La odisea de Crivillés, primer español en cruzar a nado el Canal del Norte

El nadador alicantino Jorge Crivillés logró cruzar a nado los 42 km del canal entre Irlanda del Norte y Escocia en menos de 13 horas pese al fuerte oleaje, los bancos de medusas y temperaturas de 12ºC.

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Jorge Crivillés ha protagonizado este pasado mes de agosto una de las mayores gestas deportivas del año al convertirse el pasado día 26 en el primer español que logra cruzar a nado el Canal del Norte. Una durísima travesía de 42 kilómetros que el alicantino ha afrontado con gran valentía y fortaleza para ayudar y visibilizar a los pacientes de AEAL (Asociación de pacientes de Linfoma, Mieloma, Leucemia y Síndromes Mieloproliferativos) y de GEPAC (Grupo Español de Pacientes Con Cáncer). A favor de quienes lleva una década nadando junto a su Club de Natación RC7

Un reto para el que el nadador ha contado, una vez más, con el patrocinio de la Fundación ASISA, que le brinda su apoyo desde el año 2015. Y es que el objetivo de Crivillés no es otro que el de conseguir hacerse con el título internacional de los Siete Océanos, un logro aún no ha alcanzado en la historia por ningún nadador español.

Con esta última gesta, el alicantino ha superado ya cinco de las siete pruebas de alto riesgo requeridas para hacerse con el título: el Canal del Norte, el Canal de Santa Catalina en EEUU, el Canal de Tsugaru en Japón, el Canal de La Mancha en Inglaterra y el Canal de Molokai en Hawai. Ahora, recién conquistada su última proeza, ya tiene puesta la vista en su próximo objetivo: el Estrecho de Cook, en Nueva Zelanda. Tras el que sólo le faltaría por atravesar el Estrecho de Gibraltar. Gesta que ya llevó a cabo hace una década, pero con un traje de neopreno del que esta vez deberá desprenderse para que compute en la consecución del galardón.

Una odisea peligrosa

El nadador español siempre había considerado esta travesía del Canal del Norte como el desafío más peligroso de todos sus objetivos. ¿La razón? las bajísimas temperaturas. De hecho ya el pasado año tuvo que abandonar su primer intento al sufrir una hipotermia causada por una bajada de las temperaturas del agua hasta los 9 ºC. Tras aquella vicisitud, Crivillés no cesó en su empeño y ha dedicado estos 12 meses a aclimatarse a las aguas más frías nadando durante el invierno en Donahadee, Holanda y Vigo. Y tomando parte en pruebas de aguas frías como La Batalla de Rande.

Pero esta vez el nadador lo ha conseguido: Una odisea que ha durado 12 horas y 53 minutos, aguantando una temperatura media de 13 ºC. Ni siquiera las circunstancias más adversas han logrado impedir su avance. Y es que, cuando ya llevaba seis horas en el agua, se levantó un fuerte y totalmente imprevisto oleaje. A lo que se unió otro de los momentos más compliados, cuando el alicantino tuvo que enfrentarse a un banco de medusas melena de león. Y, pese a la pericia del deportista, no pudo evitar verse afectado por picaduras de esta especie marina.

Por último, cuando se encontraba a cinco kilómetros del final de su azaña, se vio atrapado en un “cementerio de los sueños”. Una fuerte corriente que detenía casi por completo su avance, pese a que la sensación en el agua era de que avanzaba a mayor velocidad. Por lo que tuvo que aumentar mucho la velocidad de sus brazadas para superar estas corrientes cuando ya llevaba más de la mitad de la prueba a sus espaldas.

Durante todo el trayecto el nadador iba acompañado de una embarcación en la iban su hermano Carlos Crivillés y la nadadora mexicana Nora Toledano, que ha conquistado los Siete Océanos y un doble cruce del Canal de la Mancha. Además estuvo con él también su kayaker habitual, Rafa Pastor. “Las últimas seis horas han sido tremendamente duras porque el mar se ha complicado mucho. Sin embargo, me siento muy feliz de haber cerrado este capítulo. El apoyo de mi equipo ha sido fundamental para lograr llegar hasta la costa”, ha declarado Crivillés.

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