Coronavirus: La equitación en tiempos de estado de alarma

El estado de alarma y el confinamiento por el coronavirus ha hecho que la mayoría de negocios y centros de ocio hayan tenido que echar el cierre. Las hípicas y cuadras no han sido una excepción y desde hace ya varias semanas sólo pueden ser visitadas para alimentar y ejercitar a los animales que alberguen. Esta situación está causando consecuencias, no sólo económicas, sino también sobre la salud física y psicológica de los animales.

Caballo durante el Confinamiento

En España existen más de 600 centros relacionados con los caballos entre clubes de campo, centros hípicos, cuadras, escuelas, albergues e hipódromos. Desde el 16 de marzo, día en que se decretó el estado de alarma por el Covid-19, todos ellos permanecen cerrados y sólo pueden ser visitados a diario por los trabajadores encargados del cuidado de los animales.

Esto supone un esfuerzo económico muy importante para sus propietarios, que deben hacer frente al gasto que supone la alimentación y el mantenimiento de los animales sin ingresos procedentes de las clases y las actividades. La Federación Aragonesa de Hípica ha sido la primera en alzar la voz para solicitar ayudas ante la posibilidad de que haya centros ecuestres que no dispongan de liquidez, no sólo para reabrir tras la crisis, sino para mantener a los caballos hasta entonces.

Cambio de hábitos y trastornos económicos

Las cuadras y clubes se han visto también obligados a cerrar sus puertas al público. El Club de Campo Villa de Madrid, en su página web, tiene publicadas las normas de acceso a las instalaciones, aclarando que la monta queda totalmente prohibida y que serán los trabajadores del centro quienes alimenten y ejerciten mediante el caminador o la cuerda a los caballos a diario.

En el caso de los particulares con caballos en parcelas y fincas privadas la preocupación fue máxima al decretarse el estado de alarma, dado que quedaba en el aire el cuidado de estos animales. Aunque este caso no está recogido en el Decreto como tal, si se considera un desplazamiento justificado, por lo que se permitirá acudir a alimentarlos con las medidas preventivas adecuadas.

Jinete y caballo

Las asociaciones y fundaciones relacionadas con el mundo de los caballos han sufrido también un duro golpe con el cierre de los centros y la anulación de las actividades. Algunas de estas instituciones como AFTEC, una asociación Canaria sin ánimo de lucro dedicada a la equinoterapia para niños con diversidad funcional y riesgo de exclusión social, ha abierto una campaña de donaciones online para costear el mantenimiento de los animales ahora que las cuotas están congeladas y no pueden realizar actividades educativas con colegios.

El confinamiento ha supuesto también para los animales un cambio importante en las rutinas habituales. Algunos clubes con servicio de pupilaje han dado permiso a los dueños para acceder a atender a sus caballos en tareas como la limpieza de camas, alimentación y ejercicio, prohibiendo únicamente la monta. Además, en la mayoría de centros, es obligatorio que los animales permanezcan en sus boxes, limitando el contacto entre individuos.

Dado que los caballos son animales sociales con unas necesidades fisiológicas muy específicas, estas medidas de confinamiento pueden provocar alteraciones a nivel físico y psicológico. Los cuidadores deben adaptar la dieta a su bajo nivel de actividad, reduciendo el pienso y aumentando el forraje para prevenir problemas graves de salud como los cólicos. Además se debe asegurar que cada día caminen y se muevan un mínimo para evitar la pérdida de masa muscular así como problemas articulares y óseos.

Competiciones de alto nivel

Otro sector del mundo ecuestre afectado por la crisis del coronavirus es el de las competiciones de alto nivel. Desde la declaración del estado de alarma numerosos hipódromos de todo el mundo han cerrado y más de 20 competiciones de todas las categorías han sido anuladas o aplazadas. Hace pocos días se hacía público que el Gran Premio de Saltos de Madrid, que se celebra en mayo, va a ser pospuesto. De hecho la Federación está tratando de flexibilizar el calendario para recuperar aquellas actividades que no puedan ser eliminadas.

SALTO ECUESTRE EN JUEGOS OLÍMPICOS

Para el mundo del deporte ecuestre, especialmente para los participantes de las categorías superiores, esto supone un contratiempo a varios niveles. Mientras dure la cuarentena no pueden entrenar, lo que hace que una vez puedan volver a la competición necesiten recuperar el tiempo perdido para que tanto caballo como jinete recuperen la forma y el nivel de competición. Esto puede llevar mucho tiempo si el parón se alarga más de lo esperado.

El anuncio del retraso de los juegos olímpicos de Tokio 2020 al próximo año supone además un aumento importante en el gasto de los participantes, que se van a ver obligados a seguir acudiendo un año más a otras competiciones y alargar su entrenamiento durante meses en que no tenían previsto hacerlo.

La Federación Hípica Española está preparando un informe sobre el impacto económico estimado y las repercusiones del coronavirus en la hípica española con el fin de lograr ayudas que permitan superar los daños económicos derivados de la cancelación de eventos, la notable disminución de los ingresos (de clases, pupilaje, socios y otras actividades deportivas) y la pérdida de puestos de trabajo.

seguro para caballos

TERRÁNEA

3 comentarios

  1. Los que somos particulares y tenemos caballos, no podemos salir a montar?

  2. No entiendo el porqué no se puede entrenar y hay estás tú y tu caballo al aire libre esto no es justo cuesta mucho el entrenamiento de un caballo para que se vaya al traste en dos meses

  3. Hay hípicas que están permitiendo montar y cuidar los caballos por sus propietarios, lo que está causando que los que estamos cumpliendo con la norma de confinamiento establecidas, nos veamos seriamente perjudicados.
    Nuestros clientes están muy disgustados y quieren saltarse tembien el confinamiento.Nuestra hípica, no aprendido de nadie del personal para que cuiden correctamente los caballos, sin embargo están más disgustado que los centro hípicos que han echado el personal permitiendo al propietario que vayan a cuidarlos.
    Debería de haber más vigilancia para que esto no ocurriera.
    se quedó un centro muy importante de Sevilla se han llevado los caballos a otro que los dejan montar.

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