Picasso, el perro con el hocico torcido convertido en influencer

Nacer con el hocico torcido debido a una deformidad en la mandíbula superior estuvo a punto de costarle la vida al perro Picasso. Hasta que fue adoptado por su actual dueño, que le ha convertido en todo un influencer dándole protagonismo en las redes sociales.

Desde su nacimiento, el perro Picasso ha sido diferente y único. Y es que el ahora popular can cuenta con el hocico torcido por una deformidad en la mandíbula superior, una particularidad física que le hace tener una sobremordida que apunta hacia su lado izquierdo.

El animal, que es una mezcla de las razas pitbull y terrier, formaba parte de una camada en la que terminó por quedarse casi en solitario a medida que nuevas familias iban adquiriendo a sus hermanos. Su particular rostro no terminaba de convencer a ninguno de los posibles propietarios y la opción de acogerle no fue contemplada por las personas que finalmente eligieron a cualquier otro cánido.

Su hermano Pablo fue el único que se mantuvo a su lado al no interesar tampoco a ningún comprador. Dado que sus dueños originales no podían hacerse cargo de ellos, fueron entregados a un refugio para perros en California allá por la Navidad de 2016 cuando solo contaban con apenas nueve meses.

Todo apuntaba a un desenlance fatal, puesto que nadie daba el paso de adoptar a los dos perros que se encontraban en el refugio, siendo incluidos en la lista de animales con posibilidad de ser sacrificados al poco tiempo. Por suerte, su destino cambió cuando Liesl Wilhardt, de 51 años, entró en sus vidas.

El rostro especial de Picasso cautivó de tal forma a Wilhardt que, a diferencia de todos los anteriores, no pudo resistirse a iniciar una nueva vida junto a él: «Una amiga me envió una foto de Picasso tumbado en una camita y sí, su cara me llamó la atención pero su mirada me conquistó, fue amor a primera vista«, confesaba al medio The dodo.

Pero la historia con final feliz no termina ahí. Y es que el rostro de Picasso le ha convertido, quién lo diría, en todo un influencer en las redes sociales. Donde otros pudieran ver imperfección y un rostro anormal, Wilhardt no dudó en que se trataba de una particularidad tan especial que en un espacio como las redes podría explotar.

Sólo en Instagram cuenta con más de 263.000 seguidores, donde además de muchas imágenes de la mascota, su mejor amigo humano también comparte fotos de otros perros, que al igual que Picasso tienen una deformidad que les hace especiales y diferentes al resto.

A pesar de su apariencia y su hocico torcido, Picasso no siente ningún tipo de dolor y es capaz de comer, ladrar y jugar con Liesl y los demás perros que han sido adoptados por la familia. La felicidad es ahora un sentimiento cotidiano en Picasso, como todos podemos comprobar en sus perfiles sociales.

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Jesús Rengel Ortiz

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