La emotiva historia de Butkus, el perro de Rocky Balboa

Stallone, junto a su perro Butkus (Foto: Perfil oficial de Sylvester Stallone en Instagram).

Stallone, junto a su perro Butkus (Foto: Perfil oficial de Sylvester Stallone en Instagram).

Sylvester Stallone ha sorprendido a todos sus ‘fans’ publicando en Instagram la conmovedora historia de su perro Butkus, con el que vivía antes de convertirse en una estrella de cine.

Ambos compartieron tanto las penurias económicas como el ascenso a la fama con Rocky.

Todos aquellos que somos ‘fans’ de Rocky Balboa conocemos de sobra quién es Butkus. El perro bullmastiff de Sylvester Stallone, fiel compañero del actor en la vida real, es un protagonista más de la saga de películas del famoso boxeador italoamericano, en las que ejerció también como su mascota.

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Más de 40 años después del estreno de Rocky (1976), Stallone ha querido recordar a su mascota con una publicación en su perfil oficial de la red social Instagram, en la que cuenta la emotiva historia de su ya difunto amigo canino, con el que no todo lo que vivió fue color de rosa.

Antes de escribir el guión de la película del mítico boxeador, ganadora del Óscar a Mejor Película, ‘Sly’ no vivía precisamente como una estrella y compartía con su perro Butkus penurias sociales y económicas hasta tal punto que no tuvo más remedio que vender al animal por apenas 40 dólares en la puerta de un Seven Eleven porque no podía comprarle comida.

«Cuando tenía 26 años estaba roto y no sabía hacia dónde iba mi vida. Tenía un par de pantalones, unos zapatos con agujeros y sueños de llegar tan alto como el sol… Pero tenía a mi perro Butkus, mi mejor amigo, mi confidente. Siempre se reía de mis bromas y supo aguantarme», escribió Stallone.

Butkus, fiel compañero de Stallone antes y después de Rocky

Junto a Butkus, nombre que procede del jugador de los Osos de Chicago Dick Butkus, el actor vivía «en una pensión para indigentes encima de una parada de metro, en un apartamento que tenía cucarachas», asegura el propio cineasta, y allí aprendió el oficio de guionista gracias al cual parió la famosa y mítica obra de Rocky (en apenas veinte horas).

«No había mucho que hacer salvo pasar el tiempo el uno con el otro y allí es donde empecé a aprender el trabajo de hacer guiones. Como nunca salía, confiaba en su compañía. Y, en realidad, fue su idea escribir Rocky, pero no se lo digan a nadie», publicó.

1971… Since we’re on the subject of » man’s best friend» this is myself and Butkus as a puppy , we were both , thin , hungry and living in a flophouse above a subway stop, I used to say this apartment had » … Hot and cold running roaches» anyway there was not much to do except spend time with each other and that’s where I started to learn the craft of screenwriting. Since I never went out, I relied on his companionship , And actually it was his idea to write Rocky, but don’t tell anyone…. Years later when things got even worse I had to sell him for $40 in front of a 7-Eleven store,because I couldn’t afford food, then like A modern day miracle, the screenplay for Rocky sold, and I could buy and buy him back, but the new owner knew I was desperate, and charged me $15,000 … He was worth every penny! #New York City #HellsKitchen #BullMastiff #It’sADogsWorld. #MoreToCome#inspiration #ThunderingYourHeart #GoingThedistance

Una publicación compartida de Sly Stallone (@officialslystallone) el

Pero la historia de ambos no acabaría tras la obligada despedida. Tras la exitosa venta del guión, Sylvester no dudó en buscar a Butkus y tenerlo de vuelta en su vida, para lo que llegó a esperar tres días en la tienda de licores donde lo vendió e incluso llegó a desembolsar una cantidad importante de dinero para recuperarlo: «El dueño sabía que yo estaba desesperado y me cobró 15.000 dólares. Valió cada centavo«, asegura.

Stallone compartió escenas con Butkus tanto en Rocky como en Rocky II (1979), siendo éste la mascota del púgil, y compartió junto a su fiel amigo canino el salto a la fama tras formar parte de Hollywood hasta que el can falleciera en 1981. Una historia sin duda de lo más emotiva que demuestra la fuerza de la amistad entre perros y amos, sin importar las circunstancias.

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Jesús Rengel

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