Desde su primera aparición en 1926, ya en la órbita de General Motors, el logotipo de Pontiac siempre fue una cabeza de flecha, una flecha que se rompió en 2010, cuando los responsables de GM decidieron poner punto final a la producción y venta de modelos Pontiac. En España la única aparición de Pontiac se produjo entre 1990 y 1996, con la aparición del monovolúmen Trans Sport.

Entre 1926 y 2010 General Motors (GM) fue la matriz en Estados Unidos, Canadá y México de la marca Pontiac, que entre 1990 y 1996 llegó a España de la mano de los monovolúmenes Pontiac Trans Sport. En Norteamérica este modelo pasó sin pena ni gloria, pero en Europa los resultados fueron diferentes, llegando a superar incluso las previsiones comerciales de GM.
En su momento la principal baza de este monovolumen fue disponer de capacidad para siete plazas a un precio inferior al del Renault Espace, descubridor de este segmento del mercado, aportando como complemento un diseño de líneas futuristas y motores gasolina de 143 y 170 CV, este último un impresionante V6 de 3,8 litros de cilindrada.
En 1996 GM decidió sustituir el Pontiac Trans Sport, junto a sus respectivos clones de Chevrolet y Oldsmobile, por el Opel Sintra, un modelo que en aquel momento llegaba para competir con el Chrysler Voyager y que ofrecía un diseño más europeo además de mecánicas gasolina y diésel.

A la finalización de la vida comercial de este monovolumen, GM pondría en el mercado el nuevo Opel Zafira diseñado por Porsche, aunque la historia de Pontiac todavía duraría unos años más al otro lado del Atlántico.
A la sombra de General Motors
En la historia de la automoción la marca Pontiac fue utilizada por primera vez en 1906, aunque referida a la órbita de General Motors (GM) aparece en 1926 relacionada con la subsidiaria Oakland Motor Car (OMC) y todavía con el logotipo original de la cabeza de flecha nativa, una identidad que actualizaría en 1956.
La razón de que GM cediera la marca Pontiac a una empresa subsidiaria se debió a que en ese momento OMC estaba perdiendo cifra de ventas, mientras que por el contrario los primeros modelos de Pontiac habían conseguido destacar por su éxito comercial, lo que convenció a los responsables de GM de la necesidad de realizar el trasvase.
En la década de los cincuenta Pontiac disfrutó de bastante éxito y aceptación entre la clientela norteamericana, ya que sus modelos ofrecían mejores rendimientos y prestaciones que los populares Chevrolet y a un precio más económico que los elitistas Buick y Oldsmobile.
A mediados de los sesenta algunos modelos de Pontiac competían con los míticos Buick Skylark, Chevrolet Chevelle, Oldsmobile 442, Plymouth Road Brunner y Dodge Charger, y a partir de 1967 incluso se atrevieron con los legendarios Chevrolet Camaro y Ford Mustang.

Pontiac en la “Champion”
A finales de los sesenta las ambiciones de Pontiac, que mantenía su sede en Detroit, subieron un escalón y el reto fue comenzar a competir en la “Liga Champion” de los automóviles deportivos norteamericanos, donde jugaban el Chevrolet Camaro, el Ford Mustang (y su hermano el Mercury Cougar) y el Dodge Challenger y su equivalente el Plymouth Barracuda.
Estos modelos eran huesos muy duros de roer y se lo pusieron muy difícil a Pontiac desde un punto de vista comercial. Por otro lado, Norteamérica vivía un momento en el que los compradores de automóviles estaban cambiando sus preferencias, pasando de la tradicional tracción trasera y grandes motores V8, a los modelos de tracción delantera con mecánicas más pequeñas de cuatro y seis cilindros.

A raíz de la crisis económica de 2008, concretamente a finales de abril de 2009, los responsables de General Motors anunciaban que la marca Pontiac finalizaría la comercialización de modelos en 2010, lo que significaba el despido de los 21.000 trabajadores que componían la plantilla de Pontiac, y que a partir de ese momento la estrategia de GM se enfocaría en las marcas Chevrolet, GM, Cadillac y Buick. El último de los modelos Pontiac fue el G6.
Los Pontiac del cine y la televisión
Los Pontiac se hicieron muy famosos en Estados Unidos en 1977 con el estreno de la película “Smokey and the Bandit”, un film donde el actor Burt Reynolds -Justice- huía a toda velocidad del jefe de policía Buford T al volante de un Pontiac Firebird Trans Am de color negro.

En otras de sus películas, “Hooper”, ese mismo actor atravesaba una barrera de fuego, pero esta vez a los mandos de un Firebird Trans Am de color rojo, mientras que en la serie televisiva “Knight Rider” -El coche fantástico- los protagonistas eran David Hasselhoff y su Pontiac parlanchín.

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