Aprender a esquiar rápido : 11 consejos infalibles para principiantes

Llega el frío invernal y con él las posibilidades de hacer deporte al aire libre se reducen drásticamente. Pero no desesperes, con el frío también llega la diversión de los deportes de invierno. Y de entre todos ellos, el esquí es el rey. 

Por eso, si aún no has ido nunca a esquiar, quizá estés pensando en aprovechar este invierno o las próximas vacaciones para aprender. Y no eres el único. Cada año este deporte suma adeptos y las opciones y lugares para practicarlo durante todo el año se multiplican.

 

Con estos trucos aprender a esquiar es cosa de niños

 

Sea como fuere, siempre conviene tener un decálogo de consejos con el que iniciarse en cualquier disciplina. Y este deporte, divertido como pocos, es sumamente accesible para cualquier novato si sigue estos trucos:

Como en cualquier otro deporte, aprender a esquiar tiene su propia curva de aprendizaje. Pero si sigues estos consejos es probable que no sólo disminuyas la curva y aceleres el proceso, sino que además éste será mucho más divertido en su conjunto.

1. La importancia de un equipo y ropa de esquí adecuados

¿Irías vestido de buzo a escalar un barranco? ¿Te pondrías un esmoquin para tu bautizo de submarinismo? ¿Harías el descenso del Sella sobre un palet? Si tu sueño no es batir un nuevo récord Guinness, entonces conoces la importancia de equiparse bien y de contar con el material adecuado a la hora de practicar cualquier tipo de deporte. Y cuando hablamos de deportes de nieve el factor determinante es el frío, pero no el único.

equipo necesario para aprender a esquiar

Puede que creas que estás acostumbrado a las bajas temperaturas o que tu moreno natural es el mejor protector solar del mercado. Pero cuando hablamos de esquiar más vale aplicarse una buena crema (las hay específicas para montaña) y vestir un buen traje de esquí. Con especial atención a los guantes (aquí no sirven los socorridos guantes de lana), las gafas (no te imaginas hasta qué punto resulta cegador el reflejo del sol en la blanquísima nieve) y el casco, que además de estar de moda y existir gran variedad de modelos, es garantía de seguridad.

Las botas son también un elemento fundamental. Deben quedar firmes, pero sin apretar demasiado. Que ajusten bien al pie, pero que sean -sobre todo- cómodas. Aquí no hay margen para el debate: no se puede esquiar con las botas prestadas de un primo si vuestro número no es el mismo. Las botas son una de las claves imprescindibles para que disfrutes el esquí. En el calzado no debe escatimarse ni descuidarse nunca. Una mala elección puede arruinar tu  primer contacto con este maravilloso deporte. Tampoco olvides ajustártelas bien. Llevar mal puestas las botas o no fijarlas correctamente al esquí puede costarte caro en pista.

2. ¿Puedo esquiar si no estoy en forma? Preparación física necesaria

Aquí hay dos respuestas. La corta: sí, por supuesto. Y la larga: sí, pero con un pero. Éste no es otro que lo evidente: como cualquier deporte, el esquí es cansado y exige una mínima forma física para poder disfrutarlo. Esquiar cansa, y mucho. Estar en buena forma no sólo te facilitará la actividad a la hora de aprender, sino que hará que lo disfrutes muchísimo más.

Como es lógico no necesitas ser un culturista ni un atleta olímpico para hacer esquí. Con mantener una buena forma es suficiente. Si eres aficionado a correr de vez en cuando y lo apoyas con algo de musculación (sentadillas y flexiones de tarde en tarde) estarás en la forma ideal para practicar este deporte (hay que tener presente que las rodillas, por ejemplo, cargan con prácticamente todo el esfuerzo en este deporte).

chica haciendo ejercicio para estar en buena forma

Hay que aclarar que se puede practicar esquí sea cual sea tu condición física. Eso es cierto. Pero esta recomendación de estar en buena forma va destinada sobre todo a aquellos que van a aprender. ¿Por qué? Pues porque cuando dominas el esquí la capacidad técnica del esquiador suple en gran medida la necesidad de una forma física puntera. Pero cuando comenzamos con este deporte los múltiples intentos, las caídas, la tensión y la emoción de los primeros descensos son verdaderamente agotadores. Por lo que una forma física adecuada te brindará el fondo y las fuerzas necesarias para hacer mucho más disfrutable este proceso de aprendizaje.

