Una mascota, terapia ideal para personas con enfermedades mentales

El amor que nos ofrece una mascota puede llegar a ser tan profundo y sentido que nos aporta un valor y un vínculo único y eterno entre nosotros y el animal. Con su compañía nos sentimos mejor e incluso su convivencia puede ser la mejor terapia para combatir posibles enfermedades.

Perro se acurruca en los brazos de una persona.

A esa conclusión es a la que ha llegado un estudio realizado por BMC Psychiatry, en el que los resultados aseguran que aquellas personas que padecen enfermedades mentales confirman que las mascotas son una gran ayuda para su bienestar psicológico y, de esta forma, para sobrellevar los peores momentos de su respectiva enfermedad.

Y es que la presencia cercana de animales de compañía proporciona a estos pacientes mayor tranquilidad y paz, al mismo tiempo que disminuyen sus síntomas y les ofrece la posibilidad de tener mayor autosuficiencia.

Más de cincuenta personas que padecen enfermedades mentales fueron entrevistadas en la investigación y llevaron a cabo diferentes diagramas que reflejan una especie de sistema de apoyo emocional y social, dividido en círculos de mayor a menor importancia en los que incluir elementos. Las mascotas, en un gran porcentaje de los casos, estaban incluidas en algunos de los mismos, lo que supone un fiel reflejo de la importancia que poseen para aquellos que se sometieron al estudio. De hecho, un 60% situó a los animales de compañía en el interior del círculo principal, por lo que las incluían como una importante ayuda para su vida diaria.

Y es que la presencia de una mascota les aporta una compañía alejada de todo tipo de prejuicios en aquellos momentos en los que incluso la compañía humana puede resultar complicada. Una situación que no se daría con un perro u otro tipo de mascota. Es más, los animales de compañía tienen la virtud de detectar si tu estado de ánimo no es el adecuado o no te sientes bien. Es en esos instantes cuando ofrecen mayor cariño y afecto a su compañero humano.

La autora principal del estudio, Helen Brooks, destacó por encima de otras particularidades las «profundas conexiones emocionales» que muchos de estos pacientes sienten con sus mascotas. Unas conexiones que quizás «no estaban disponibles entre amigos y familiares» y que nacen, según explica, de la mano de una «rutina» que ofrecen los animales a las personas. «Levantarse por la mañana para alimentarlos, prepararlos y caminar», eso les otorga «un sentido de propósito que de otra manera no tendrían», asegura la investigadora de salud mental en la Universidad de Manchester. Todo ello les facilita alcanzar una poderosa autoestima para encarar su día a día, un pensamiento positivo indispensable para seguir adelante.

Estos resultados ofrecen la esperanza a Helen Brooks de que en un futuro cercano se pudieran implantar este tipo de terapias para pacientes con diferentes enfermedades mentales. Una interesante propuesta a tener en cuenta dadas las conclusiones que proporciona esta investigación. Lo que está claro es que, tengamos los problemas que sean, podemos confiar en que una mascota nunca nos va a dejar solos en los peores momentos.

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