Pony Express, la leyenda del Viejo Oeste americano

En 1860 el Pony Express prometía llevar correo de Missouri a California en tan sólo diez días, ganándole dos semanas al transporte en diligencia. El proyecto Pony Express duró tan sólo año y medio, pero en ese tiempo se convirtió en una auténtica leyenda en la épica del Viejo Oeste.

En 1857 el medio más rápido para ir de Missouri a California era la línea de diligencias de la Butterfield Overland Co. que hacía el trayecto entre Saint Louis y San Francisco en veinticinco días, mientras que todo el correo federal se enviaba en barco a Panamá, cruzaba este país y embarcaba de nuevo en el Pacífico con destino a la costa oeste.

De esta forma fue como los habitantes de Los Ángeles se enteraron seis semanas después de producirse que California se había convertido en un nuevo estado de la Unión, aunque lo normal era que cualquier ley emitida por el gobierno de Washington tardara al menos medio año en aplicarse en California. Antes de que el ferrocarril y el telégrafo llegaran a la costa oeste el caballo era la única opción.

La ruta Butterfield o ruta sur era casi mil kilómetros más larga que los 3.100 kilómetros de la llamada “ruta central” que el gobierno norteamericano sacó a concesión en 1859 y que provocó que en enero de 1860 Wadell, Russell & Majors, propietarios de la compañía Central Overland California and Pikes Peak Express, ofertaran el Pony Express, un servicio que prometía la entrega de correo entre St.Joseph (Missouri) y Sacramento (California) en tan sólo diez días.

Al viajar por una ruta más corta y emplear caballos y jinetes los fundadores del Pony Express estaban seguros de conseguir el contrato del gobierno y para hacer realidad este proyecto se construyeron 190 estaciones, se adquirieron quinientos caballos de 1,47 metros de altura y 410 kg de peso y se contrataron cincuenta jinetes, una cifra que unos meses después se había multiplicado por diez.

El esfuerzo logístico y financiero para hacer realidad el Pony Express supuso un desafío sin precedentes para la época. Los puntos de apoyo donde los jinetes cambiaban de montura estaban separados entre sí por unos 16 kilómetros, la distancia aproximada que puede recorrer un caballo al galope, mientras que los jinetes -que no podían pesar más de 56 kg- eran reemplazados cada 120-160 kilómetros.

Como la saca que transportaba cada caballo pesaba unos 22 kg, el peso total que soportaba cada montura era de unos 75 kg. La ruta se realizaba una vez por semana en cada sentido y normalmente había entre sesenta y ochenta jinetes y más de ciento cincuenta caballos dispuestos en todo momento para salir al galope.

El primer viaje del Pony Express en ambas direcciones se produjo el 3 de abril de 1860 y una vez en Sacramento el correo era embarcado con rumbo a San Francisco, aunque en las ocasiones en que no pudo emplearse los barcos de vapor los jinetes se encargaron de llevar el correo hasta Oakland. Los cambios de caballo no podían durar más de treinta segundos y era obligatorio cabalgar tanto de día como de noche.

Aunque el Pony Express demostró que la ruta era viable el gobierno no le otorgó la tan deseada concesión, de forma que se vio obligado a cerrar el 24 de octubre de 1861 con 90.000 dólares de ingresos y un pasivo de 200.000 dólares. El último viaje se realizó el 21 de noviembre de 1861.

Todas las instalaciones del Pony Express fueron adquiridas posteriormente por la Butterfield Stage, que fue la empresa que resultó concesionaria y que tras la Guerra Civil las vendió a su vez a la Wells Fargo por un millón y medio de dólares, aunque el Pony Express ya se había convertido en una de las leyendas de la conquista del Viejo Oeste.

Uno de los jinetes más famosos del Pony Express fue un jovencísimo William Cody, más conocido como Buffalo Bill, que con tan sólo quince años llegó a recorrer 250 kilómetros en uno de sus turnos cabalgando de forma ininterrumpida durante 21 horas y 40 minutos, aunque sin embargo el récord de distancia y velocidad se lo anotó Robert Haslam -Pony Bob- con 610 kilómetros totales y 140 kilómetros en ocho horas y diez minutos. El jinete más joven del Pony Express fue “Bronco” Charlie Miller con tan sólo once años.

El sueldo de un jinete -preferiblemente huérfanos- era de 25 dólares semanales, un salario cinco veces superior al de cualquier trabajador medio, y su edad casi nunca superaba los 18 años. A todos los jinetes se les entregaba una Biblia y se les hacía firmar el compromiso de no blasfemar, no emborracharse y no pelearse con los compañeros.

Uno de los mayores logros del Pony Express se produjo con ocasión de las elecciones presidenciales de 1860, cuando jinetes y caballos consiguieron que el nombramiento de Abraham Lincoln se supiera en California con tan sólo una semana de diferencia, lo que se convirtió en un auténtico hito.

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