3. Hacer descansos cuando estamos esquiando

Y el esfuerzo físico lleva a la necesidad del descanso. Sea cual sea tu perfil físico, lo recomendable es ir haciendo breves descansos a lo largo de tu jornada de esquí. Como máximo cada dos horas. Pero lo más recomendable es hacerlo cada hora u hora y media.

Haciendo un descanso durante la jornada de esquí

Lo sé. Todos queremos aprovechar las horas de luz disponibles y rentabilizar al máximo el día de nieve en todos los sentidos. Pero la mejor forma de exprimir la pista de esquí es hacerlo al cien por cien de nuestras posibilidades. Concentrados y con fuerzas. Y para ello es necesario dosificarlas. No hay equilibrio sin piernas que nos sostengan.

4. Alimentación: ¿Qué comer cuando vamos a esquiar?

Este es uno de los puntos favoritos de cualquier esquiador primerizo: vas a quemar tantas calorías en tus primeras incursiones en el mundo del esquí que ya puedes olvidarte de controlar la dieta. La baja temperatura y la intensidad del esfuerzo que hacemos cuando esquiamos puede llevarnos a quemar hasta 400 kilocalorías por hora. Así que ten siempre a mano una barrita energética, frutos secos o algo de chocolate. Porque el azúcar es casi tan imprescindible en la montaña como tus propios esquís. Algo que, para los adictos al dulce como un servidor, ayuda a hacer aún más adictivo este deporte. Nos aporta ese repunte energético de rápida adquisición y endulza aún más la experiencia en nuestro primer acercamiento al esquí.

Barrita de chocolate, un buen tentempié para reponer energía rápidamente

En cuanto a qué comer el día antes, lo recomendable es optar por un menú rico en hidratos de carbono, que nos aportarán el combustible necesario para nuestro día de nieve. Muy importante también el desayuno. Para aquellos que se conforman con un café o que el madrugón para ir a la montaña les quita el hambre, un sólo consejo: ni hablar. El desayuno debe ser potente en hidratos (cereales o pan), proteínas (fiambre, yogur, leche), vitaminas (zumo natural  o fruta) y grasas saludables (frutos secos, aceite de oliva, aguacate…).  Es importante el aporte calórico y que sea de fácil digestión.

Así es un desayuno adecuado antes de esquiar

También es muy importante mantenerse adecuadamente hidratado, como con cualquier otro deporte. Puede que la sensación de sed no te llegue de forma tan clara debido al frío. Pero es muy fácil deshidratarse durante una actividad intensa de esquí, como sucede con el resto de disciplinas. Algo que se acentúa debido a la ropa de abrigo, que nos hace sudar más. Importante que cada media hora bebamos algo -si es zumo o agua azucarada mejor que mejor-.

5. Normas de la Federación Internacional de Esquí (FIS)

Además del mencionado casco, la mejor protección para ti y tu bienestar físico no es otro que el sentido común. Empezar por las pistas para principiantes es fundamental para tener una buena experiencia y que tu primer contacto con el esquí no sea el último. Si te acaba gustando y resulta que eres hábil a la hora de deslizarte sobre montañas nevadas tendrás tiempo para ir subiendo de nivel, mejorar tu técnica y atreverte con pistas más difíciles. Pero cuando se trata de tus primeras experiencias sobre dos tablas (o sobre la de snowboard) más te vale ir a las pistas de principiantes y no querer empezar la casa por el tejado, porque lo podrías lamentar.

sufrir una caída esquiando es lo normal

La Federación Internacional de Esquí da una serie de consejos muy básicos pero efectivos para esquiar de forma segura. Las denominadas 10 Normas FIS:

  1. No poner en peligro o perjudicar a los demás.
  2. Esquiar controlando en todo momento nuestra velocidad para evitar choques.
  3. Tomar siempre la dirección o ruta que garantice la seguridad de los esquiadores que se encuentren más abajo en la pista.
  4. Si adelantamos, dejar espacio suficiente al otro esquiador para moverse lo necesario sin peligro.
  5. Mirar arriba y abajo y asegurarnos de que la pista esté despejada antes de entrar en ella o reanudar la marcha
  6. Nunca pararnos en mitad de la pista o en lugares estrechos o de poca visibilidad.
  7. Si subimos o bajamos a pie hacerlo por un lateral de la pista.
  8. Respetar siempre la señalización y balizaje de la pista por tu seguridad y la de los demás.
  9. En caso de accidente prestar siempre ayuda y notificar al personal de la estación de esquí.
  10. Testigos e implicados en accidentes de esquí deben identificarse e intercambiar datos.

