Vivir sin gluten, una necesidad o una moda peligrosa para nuestra salud

La creencia de que algunos alimentos pueden resultar dañinos para nuestra salud está cambiando nuestros hábitos alimenticios. Tan fuertes son estas modas, que hemos empezado a eliminar de nuestra dieta productos inocuos e incluso esenciales para una alimentación equilibrada. El caso concreto del gluten es un buen ejemplo. Esta proteína provoca problemas en las personas celiacas, de ahí que se encuentre fuera de su dieta, pero cada vez son más las personas sanas que dejan de ingerir productos con gluten, sin saber que esta decisión puede provocarles a la larga problemas digestivos e intestinales.

Vivir sin gluten, una necesidad o una moda peligrosa para nuestra salud

El gluten es una proteína que de forma natural se encuentra en algunos de los cereales más conocidos, como el trigo, la cebada, el centeno, la espelta y algunos tipos de avena. El gluten carece de valor nutricional, pero esta proteína es la responsable de aportar elasticidad a la masa de harina y de dar esponjosidad y consistencia a los panes.

En los últimos tiempos y mediante procesos tecnológicos la industria alimenticia ha conseguido separar de los cereales distintos componentes, como son el almidón, el salvado e incluso el gluten, consiguiendo de esta forma que los alimentos derivados de estos cereales puedan ser consumidos por los celiacos, que son aquellas personas que sufren de intolerancia al gluten.

Al hilo de este trastorno se ha extendido la falsa creencia de que eliminando esta proteína de nuestra dieta, las personas sanas podemos obtener ciertos beneficios complementarios para nuestra salud, además de conseguir adelgazar y aumentar nuestra capacidad energética.

¿Entraña algún riesgo el consumo de gluten?

La respuesta a esta pregunta es clara: No existen riesgos. El consumo de gluten por parte de una persona sana, sin intolerancias, ni alteraciones genéticas, es del todo inocuo.

Otra cuestión es que presentemos alguno de los problemas antes mencionados, porque entonces puede que desarrollemos ciertos trastornos digestivos (principalmente en la adolescencia), que nos impedirán procesar correctamente el gluten, circunstancia que nos provocará problemas digestivos como diarreas, dolor abdominal, gases y malestar general, pudiendo llegar a ser una dolencia grave e incluso mortal si la persona continúa consumiendo productos con gluten.

En España cerca del 1% de la población es celiaca, lo que significa que aproximadamente 500.000 españoles sufren de intolerancia al gluten, aunque hasta un 75% de las personas afectadas desconocen padecerla, siendo necesaria la visita a un especialista para su diagnóstico mediante biopsia intestinal.

Vivir sin gluten, una necesidad o una moda peligrosa para nuestra salud

Por otro lado, en los últimos años se ha producido un incremento de las intolerancias al gluten por parte de personas no celiacas. Se trataría de un problema de carácter alérgico el que provocaría que personas no celiacas comiencen a reaccionar de forma similar a los celiacos a la hora de ingerir alimentos con gluten, siendo los síntomas menos intensos que en el caso de la enfermedad celiaca, pero provocando también la retirada de la dieta de aquellos alimentos que contengan esta proteína, ya sea de forma temporal o permanente.

De dónde nace la moda de no consumir gluten

Estamos acostumbrados y es norma legal a que en las descripciones de multitud de alimentos nos encontremos con las expresiones ”sin lactosa”, “sin azúcares añadidos” o “sin gluten”, que sirven para distinguir que dichos alimentos pueden ser consumidos por aquellas personas que tienen algún tipo de intolerancia alimentaria.

Sin embargo, y de forma equivocada esas advertencias también pueden servir de reclamo para aquellas personas que perciben esos alimentos como comida saludable y productos más sanos. Si a esa percepción le añadimos una serie de informes seudocientíficos que aseguran que el gluten es perjudicial para la salud, tenemos servido un cóctel de desinformación que explicaría que personas totalmente sanas decidan abandonar el consumo de alimentos que contengan esta proteína.

La realidad es que retirar sin motivo la ingesta de gluten también puede entrañar riesgos para nuestra salud, porque nuestro intestino perderá eficacia a la hora de procesar esta proteína y al volver a consumirla podría producirse una intolerancia no celiaca, que nos provocará un problema de salud real que antes no teníamos.

Vivir sin gluten, una necesidad o una moda peligrosa para nuestra salud

Para el doctor Domingo Carrera , jefe de la Unidad de Nutrición Clínica del Hospital Universitario HM Sanchinarro, la única razón para eliminar el gluten de nuestras dietas es el interés de una industria alimentaria que pretende vender cuantos más productos sin gluten mejor, teniendo en cuenta que los alimentos libres de gluten incrementan su precio entre un 30 y un 40%.

Además, a este problema hay que añadir que sin gluten la falta de esponjosidad convierte al pan y a otros productos en masas densas poco atractivas para los consumidores. Esto lleva a las industrias alimentarias a añadir aditivos poco saludables para dotar a los alimentos de la elasticidad y suavidad perdidas. Así es como productos como el aceite de palma, azúcares refinados y aditivos químicos, pasan a convertirse en sustitutos del gluten, generando productos más calóricos, grasos y con un mayor riesgo para la salud cardiovascular.

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