Enfermedad hepática en caballos: ¿Cuál es la causa?

Una investigación advierte de las consecuencias para el bienestar de los equinos de la aparición de una enfermedad hepática que no se encuentra diagnosticada, y que ha podido originarse por la fasciola hepática.

ENFERMEDAD HEPÁTICA EN CABALLOS

Como parásito habitual y causa principal a la hora de provocar enfermedades en ovinos y bovinos, la fasciola hepática es causa principal de trastornos hepáticos que pueden ocasionar graves consecuencias para la salud de los animales de pastoreo.

Un estudio elaborado por la Universidad de Liverpool inciden en que dicha infección, que en un principio no afectaba a los caballos dada su resistencia a la misma, sí puede convertirse en el origen de una enfermedad hepática en animales equinos.

A pesar de que los caballos realizan labores de pastoreo como las ovejas y el ganado con burros o ciervos, habían mostrado una relativa resistencia a este parásito. Pero esta parece haber desaparecido tras el análisis llevado a cabo por los expertos ingleses, que para explicar la aparición de enfermedades hepáticas en caballos señalan claramente en una dirección: el origen de la fasciola hepática.

Una infección que llevaría consigo síntomas o signos clínicos entre los que se incluirían la diarrea, la falta de apetito, un rendimiento inferior al habitual o la aparición de ictericia en la piel equina.

El objetivo de la investigación no es otro que el de ofrecer alternativas y facilidades ante la compleja tarea de hallar la causa principal y el origen de las enfermedades hepáticas en caballos. Los académicos y responsables del estudio justifican por tanto la existencia de estas afecciones hepáticas, muchas de ellas no diagnosticadas, como consecuencia de la intervención de la fasciola hepática que sería la principal responsable de las mismas.

Ha sido la parasitóloga Diane Williams la principal directora del proyecto, que además es el primero que trata de determinar e identificar la infección por trematodo hepático en caballos. La metodología del mismo ha consistido en la comparación de los genotipos de trematodos aislados en los equinos con los que han podido hallarse en otros animales como ovejas y vacas para así comprobar si verdaderamente el trematodo hepático era la causa principal que originaba la enfermedad hepática en los caballos.

CABALLOS PASTOREO

Para encontrar trematodo en estos animales, se empleó a más de 200 caballos que fueron incluidos en un estudio de prevalencia. De los 224 animales examinados del Reino Unido, 22 de ellos dieron positivo por infección de trematodo hepático (9,8%). Además, también se utilizaron otros 109 casos, de los que se identificaron 17 con la misma patología (11% con enfermedad hepática).

Respecto a las 180 muestras de control analizadas, sólo el 2,5% obtuvo resultados positivos en la prueba de anticuerpos. Esto se traduce según el estudio en la alta probabilidad de los caballos con enfermedad hepática de padecer fasciola hepática. Siendo además estos parásitos aislados del mismo tipo de las que se habían encontrado en ovejas y ganado.

Williams se ha referido a los resultados de la investigación como la prueba principal de que «la exposición a la fasciola hepática puede ocurrir comúnmente en los caballos y al mismo tiempo ser una causa poco reconocida de enfermedad hepática«. Ante esto, la principal autora del estudio señala la importancia de «evaluar a los caballos con enfermedad hepática para así descartar la enfermedad del hígado, puesto que la infección puede causar una variedad de signos no específicos«.

A modo de prevención, Williams reconoció que siempre han recomendado un pastoreo de los campos llevado a cabo por ovejas y ganado para así controlar los gusanos intestinales. Un procedimiento que pierde fuerza dado los resultados del estudio, que señalan a las ovejas como «posible fuente de infección de fasciola hepática para los caballos, por lo que las pruebas de rutina de los equinos que han pastado en el pasto utilizado por ovejas es una buena práctica, especialmente en áreas de alto riesgo», puntualiza.

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Jesús Rengel

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