Si sigues todas estas directrices no sólo esquiarás seguro, sino que facilitarás también la seguridad de quienes compartan pista contigo.

6. El suelo es tu amigo, no tengas miedo a las caídas

Exacto, tal y como suena. Si podemos darte un buen consejo sobre qué deberías aprender primero para esquiar, sería este: aprende a caer bien. Y no nos referimos a caer “con estilo”, sino a caer minimizando riesgos y daños. Si caes bien, reducirás mucho el daño.

El suelo es tu inseparable compañero de jornada cuando estás aprendiendo a esquiar

Y amigo, por si no lo tenías claro, hazte a la idea: vas a caerte muchas, muchas, muchas veces. Incluso quienes llevan años esquiando se siguen cayendo. Podría incluso pensarse que, si no te caes, es señal de que has dejado de aprender cosas nuevas. Hay que ir probando nuevas destrezas para mejorar tu técnica, vivir nuevas experiencias y divertirte más. Pero hoy no es ésta la cuestión. Si vas a iniciarte en este deporte recuerda que no debes tener miedo a caerte, porque es de lo más normal. 

De hecho debes interiorizar este concepto: el suelo es tu amigo. Rápidamente te darás cuenta de que es mucho mejor el suelo que una pared, un árbol u otro esquiador. Tirarte al suelo cuando pierdes el control de la situación siempre es la mejor opción. Te ayudará a frenar, y en ocasiones será tu salida más fácil para evitar un accidente.

¿Lo más difícil? Aprender a levantarte. Una vez le pilles el truco a cómo levantarte el hecho de caerte dejará de ser un problema.

7. Buscar un profesor de esquí

No hay mejor manera de aprender a esquiar que bajo la tutela de un profesional. Afortunadamente, en las estaciones de nuestro país contamos con grandísimos profesionales capaces de enseñar al más torpe y miedoso de los esquiadores. Pero, dicho esto, si no tienes química con tu profesor de esquí, es difícil que avances. Puede incluso suceder lo contrario. Encuentra un profesor adecuado para ti, que para eso lo vas a pagar.

Si tienes la fortuna de contar con un amigo, familiar o conocido que pueda enseñarte las nociones básicas y acompañarte en tus primeros descensos aprovéchalo. ¿Por qué no? Pero debe ser alguien con mucha paciencia y que tenga la suficiente experiencia para responsabilizarse de sí mismo y de ti durante tus primeras bajadas por pista. No todo el mundo sirve para enseñar ni tiene la paciencia necesaria para hacerlo. Tenlo en cuenta y evitarás desencuentros y malas experiencias. Y olvídate de la auto-enseñanza. Si no has esquiado nunca, ¿cómo vas a ser tu propio tutor?

Profesor de esquí en una clase infantil

En cualquier caso optar por un profesor de esquí profesional siempre será la mejor opción, incluso cuando cargas con años de experiencia a tus espaldas. Siempre hay algo que pueden aportar de cara a perfeccionar tu técnica. Cuanto menos si eres novato: tendrás acceso a las técnicas y trucos básicos para esquiar de forma funcional. A partir de ahí, dependiendo de cómo de bien se te dé, puedes necesitar más o menos clases para tener un dominio básico y empezar a aprender maniobras más complejas. Luego podrás manejarte por ti mismo con cierta dignidad e incluso aumentar tu velocidad de descenso a base de practicar y experimentar. Como en cualquier deporte la práctica es la clave, pero también influye la forma (punto 2) y tu capacidad innata para deslizarte. Hay quien se convierte en un esquiador espectacular en unas semanas y hay quien, tras años practicando, no pasa de bajar una pista media.

