“Mary la Tifoidea”: La cuarentena más larga de la historia

Mary Mallon o “Mary la Tifoidea” cómo fue bautizada por la prensa de la época, era una inmigrante irlandesa que llegó a los Estados Unidos en 1884. Esta mujer era portadora asintomática del tifus y por esta razón contagió la enfermedad por todas las casas donde trabajó como cocinera, provocando más de cincuenta contagios y al menos tres muertes. Las autoridades de Nueva York hicieron que Mary sufriera dos periodos de aislamiento (cuarentena), el segundo de los cuales duró un total de veintitrés años. 

“Mary la Tifoidea”: La cuarentena más larga de la historia

Con la llegada del Covid-19 palabras como contagiador, asintomático, cuarentena, transmisión o aislamiento han entrado a formar parte de nuestro vocabulario habitual durante los últimos meses. Sin embargo, las enfermedades infecciosas llevan entre nosotros desde los inicios de la humanidad. 

La mayoría de brotes infecciosos tuvieron una gran repercusión en su momento histórico, pero tan sólo algunos de ellos son aún recordados por su gravedad o por lo curioso del caso. Un ejemplo de estos es la historia de Mary Mallon, más conocida por Mary la tifoidea. 

Mary Mallon era una inmigrante irlandesa que se vió obligada a emigrar a Estados Unidos en 1884 cuando apenas era una niña. Una vez en Norteamérica comenzó a trabajar en el servicio doméstico como sirvienta para varias familias adineradas de Nueva York y Long Island. 

A finales del siglo XIX en los barrios y zonas pobres de Estados Unidos eran habituales los casos de fiebre tifoidea, una enfermedad provocada por la bacteria Salmonella typhi que provoca problemas digestivos que pueden llegar a ser graves e incluso  fatales en enfermos crónicos o con un sistema inmunitario debilitado. 

Inicio de los casos de tifus 

En 1900 Mary comenzó a trabajar como cocinera para una familia influyente de Nueva York, pero todo se torció cuando tras poco más de dos semanas todos los miembros de la familia contrajeron fiebre tifoidea

Entre 1900 y 1907 Mary trabajó en otras siete residencias distintas, apareciendo en todas ellas casos de extrañas fiebres entre familiares y trabajadores y con cada caso Mary desaparecípara poco después comenzaba a trabajar para una familia diferente. 

Ante la aparición de nuevos casos de tifus las autoridades sanitarias trataban de encontrar dónde estaba el foco de contagio y fue George Soper, un especialista en salud pública contratado por el dueño de una de las viviendas, quien se adelantó en la investigación. 

La contagiadora asintomática 

Actualmente, los médicos son conscientes del riesgo de los contagiadores asintomáticos, personas que portan un patógeno sin que por ello muestren síntomas de la enfermedad, como está sucediendo con el Covid-19, infectando a numerosas personas de forma involuntaria y difícil de detectar. 

A principios del siglo XX este concepto era aún desconocido para la medicina, pero siguiendo el rastro de los contagios George Soper, el primer rastreador de la historia, logró establecer a la cocinera Mary  Mallon como nexo de unión, que era famosa por sus deliciosos, y posteriormente contagiosos, helados de melocotón troceados a mano. 

Pero Mary Mallon no estaba dispuesta a aceptar su culpabilidad. Las autoridades la obligaron a facilitar muestras para hacer analíticas que confirmaran las sospechas, pero ante su negativa fue necesaria la ayuda de la policía para conseguir dichas muestras. 

María la Tifoidea en la prensa

Comienza su primer aislamiento 

Con el resultado confirmado las autoridades neoyorquinas aislaron a Mary Mallon en las instalaciones de North Brother Island a las afueras de la ciudad, donde no tenía contacto con ninguna persona salvo aquellas que le suministraban la comida que ella misma cocinaba. Sin embargo Mary, como ocurre con los negacionistas actuales, se negó a creer que ella fuera el foco de contagio. 

Por esta razón la cocinera inició acciones legales y su caso fue ampliamente cubierto por la prensa local, que la apodó en sus titulares como “Mary la Tifoidea”. Gracias a esta campaña y tras tres años Mary Mallon consiguió que las autoridades levantaran el aislamiento, aunque se le prohibió el acceso a cualquier trabajo relacionado con la cocina. 

El aislamiento definitivo 

Sin embargo, tras su paso temporal por una lavandería Mary comenzó a trabajar de nuevo como cocinera bajo distintos nombres falsos e incluso llegó a hacerlo en las cocinas de un hospital, donde los casos de fiebre tifoidea aumentaron en cuestión de días

Aislamiento de la Tifoidea

Las autoridades esta vez detectaron de forma inmediata a la culpable, aunque no pudieron localizarla hasta 1915. Sin apoyos y con numerosos casos de contagio a sus espaldas, algunos de ellos mortales, Mary Mallon fue devuelta a un aislamiento donde vivió veintitrés años sin ningún contacto con el mundo, hasta que en 1938 falleció de un infarto a la edad de 69 años. 

Durante todo ese tiempo Mary siguió negando su culpabilidad. Se desconoce si su férrea autodefensa se debía una falta de escrúpulos o más bien a una falta de cultura, porque hay que tener en cuenta que en el siglo XIX-XX la mayor parte de la población era analfabeta y por lo tanto sus conocimientos médicos casi inexistentes. 

Lo que sí está claro es que a falta de datos exactos Mary Mallon -“Mary la Tifoidea”- fue la causante de más de cincuenta contagios y de al menos tres muertes por fiebre tifoidea, además de ser la persona que por razones médicas más tiempo ha vivido en aislamiento preventivo.

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