Vixen 21, la historia de una autocaravana objeto de deseo

La Vixen 21 realizada por Pontiac en colaboración con Vixen Motor es uno de los modelos de autocaravanas clásicas más codiciados por los coleccionistas de este tipo de vehículos en Estados Unidos. Cuando Vixen cesó la producción en 1989 las escasas unidades en circulación comenzaron a subir de precio rondando hoy entre los 40.000 y 53.000 dólares.

Vixen 21 la historia de una autocaravana objeto de deseo

Al igual que les ha sucedido a muchos músicos o artistas, que han visto reconocido su éxito tras su muerte, el Vixen 21 ha conseguido la fama muchos años más tarde del final de su producción. Actualmente, este modelo de Pontiac ese uno de los más apreciados por los coleccionistas de autocaravanas y campers de Estados Unidos.

Existen dos razones por las que el Vixen 21 es un vehículo de deseo. La primera de ellas es que en los cuatro años que duró su producción, entre 1986 y 1989, Pontiac y Vixen Motor tan solo fabricaron 587 unidades de este modelo, cada una de un color.

La segunda está relacionada con su diseño innovador. Se trata de una autocaravana poco más grande que una furgoneta y totalmente equipada, lo que la convirtió en algo único en aquella época y que hoy hace que sea tan codiciada.

Vixen 21

Las dimensiones de estos “Cigarros”, nombre popular con el que se conoce a la Vixen 21, recuerdan a las de las actuales furgonetas. Ligeramente sobredimensionada alcanza los 6,40 metros de longitud, 1,90 metros de altura y 2,15 metros de ancho. Además, su interior está equipado con accesorios que incluso hoy en día cuesta encontrar en las autocaravanas de serie.

El Vixen 21 redefinió el concepto de acampada

El Vixen 21 es obra del diseñador Bill Collins, quien junto a Vixen Motor desarrolló tres modelos diferentes durante los cuatro años de producción y todos ellos estaban fabricados a medida. El exterior estaba hecho de fibra de vidrio y las primeras unidades equipaban un motor turbodiésel procedente del BMW M21.

El primer modelo que se produjo fue el Vixen 21 TD, un vehículo que a pesar de ser compacto para tratarse de una autocaravana ofrecía elementos que garantizaban una autonomía absoluta para los campistas. El generador, el tanque de agua, el calentador de agua, el microondas, el aire acondicionado o la celda húmeda cubrían todas las necesidades en camping o en movimiento.

vixen 21 en un camping

El techo era retráctil e inclinado, al igual que sucedía en el Volkswagen Bulli. Esto permitía que los pasajeros pudiesen moverse libremente por su interior, a la vez que hacía que el vehículo fuese fácil de aparcar en cualquier garaje de altura media.

Pese a su diseño innovador y único las ventas no fueron tan numerosas como se esperaba, por lo que la compañía decidió sacar a la luz el Vixen XC. Con un exterior prácticamente igual al de su predecesor, el Vixen XC sacrificaba algunas de las comodidades del interior, como el comedor o la cocina, para ofrecer espacio para nueve pasajeros. Con este modelo Vixen Motorhome intentó meter la cabeza en el mundo del taxi y las limusinas pero no tuvo el éxito que esperaban.

En 1989 Vixen Motorhome lanzó un último modelo con el que asombrar al consumidor, el Vixen 21 SE, con el que se pretendía volver a los inicios. Se trataba de una autocaravana completamente equipada y equipada con un motor gasolina más potente y un calentador de gas propano. El techo se elevó hasta casi alcanzar los dos metros de altura, lo que hacía que ya no pudiese aparcarse en cualquier garaje. Sin embargo, esto permitía mayor movilidad en su interior sin tener que desplegar el techo retráctil.

Por desgracia este último modelo de Vixen tampoco fue bien acogido por el gran público y cuatro años después de producir el primer vehículo y tras casi 600 unidades vendidas, Vixen Motor paraba sus máquinas y cerraba sus puertas en 1989.

El éxito llegó tras su desaparición

Vixen no pudo gozar en vida de la fama y la popularidad, pero sin embargo fue tras su cierre cuando los vehículos de la compañía se convirtieron en algunas de las autocaravanas más valoradas y codiciadas por los coleccionistas de estos vehículos recreativos.

Vista superior de la Vixen 21

Actualmente, en Norteamérica todavía circulan por sus carreteras algunas de las 587 unidades vendidas, pero es muy difícil hacerse con una de ellas porque sus precios rondan el 75% de su valor inicial, lo que supone entre 40.000 y 53.000 dólares.

Pero si hay un lugar en el que aprecien los modelos Vixen más que en ningún sitio ese es la localidad de Belgrado, en el estado de Montana, porque es precisamente allí donde se encuentra uno de los últimos fabricantes y distribuidor de repuestos de la marca. AFAB, como se llama este fabricante, hace repuestos para numerosos modelos de autocaravanas y furgonetas de colección, entre los que se encuentra Vixen, y ofrece reparaciones para estos vehículos. Además, organizan quedadas y eventos para los fanáticos de la marca manteniendo vivo el espíritu de Vixen.

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