El primer viaje de costa a costa en EEUU surgió de una apuesta

En 1903, el doctor Nelson Jackson y el mecánico Crocker cruzaron, por primera vez en la historia, los Estados Unidos de costa a costa al volante de un Winton apodado “Vermont”. Esta gesta se fraguó tras una discusión sobre el futuro del automóvil y una apuesta de 50 dólares sobre la posibilidad de recorrer los casi 7.000 kilómetros en tan solo 90 días. 

viaje costa a costa EEUU

La historia del primer viaje cost-to-coast de Estados Unidos en 1903 estuvo protagonizado por el doctor Horatio Nelson Jacksonel mecánico Sewall K. Crocker y un coche de la marca Winton

Por aquel entonces, con apenas 31 años Jackson se dedicaba a la medicina, actividad que compaginaba con su pasión por el automovilismo. Su profesión, una de las más prestigiosas de la época, le permitía mantener un alto nivel de vida. Además, su matrimonio con la hija de una de las mayores fortunas de Vermont aumentó su patrimonio de manera considerable. 

En este contexto, y en contra de la opinión de muchos que consideraban el coche como una moda pasajera, el doctor comenzó a comprar automóviles. Durante un debate sobre el futuro del automovilismo en el transcurso de sus vacaciones en San Francisco, Jackson apostó 50 dólares a que podría cruzar Estados Unidos, desde San Francisco hasta Nueva York, en tan solo 90 días

Inmediatamente Nelson Jackson comenzó con los preparativos de su aventura. Para ello contó con los servicios de Sewall K. Crocker, un joven de 22 años que realizaría las labores de mecánica y le sustituiría al volante. Además, fue Crocker quien recomendaría la compra de un Winton de 1903 para realizar el viaje. 

viaje costa a costa EEUU con pitbull

Tras una larga búsqueda encontró un vehículo de segunda mano con muy poco uso. Se trataba de un precioso biplaza rojo por el que el doctor pagó 2.500 dólares. Este precio era más alto de lo que costaba nuevo, sin embargo, no tuvo que esperar para tenerlo en sus manos. 

El Winton de 1903, apodado como Vermont en honor a su ciudad natal, montaba un motor de dos cilindros y una potencia de 20 CV. En su interior se colocaron los sacos de dormir, las provisiones, las cantimploras, algunas herramientas, un telescopio y una cámara de fotos Kodak. Además, dada la peligrosidad del viaje también incluyeron algunos rifles y pistolas entre el equipaje. 

Ahora, ya estaba todo listo para comenzar el que se convertiría en el primer viaje de costa a costa de Estados Unidos. 

Winton, una marca desconocida 

Winton no es un fabricante de automóviles muy conocido, sin embargo, ha tenido gran influencia en la historia del automovilismo de Estados Unidos. La compañía fue fundada por el escocés Alexander Winton y comenzó dedicándose a la fabricación de bicicletas. Posteriormente cambiaría su actividad al desarrollo de carros tirados por caballos bajo el nombre Winton Motor Carriage Company. 

Winton

En 1898 volvería a dar un giro al negocio para centrarse en la producción de automóviles. De hecho, se convirtió en el primer fabricante de Estados Unidos y comercializó 22 unidades de su primer modelo de coche. Tan solo un año después se alzaría con otro título, el de primer concesionario de automóviles de Norteamérica

El comienzo de una gesta épica 

Ya hemos visto que toda esta aventura surgió de una apuesta realizada el 18 de mayo de 1903. Pues bien, el 23 de mayo de ese mismo año Jackson y Crocker ya estaban listos para partir y recorrer los 6.800 kilómetros de distancia que separan la costa oeste de la esta. Además, en aquella época existía el handicap de que solo había 250 kilómetros de carretera asfaltada en todo Estados Unidos. 

Aquella mañana en San Francisco, el doctor se despidió de su esposa y mecenas del viaje, Bertha, y emprendieron la marcha. A tan solo 24 kilómetros del punto de partida se encontraron con el primer inconveniente, el reventón de uno de los neumáticos. Por desgracia, tuvieron que poner la única goma de repuesto que llevaban. 

Los problemas continuarían en la tercera etapa del viaje. En Sacramento los dos aventureros decidieron desmontar las luces del Winton e instalar un foco en la parte delantera que les ayudará a viajar de noche. Además, al poco tiempo una señora les indicó mal la dirección y tuvieron que dar un rodeo de 170 kilómetros. 

No habían transcurrido diez días del viaje cuando el cuentakilómetros también se estropeó. De esta manera, Jackson y Crocker no tenía forma de saber ni los kilómetros recorridos ni a la velocidad que circulaban. 

Tras superar estos problemas se encontrarían con otro de mayor dificultad, atravesar las Montañas Rocosas. Este territorio estaba prácticamente inexplorado y no existían rutas transitables. Como consecuencia, los aventureros realizaron kilómetros inútilmente hasta encontrar pasos de montaña. Además, el coche quedaba atrapado continuamente y la labor de liberarlo gracias al sistema de poleas era realmente dura. 

