Huaso, el caballo chileno con el récord mundial de salto que dura 70 años

El nombre del caballo chileno Huaso saltó a la fama en 1949 cuando consiguiera una marca en la categoría de salto alto que le valió en ese momento para obtener el récord mundial junto a su jinete Alberto Larraguibel. Una hazaña que en la actualidad y tras 69 años, continúa siendo imbatible.

El mayor salto en la equitación, el del caballo Huaso.

Realizar una marca que signifique lograr un récord mundial no está al alcance de muchos. Aún así, las estadísticas están para romperlas y para batirlas, por lo que siempre se es consciente de que en cualquier momento, ya sea poco o mucho tiempo después, un nuevo individuo puede superar el registro anterior y conseguir uno nuevo jamás visto.

No es el caso, al menos de momento, en la categoría ecuestre de salto alto, en la que ostentan la mejor marca mundial el histórico caballo chileno Huaso y su jinete militar Alberto Larraguibel. Un récord mundial de 2,47 metros de altura que obtuvieron en el concurso ecuestre internacional oficial de 1949, celebrado en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar (Chile). El registro, histórico en aquella época, sigue sin ser batido por ningún otro equino ni jinete en la actualidad, tras casi 70 años.

Con el que es seguramente el salto más espectacular jamás visto en la historia de la equitación, Larraguibel y Huaso superaron al tercer y último intento el récord anterior de 2,44 metros que habían conseguido el jinete italiano Antonio Gutiérrez y su caballo Ossopo en 1938. Precisamente un año antes de lograr la ‘machada’, el jinete militar y su caballo chileno habían conquistado ya la mejor marca de salto alto de sudamérica, al batir los 2,37 metros en los que estaba establecida hasta aquel 1948.

Larraguibel, el caballo Huaso y un salto para la historia

El histórico salto de Larraguibel con Huaso.

El caballo alazán purasangre, nacido en 1933, destacaba sobre todo por sus casi 170 centímetros de altura y su pelaje de color rojizo característico de esta raza equina. Criado en el reciento Las Mañanas, era el hijo de dos caballos de carreras (Henry Lee y Trémula) con prestigio y recibió en un primer momento el nombre de Faithful. Si bien se esperaba que siguiera la estela de sus padres, sus comienzos en las competiciones de carreras de potros no estuvieron precisamente llenos de éxitos y apenas aspiraba a liderar alguna prueba.

Vendido primero a un club de polo y poco después al Ejército de Chile, el animal fue preparado e instruido para la categoría de doma por el capitán Gaspar Leuje. Pero la suerte seguía sin estar de su lado, puesto que en la primera prueba sufrió un accidente por un fierro e incluso estuvo cerca de ser sacrificado.

Pero la vida del animal y su mala fortuna cambiaron por completo cuando conoció al capitán Alberto Larraguibel, militar chileno quien, además de cambiar su nombre de Faithful a Huaso, decidió instruirle en los saltos ecuestres. Si bien el equino terminaría triunfando en esta actividad, en un primer instante no parecía que se le diera demasiado bien respecto al salto en circuitos, por lo que Larraguibel optó por perfeccionar el salto alto del caballo y entrenarlo al máximo en esa disciplina.

Tras lograr el récord sudamericano, el éxito total para jinete y caballo llegaría en 1949, con la disputa del concurso ecuestre internacional en Viña del Mar, en el que participaron dos binomios con el objetivo de superar la marca mundial de 2,44 metros establecida. Larraguibel y Huaso se vieron las caras por tanto con el jinete Riquelme y su equino llamado Chileno, quienes quedaron descalificados tras desplomarse ambos sobre las vallas en uno de los intentos que realizaron.

La oportunidad para Larraguibel y Huaso pasaba por tanto por superar el registro en uno de sus tres intentos de salto. La célebre hazaña sería una realidad, como si de una película se tratara, en el tercer y último intento, tras rehusar el caballo saltar en el primero y rozar su vientre con las vallas en el segundo. Se dice que, tras las dos primeras oportunidades fallidas y quedando tan sólo una, el silencio enmudeció el centro ecuestre y la tensión se palpaba en el ambiente ante la última ocasión del binomio chileno para obtener su objetivo. Tal es así que incluso Huaso mostró su estado de nervios poco antes de realizar el salto. Un silencio sepulcral que se transformó en un griterío ensordecedor en cuanto el equino puso sus patas delanteras en el suelo tras saltar de manera limpia y superar el registro, confirmando un nuevo récord mundial de salto alto.

¿Cuánto salta un caballo?

Pues hasta el momento, la respuesta está en el récord mundial logrado por Huaso y su jinete Larraguibel, que lograron en 1949 un salto de 2,47 metros.

Todo cuadró en ese momento, la tranquilidad mental del jinete y su postura de brazos y piernas sobre el equino, que saltó a la perfección al cumplir las normas aprendidas durante el entrenamiento. Una “perfecta armonía” en palabras del propio Larraguibel, que les valió a él y a su caballo para pasar a la historia en ese instante. Pero su marca de 2,47 metros de altura se ha convertido con el paso de los años en un memorable hito que ningún otro binomio de caballo y jinete ha conseguido todavía superar tras 69 años del mítico salto del equino chileno, lo que engrandece aún más si cabe el récord mundial, siendo ya uno de los más duraderos en la historia del deporte.

Monumento a Huaso y Larraguibel en Viña del Mar.

Una vez superado el récord y obtener un sitio en la historia de la equitación, Huaso pasó el resto de sus días descansando en la Escuela de Caballería del Ejército de Quillota, lugar en el que falleció a los 28 años en 1961 y donde residen en la actualidad sus restos. Además, su figura y la de su jinete Larraguibel fueron conmemoradas a finales de 2007 con la instalación en Viña del Mar de un monumento por la memoria de ambos y por su hito conseguido. Una proeza que incluso ha sido empleada por diversos autores para publicar libros biográficos de la vida de Huaso, como Caballo Loco campeón del mundo, de Luis Alberto Tamayo, Quique Hache y el caballo fantasma, que escribió Sergio Gómez o El jinete alado, publicado por Roberto Silva Bijit.

La pregunta que por tanto todos nos hacemos todos es: ¿Podrá algún binomio caballo/jinete batir la histórica marca de Huaso y Larraguibel y superar el mayor salto realizado en la equitación?

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