trabajaban la huerta valenciana, que en aquella época bravuconeaban con las capacidades de sus caballos de trabajo y que en los días de fiesta competían con sus animales con el único objetivo de conseguir la “joia” y de esa forma podérsela regalar a la mujer amada al final de la carrera.

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