8. Controla tu peso, tu postura… y tu ojos al esquiar

Parece una obviedad, pero el esquí es, básicamente, deslizarse cuesta abajo. Lo que quiere decir que la fuerza de la gravedad y la pendiente son los principales factores a la hora de determinar nuestra velocidad al deslizarnos por la nieve montaña abajo. De ahí que el control de nuestro peso sea fundamental al esquiar. Y  no nos referimos a un control basado en una dieta equilibrada. Sino en equilibrar, valga la redundancia, nuestro peso, mediante la postura de nuestro cuerpo. Flexionando las rodillas e inclinándonos ligeramente. Es importante relajar la cabeza y también los brazos, adelantándolos ligeramente. En función de la pendiente y de la velocidad con la que nos sintamos cómodos, iremos controlando nuestra inclinación, siempre buscando un equilibrio relativamente cómodo.

mirar hacia donde vas esquiando es clave

Algo que también parece una obviedad, pero que es básico a la hora de controlar nuestra bajada es la mirada. Efectivamente, siempre has de mirar hacia donde vas. No a tus esquís, no al suelo, no al cielo, ni a tu espalda. Siempre mira hacia delante. Hacia donde te diriges o te quieres dirigir. Es prioritario que controles lo que tienes por delante para respetar esas 10 normas básicas de la FSI. Pese a que podríamos tacharlo de evidente, lo cierto es que muchos de nuestros primeros revolcones en la nieve vendrán causados por no mirar donde debemos. Cuando al aprender tratamos de controlar la postura y ángulo de los esquís, o de nuestras rodillas, es fácil y muy habitual que nos despistemos y dejemos por un instante de centrar nuestra mirada en el objetivo. Y eso puede costarnos más de una caída.

10. El clima y la calidad de la nieve 

Como en cualquier deporte de exterior, el tiempo va a determinar la calidad de nuestra jornada deportiva. Máxime cuando hablamos de esquiar. Y es que una ventisca fuerte, por ejemplo, puede acabar casi de forma absoluta con nuestra visibilidad (e incluso equilibrio). Arruinando por completo la experiencia. Además de la dificultad de controlar nuestro cuerpo cuando el viento nos lleva de un lado a otro. Del mismo modo, la calidad de la nieve también puede variar mucho. Que esté más o menos suelta o apelmazada influye en la forma en que nos deslizamos sobre ella. Un habitual de las caídas es el provocado por el hielo. Al deslizar mucho más, es fácil que en los tramos de hielo perdamos el control de nuestra velocidad. Momento en que debemos mantener la calma para recuperar el control (algo similar a lo que debes hacer cuando conduces y se produce “aquaplaning”)

Ventisca en la montaña arruinando la jornada de esquí

Al principio es difícil. Pero poco a poco, conforme vayas adquiriendo experiencia, irás distinguiendo la calidad de la nieve. E incluso irás cogiendo los suficientes reflejos para “adivinar” las posibles placas de hielo, a fin de evitarlas. Date tiempo. Son cosas que se van aprendiendo de forma escalonada y casi natural, conforme vas adquiriendo experiencia.

11. El poder de la cuña

Es muy probable que, aunque no hayas esquiado en tu vida (y precisamente por eso estés leyendo este artículo), hayas oído hablar de la cuña. Es casi la primera lección cuando empezamos a esquiar, la maniobra más “estereotipada” y que, sin ninguna duda, permite distinguir rápidamente a los principiantes en las explanadas de las estaciones de esquí. Bajar haciendo la cuña te permitirá frenar e ir controlando tu velocidad en la bajada. Algo que, como ya hemos indicado en los anteriores puntos, es uno de los factores fundamentales de seguridad. Y que, por tanto, convierte a la cuña en la maniobra más importante (y la primera que se aprende).

Aprender a hacer la cuña es fundamental

Vista desde fuera parece muy fácil, pero es fundamental aprender a hacer bien la cuña. Un error muy común es juntar demasiado las rodillas, lo que provoca que no frenemos y que vayamos más rápido de lo que queremos. Para que funcione, la posición de los pies debe ser simétrica, hacia dentro, apoyando los cantos interiores, con el tronco recto y los brazos adelantados.

Otro error muy habitual al hacer la cuña es el de echar nuestro peso hacia atrás. Esto no permite que la parte delantera de nuestros esquís haga suficiente fuerza, de forma que no se clavan adecuadamente los cantos y no conseguimos frenar nuestra velocidad

12. Pensamiento positivo y ganas de divertirse, la clave del esquí

Hemos venido a divertirnos: sonríe. La nieve es el lugar ideal para jugar. Y así debes tomarte tu primer contacto con el esquí como deporte. Como un juego. Sí, debes tener cuidado y debes atender a las normas básicas, la precaución y el sentido común. Pero como en cualquier juego, si te tomas el hecho de aprender como algo divertido, sin prisas ni grandes aspiraciones, se convertirá en una actividad divertida. El tiempo pasará volando y aprenderás a esquiar casi sin darte cuenta, de forma natural. Pero si acudes pensando en cuánto tardarás en ponerte al nivel de tus acompañantes, en si haces el ridículo por caerte, o si te enfadas porque no te salen las cosas a la primera… tardarás mucho más en aprender.

