Usar casco en los coches podría salvar muchas vidas

Según un reciente estudio de la Universidad de Adelaida (Australia) el uso de casco en el interior de los coches podría reducir a la mitad el número de fallecidos y de heridos graves en accidentes de tráfico. Este sistema de seguridad ya se planteó hace cien años, aunque el desarrollo de sistemas de seguridad y la aparición de las carrocerías cerradas provocó que dejaran de utilizarse. ¿Se repetirá la historia?

CASCO

En España como sucede en otros países estamos acostumbrados a ver a todos los motoristas con casco, pero haciendo memoria debemos recordar que la obligatoriedad de hacer uso de este dispositivo de seguridad no se hizo vigente hasta el verano de 1992.

Por otro lado, hasta esa fecha solo se utilizaba en carretera y hasta el 10 de agosto de 1982, cuando se cambió la normativa, los cascos tan sólo eran obligatorios para motocicletas de más de 125 cc.

Al mismo tiempo, los pilotos de automovilismo también deben utilizar casco. No tenemos la fecha exacta de cuando la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) hizo obligatorio este requisito, pero si conocemos que fue 1974 cuando todos los pilotos de una parrilla de F-1 utilizaron cascos integrales por primera vez.

Cascos para todos

¿Qué pasaría si el casco si hiciera extensivo a todo tipo de vehículos, automóviles incluidos? En las conclusiones de un reciente estudio realizado por la Universidad de Adelaida (Australia), se asegura que el uso del casco podría reducir la cifra de fallecidos por traumatismo en accidentes de tráficoy que la cifra de heridos graves también se reduciría entre un 45 y un 50%.

En dicha Universidad llevan años trabajando en el diseño de nuevos métodos y sistemas que contribuyan a disminuir las consecuencias negativas de los accidentes. Gracias a sus investigaciones se han desarrollado prototipos de productos, elementos y sistemas de seguridad que nos pueden parecer poco comunes, pero que se han demostrado eficaces en los ensayos realizados.

CONDUCTOR CON CASCO

Los resultados de este estudio se ven corroborados por otro similar realizado por la Asociación Americana de Neurología Clínica. Desde esta entidad aseguran, que cada año en Estados Unidos se producen alrededor de 235.000 traumatismos cerebrales provocados por accidentes de tráfico y de ellos casi un 40% generan secuelas irreversibles.

Según la misma fuente, en Europa cada año las cifras de fallecidos por este tipo de lesiones oscila entre las 30.000 y las 50.000 personas.

La historia se vuelve a repetir

Como hemos mencionado anteriormente existen cascos para coches, los más comunes son los que se utilizan en las competiciones automovilísticas, pero la parte negativa es que estos elementos están pensados casi exclusivamente para dicho deporte.

Por otra parte, existen cascos diseñados para la conducción diaria aunque su oferta es más bien escasa. Uno de los modelos es el creado por la Universidad de Adelaida, pero existen otros modelos basados en los cascos de construcción o con forma de diadema. A pesar de ello su historia se remonta a unos cien años.

Los primeros cascos para conductores aparecieron durante los años veinte y treintadel pasado siglo. Por aquel entonces estos elementos estaban fabricados en cuero y materiales flexibles y se basaban en los mismos que utilizaban los pilotos de aviación.

Sin embargo y pese a su aporte extra de seguridad, estos cascos estaban más pensados para protegerse contra las inclemencias del tiempo o para llevar bien sujetas las gafas, dado que los vehículos de la época carecían de parabrisas.

Por este motivo y debido a las mejora de los elementos de seguridad de los coches y la aparición de las carrocerías cerradas, los cascos acabaron desapareciendo. Ahora en pleno 2020 parece que la historia podría repetirse, esperemos que con otro final.

El poco éxito del cinturón de seguridad

En relación con el mayor o menor éxito que podría tener el uso del casco en los coches, hay que recordar que el cinturón de seguridad, que se ha demostrado que es capaz de reducir el riesgo de fallecimiento hasta en un 50% en caso de accidente, en sus inicios también supuso un obstáculo a la hora de vender coches.

CONDUCIR CON CASCO

Los primeros estudios sobre la efectividad de los cinturones de seguridad los realizó General Motors en 1934, cuando por primera vez estrelló uno de sus coches tripulados por “dummies” contra un muro.

A partir de las década de los cuarenta los cinturones de seguridad se instalaron de forma sistemática en algunos modelos de coche, pero el extra de protección no cuajó entre la población. De hecho, la opinión pública aseguraba que si un vehículo necesitaba de más elementos de seguridad era porque éste no era seguro.

Un ejemplo claro de esta circunstancia la encontramos en la caída en picado de las ventas de Ford durante los años cincuenta, cuando decidió instalar en sus vehículos los cinturones de seguridad y los airbags frontales.

Por suerte, a partir de la década de 1960 el rumbo cambió y la población empezó a requerir mayores sistemas de seguridad en los coches. El “extra” de los cinturones de seguridad bajó de precio y en Estados Unidos, país pionero en muchos temas relacionados con la automoción, aparecieron las primeras leyes estatales que hacía obligatorio su uso.

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