Escuela de Equitación de Viena, un pedazo de España en la capital del imperio

Carlos I de España y V de Alemania fue el primer Habsburgo que unió en una misma persona un vasto imperio donde nunca se ponía el sol. A su muerte su hermano Fernando I se convirtió en rey del “imperio oriental” y él fue el primero en llevar hasta Austria a los caballos PRE, aunque sería Carlos VI el encargado de crear en 1571 la Escuela Española de Equitación de Viena, uno de los símbolos nacionales de Austria.

Escuela de Viena.

Llama la atención de los muchos turistas que visitan el Palacio Imperial de Invierno de Viena -Hofburg- que en sus instalaciones se encuentre desde el siglo XVIII la Escuela Española de Equitación, una institución histórica que en 2015 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y que en 2006 fue el motivo elegido por las autoridades austriacas para la moneda de cinco euros con la que se conmemoró la presidencia de la UE.

Pero por encima de “homenajes” la Escuela Española de Equitación de Viena es uno de los símbolos nacionales de Austria y la única institución del mundo que desde el Renacimiento mantiene sin cambios el arte ecuestre clásico de alta escuela, donde gracias al empleo de las tradicionales técnicas de entrenamiento y doma es posible que jinete y caballo se fundan en una unidad inseparable.

El precioso edificio barroco que alberga actualmente el picadero y el resto de instalaciones que conforman la Escuela Española de Equitación de Viena se construyó entre 1729 y 1735 por el arquitecto Joseph Emanuel Fischer von Erlach, con el objetivo de que las actividades ecuestres sirvieran de entretenimiento y esparcimiento para la familia imperial y para que los jóvenes aristócratas tuvieran un centro de enseñanza de las técnicas de la equitación acorde a su status social.

La relación de Viena con los caballos españoles comienza en 1521 con Fernando I de Habsburgo, hermano de Carlos I de España ó Carlos V de Alemania, nieto de los Reyes Católicos e hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso. Fernando I es el primer monarca austriaco que lleva al país los caballos PRE y la afición por las técnicas españolas de doma y monta.

La Escuela Española de Equitación fue fundada en 1571 por el rey Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico -Carlos Francisco de Habsburgo y Neoburgo- monarca que también ostentó el título de Archiduque de Austria y que fue aspirante a la corona española con el nombre de Carlos III durante la Guerra de Sucesión que tuvo lugar en España tras la muerte sin descendencia de Carlos II “el Hechizado” y que finalmente ganaron los borbones apoyados por Francia.

Caballos blancos de la Escuela de Viena.

En la actualidad en la Escuela Española de Equitación hay un centenar de caballos lipizzanos y de su cuidado, entrenamiento y adiestramiento se encargan dos Jinetes Superiores, trece Jinetes Oficiales y un número variable de aprendices y aspirantes a adiestradores que de martes a viernes ofrecen sesiones matinales de entreno y que sábados y domingos brindan funciones oficiales con los jinetes vestidos con los atuendos tradicionales de la época.

Los caballos lipizzanos proceden del cruce de caballos PRE con ejemplares típicos de la región eslovena de Lipitza famosa por la calidad y belleza de sus caballos “carsos” y que en el pasado fue uno de los territorios que formó parte del Imperio Austro-Húngaro. En 1580 el rey Carlos II compró para la corona el pueblo de Lipitza y doscientos años después la Escuela Española de Equitación de Viena comenzó a trabajar con caballos lipizzanos.

Con una alzada de 1,55 a 1,65 metros y de color blanco o tordo estos caballos destacan por su belleza, inteligencia y elegancia de movimientos, con la curiosidad de que los potros nacen negros o bayos cambiando a blanco o gris a la edad de seis años. Tras la Segunda Guerra Mundial los caballos lipizzanos fueron repartidos en dos mitades, una de las cuales recaló en Austria y otra en Italia, aunque años después de la contienda los ejemplares supervivientes fueron devueltos a Lipitza, que en ese momento formaba parte de Yugoslavia, desde donde comenzó de nuevo su expansión como raza equina.

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