Tener un pensamiento positivo es fundamental. Lo es en todo en la vida. Pero cuando hablamos de aprender algo nuevo, como el esquí, es capital que contemos con ello. Porque tu único límite en el aprendizaje lo pones tú. Si piensas que no vas a ser capaz y que te vas a caer no dudes que lo harás. Acabarás cayendo. Pero si vas con ganas de divertirte, y pensando lo divertido que es aprender cosas nuevas, rodar por la nieve, deslizarte… entonces acabarás enganchado a este deporte en cuestión de un día. Y sí, aprenderás mucho más rápido. Pero cuidado, porque el esquí es un deporte que engancha mucho.

Así que recuerda estos 12 consejos cuando estés en la pista, y verás como el esquí es coser y cantar para ti. Y, sobre todo, que no te pase como a Homer, pon la cabeza en la pista y no olvides lo fundamental, que la equipación de Flanders no te despiste…

Homer Simpson aprendiendo a esquiar, obnubilado por el "como si no llevara nada" de Flanders y su equipación de esquí

*Seguro de esquí ¿existen?¿son baratos?

Cada día son más los que optan por hacer sus viajes totalmente protegidos. El “hazlo tu mismo” es cada vez más habitual en lo referente a los viajes. Y de lo que antes se ocupaban las agencias es algo que ahora nosotros podemos contratar online en apenas unos minutos o mediante una llamada de teléfono. De la mano del turismo nacional e internacional ha crecido también el denominado turismo deportivo y las actividades y deportes de riesgo. Junto a deportes más tradicionales como el esquí, en los últimos años han proliferado mucho otros deportes antes muy minoritarios, como la escalada, el puenting, el ala delta, el snowboard, etcétera. Y, con el auge de estos deportes -y los percances asociados a ellos- se han desarrollado también pólizas de seguro adaptadas a este tipo de prácticas. Así que la respuesta es sí, existe el seguro de esquí. 

¿Qué cubre un seguro de esquí?

Hay infinidad de opciones a la hora de contratar un seguro de esquí. Cada vez son más las compañías que ofrecen este tipo de productos aseguradores. Y, además, algunas nos ofrecen diferentes opciones a contratar en lo que a coberturas se refiere. Para que te hagas una idea de cuáles son las principales, aquí te dejamos una lista de coberturas generales que suelen cubrir este tipo de pólizas:

  • Cobertura ilimitada de rescate en pistas.
  • Pérdida de forfait y de clases de esquí por repatriación.
  • Pérdida de equipaje y material de esquí facturado.
  • Desplazamiento un familiar por hospitalización del asegurado.
  • Gastos de estancia de un familiar en el extranjero.
  • Transporte de restos mortales.
  • Transporte o repatriación de enfermos y heridos.
  • Gastos de asistencia médica.
  • Gastos por servicios odontológicos de urgencias.
  • Prolongación de estancia del asegurado en hotel por prescripción médica.
  • Demora en la entrega del equipo y material de esquí facturado.
  • Reobtención por pérdida o robo del pasaporte.

¿Hay seguros de esquí baratos?

Respecto a los precios la respuesta es clara: si contratas una póliza que se adapte a lo que necesites… tu seguro siempre será barato. Porque la tranquilidad de estar cubiertos y protegidos ante cualquier imprevisto nunca es cara. Lo caro es pagar por coberturas que no necesitas ni vas a utilizar nunca.

Dependiendo de las coberturas (que pueden ir desde los gastos médicos en caso de accidente hasta la cobertura por robo de material deportivo) tenemos seguros que por 5 euros al día nos protegerán ante cualquier imprevisto en la pista de esquí. Como con los seguros de viaje, si necesitas ayuda o un asesor que encuentre el seguro de esquí que se adapte en precio y coberturas a lo que necesitas, puedes contar con los corredores de Terránea Seguros. Llamando al 91 640 30 01 o dejando tu número para que te llame un asesor y encuentre para ti el seguro de esquí más barato.

 
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