Fila Brasileño, el perro de los conquistadores

Existen muchas probabilidades de que el Fila Brasileño sea descendiente directo de los mastines ibéricos que los conquistadores españoles y brasileños llevaron hasta el Nuevo Continente, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los perros de presa y agarre más temidos.

El fila brasileño destaca por su robustez

Junto con otras razas caninas en muchos países el Fila Brasileño forma parte de los llamados Perros Potencialmente Peligrosos (PPP). Existen dos teorías sobre el origen de esa raza oriunda de Brasil. La más antigua afirma que el Fila es el resultado de diferentes cruces entre mastín inglés, bulldog y bloodhound, mientras que la segunda teoría tiene que ver directamente con la historia de Brasil.

Según estudios genéticos el Fila sería descendiente de los perros que los conquistadores españoles y portugueses llevaron hasta el Nuevo Continente, es decir, los famosos mastines ibéricos, aunque también existiría algún parentesco con el Perro de Castro Laboreiro.

En Brasil esta raza es registrada por dos clubes diferentes -CBKC y CAFIB- que no están exentos de polémicas de pureza, puesto que existen acusaciones de que en la CBKC están registrados animales que tienen «inserciones» de otras razas desde la década de los setenta y ochenta. El nombre de Fila viene del vocablo portugués «filar», que significa «morder», lo que habla bien a las claras de un perro de presa y agarre que cuando muerde no suelta. Durante el descubrimiento y la conquista del Nuevo Continente estos perros fueron utilizados para prevenir y responder a los ataques de los nativos y de los jaguares y pumas que poblaban estos territorios.

Para ello los descubridores contaban con unos perros de gran tamaño dotados de una estructura ósea y muscular muy poderosa, con un instinto de protección frente a extraños muy acentuado, con una imagen estética general que asustaba a unos nativos que no estaban acostumbrados a su presencia y con un carácter donde manda la gran fidelidad y devoción a su dueño, de ahí el dicho brasileño de «fiel como un fila».

El primer estándar de raza del Fila en 1954 se debe al doctor Paulo Santos, que por esta circunstancia está considerado en Brasil como el “padre del Fila”, una raza que tuvo su mayor apogeo durante 1970-1980. Estamos hablando de un perro donde los machos pueden alcanzar los 80 centímetros de alzada y los 50 kg de peso, mientras que las hembras estarían en los 70 centímetros y en los 40 kg.

El pelaje de un Fila es corto, denso, suave y brilloso, admitiéndose las capas de negro, bayo, dorado y atigrados de las distintas tonalidades. La esperanza de un Fila Brasileño puede estar entre los nueve y once años.

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