Un nuevo compañero de viaje 

Ya en el Estado de Idaho un nuevo compañero se sumó a la aventura de Jackson y Crocker. Se trataba de un perro de raza pitbull al que bautizaron como Bud.  

Bud, el pitbull pasajero en el primer viaje de costa a costa de EEUU

Existen multitud de historias que cuentan como este animal se apuntó a la aventura. Algunos cuentan que el doctor lo robó. Otros aseguran que Jackson pagó 15 dólares a un hombre para quedarse con Bud. 

Lo curioso es que pronto el perro se convirtió también en protagonista de la aventura. Dado que el coche no tenía ni techo ni parabrisas Jackson y Crocker compraron unas gafas a Bud para que el polvo, la tierra y la suciedad del camino no se le metiera en los ojos. La foto de Bud con las gafas abrió muchos periódicos de la época. 

El pique de Packard y Oldsmobile 

El viaje del Vermont era tan popular que en cada parada, gracias al telégrafo, los protagonistas eran recibidos con honores, se les realizaban entrevistas y copaban todos los diarios de la época.  

Como consecuencia, otros fabricantes se picaron y decidieron emprender sus propios viajes. Algunas de las marcas que pretendieron hacerles la competencia y llegar antes a Nueva York para llevarse la publicidad y los honores fueron Packard y Oldsmobile

El infierno y el cielo 

En lo que duró el viaje de costa a costa de Estados Unidos, Jackson, Crocker y Bud pasaron del infierno al cielo en varias ocasiones. Uno de los peores tramos fue al atravesar el Estado de Wyoming.  

Durante muchos kilómetros los viajeros tuvieron que circular junto a las vías del ferrocarril de Pacific Union. Sin embargo, el coche quedaba atascado al atravesar algunas de las zonas de arena. Para su fortuna, las caravanas de vaqueros les ayudaban remolcando el Winton. 

Para no tener que depender de la ayuda externa, los viajeros idearon un sistema para superar las zonas arenosas. Para ello crearon una base de artemisa de 30 metros de largo que colocaban por delante del coche. Una vez atravesaban el obstáculo la volvían a poner para superar el siguiente. 

Por el contrario, atravesar Nebraska fue como llegar al cielo. En este Estado la expedición se encontró con algunos kilómetros de carreteras pavimentadas por lo que podían viajar más rápido. 

Su paso por Ohio también debe ser recordado como el paraíso. Con tres cuartas partes del camino recorrido, en las que durmieron al raso cada noche, en este Estado pudieron finamente descansar en un hotel. 

El final de una historia  

El 26 de julio de 1908, después de 63 días, 12 horas y 30 minutos, 6.800 kilómetros recorridos y 11 estados atravesados, Jackson, Crocker y Bud llegaban a la 5ª Avenida de Nueva York. Allí les recibirían con los honores de auténticos héroes. Sin embargo, el final de la aventura no fue tan feliz como parece. 

Pocos días antes de llegar a suelo neoyorkino los aventureros se perdieron y estuvieron 36 horas sin comer hasta que un pastor los encontró y ayudó. Poco después Bud enfermó tras de beber agua estancando. Por suerte, se recuperó con problema. 

Además, al atravesar Buffalo sufrieron un accidente al colisionar contra un obstáculo en la carretera. Los tres ocupantes salieron despedidos  aunque no sufrieron lesiones de gravedad. El Winton “Vermont” tampoco quedó mal parado y pudieron repararlo rápidamente. 

Con su llegada a la Gran Manzana, Jackson se declaró ganador de los 50 dólares apostados, cifra que nunca llegó a cobrar y que, en cualquier caso, tampoco hubiera cubierto el precio de la aventura. De hecho, esta gesta de costa a costa, costó cerca de 8.000 dólares, 3.000 litros de gasolina y 10 kilos de peso del doctor

Un futuro distinto para los protagonistas 

Tras esta gran aventura que supuso un gran impulso para el automóvil Jackson y Crocker siguieron caminos bien diferentes. Por un lado, el doctor regresó a casa junto a Bertha, continuó con sus negocio y adoptó a Bud

Después de varios años, en 1944, Jackson donó el Winton Vermont” a la Smithsonian Institution del Museo Nacional de Historia Americana. A día de hoy, todavía podemos ver el vehículo en su exposición. Además, en 2003 la cadena PBS publicó el documental “Horatio’s Drive: America’s First Road Trip” con motivo del centenario. 

Por otro lado, Crocker quiso aprovechar el tirón publicitario de su viaje para embarcarse en aventuras de mayor entidad. De hecho, buscó patrocinadores para dar la vuelta al mundo en coche aunque sus problemas de salud impidieron que llevase a cabo la nueva gesta. 

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