Locomorph, cuando los perros con tres patas inspiraron los robots del futuro

Este proyecto europeo para el desarrollo de autómatas estudió a los perros con tres patas para conocer como había sido su proceso de adaptación. El objetivo era que los futuros robots puedan seguir corriendo, andando o saltando incluso si han perdido alguna de sus extremidades.

Cada vez son más los perros con tres patas que consiguen sobrevivir a su minusvalía y hacerlo con calidad de vida, pero lo que desconocemos de ellos es que el proyecto europeo Locomorph ya se fijó en las habilidades específicas de estos perros a la hora de diseñar una primera generación de autómatas. El objetivo era conseguir que estas “máquinas” fueran capaces de continuar andando, corriendo y saltando incluso cuando hubieran perdido una de sus extremidades.

Como punto de partida las seis universidades implicadas en el proyecto Locomorph huyeron de aplicaciones al uso, por las cuales para que un autómata supere una situación de avería la solución era instalar varios componentes de reserva, algo que resultaba y resulta caro y poco eficiente, por lo cual había que poner el foco en la capacidad que tienen los animales para adaptarse a las circunstancias y continuar con su vida.

Dicho y hecho. Un equipo de investigadores de Locomorph se dedicó en cuerpo y alma a estudiar las capacidades que desarrollan los perros con tres patas para continuar andando y saltando, para lo cual instalaron sensores reflectantes en algunos de estos animales y los hicieron moverse en una cinta de correr de las que habitualmente se utilizan en los gimnasios.

Todos sus movimientos fueron grabados con cámaras infrarrojas con el objetivo de poder analizar posteriormente como el animal redistribuye su peso y utiliza la estructura muscular para hacer frente a su minusvalía, comparando los resultados obtenidos con los de otros perros con sus cuatro patas en perfecto estado, lo que permitió definir conceptos dinámicos capaces de aprovechar al máximo los recursos disponibles de forma eficiente y con poco consumo de energía.

Los científicos de Locomorph llegaron a la conclusión de que para un perro es más difícil adaptarse a la pérdida de una pata delantera, dado que estas extremidades soportan un 60% de su cuerpo y además coordinan la dirección de todos sus movimientos, mientras que las patas traseras cumplen una función básica de propulsión y tan sólo soportan el 40% del peso del animal.

Gracias a los perros con tres patas, entre otros, el proyecto Locomorph, que contó con un presupuesto de 2,7 millones de euros financiados por la Unión Europea, ha servido para desarrollar una generación de robots que podrán utilizarse en el futuro como “animales de carga” en tareas de minería y agricultura, por ejemplo, o empleados en explotar o limpiar terrenos de difícil acceso.

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