Los caballos fueron grandes protagonistas durante la Primera Guerra Mundial y más que por su labor militar lo fueron por su importante trabajo en el campo de la logística. Los caballos fueron fundamentales en el transporte de suministros, municiones y piezas de artillería, lo que provocó que los países en combate requisaran y compraran millones de caballos. Se calcula que 8 de cada 10 de estos animales murieron durante la Gran Guerra.

El empleo de alambradas, la guerra de trincheras y el empleo de armas de gran capacidad de disparo cambiaron el papel que hasta ese momento habían jugado los caballos como arma de guerra.
Es cierto que al comienzo de la Primera Guerra Mundial los regimientos de caballería todavía fueron una realidad en los campos de batalla europeos, pero a lo largo de la contienda el protagonismo de los caballos pasó a ser más logístico que militar.
Durante los cuatro años que duró la Gran Guerra (1914-1918) Francia, Inglaterra y Alemania, desplegaron en los campos de batalla 1,8, 1,2 y 1 millón de caballos, respectivamente, que se sumaron a los cuatro millones de caballos que otras naciones aliadas sumaron al esfuerzo bélico.
Al iniciarse el conflicto los caballos sufrieron al igual que las personas un proceso de “reclutamiento” forzoso. En agosto de 1914 más de 700.000 caballos franceses (uno de cada cuatro caballos del país) además de otros 50.000 animales procedentes de las colonias, fueran conducidos a las zonas de combate.
Caballos encargados de la logística
La forma de hacer la guerra del ejército francés, heredero de las táctica napoleónicas, incluía numerosas columnas de caballería, de manera que inicialmene todo tipo de caballos fueron enviados al frente.
Rápidamente este tipo de unidades fueron neutralizadas al entrar en combate, ya que eran un cómodo objetivo para el moderno armamento alemán. De esta forma y salvo excepciones la labor de los caballos dejó de ser militar y pasó a ser de transporte de suministros y municiones o de remolque para las piezas de artillería.

Otras funciones que los caballos cumplían era la de arrastrar las carretas de asistencia sanitaria encargadas de trasladar a retaguardia los heridos.
Durante la Primera Guerra Mundial los servicios veterinarios franceses atendieron a un total de 6,5 millones de caballos. En esta alta cifra hay que entender que los caballos también resultaban heridos en los combates, retornando de nuevo al servicio tras curar sus heridas.
Las altas tasas de mortalidad y los tiempos de recuperación hicieron que países como Reino Unido llegaran a importar hasta 700.000 caballos de Estados Unidos, mientras que Francia llegó a adquirir hasta medio millón de la misma procedencia.
La alimentación en campaña
Uno de los mayores problemas a los que debían hacer frente los ejércitos era la alimentación de sus caballos. Datos del gobierno francés cuantificaban en 1917 esta necesidad en unas 3.750 toneladas diarias.
Aún así, la frecuencia con la que los animales caían desfallecidos por falta de alimento era tan alta que se estima que 8 de cada 10 caballos empleados por Francia murieron durante la Primera Guerra Mundial.
Esta inmensa pérdida de animales tuvo graves consecuencias al final de la contienda, ya que en las zonas rurales faltaron caballos para realizar las labores agrícolas. Esta circunstancia, unida a la falta de población masculina y a los grandes destrozos que originó la guerra en el territorio de los países combatientes, desencadenó la Gran Hambruna que azotó Europa en el periodo de posguerra.
Caballos en el recuerdo
Al desencadenarse la Primera Guerra Mundial y ocupar Alemania el norte de Francia, uno de los problemas más extendidos fue el decomiso de multitud de caballos, incluidos algunos sementales que llevaron al exterminio de algunas razas y variedades locales.

Esto provocó enormes tensiones entre los contendientes, llegando a reclamarse en el Tratado de Versalles la restitución de sementales y animales requisados a los países vencedores.
A lo largo del siglo XX no fueron pocos los monumentos que se alzaron para recordar la labor y el sacrifico de los caballos en la Primera Guerra Mundial, como es el caso de la ciudad de Saumur (Francia), donde una placa recuerda a los miles de caballos que murieron durante el conflicto.
No fue hasta 2004 que los ingleses recordaron la pérdida de caballos durante la Primera Guerra Mundial, mediante la colocación de un monumento en las cercanías de Hyde Park.

Terránea es la correduría de seguros en España especializada en Seguros por Días para vehículos y Seguros para Mascotas. A través de su comparador online, ofrece una amplia gama de productos aseguradores procedentes de distintas aseguradoras, poniendo al servicio de sus clientes un asesoramiento profesional e independiente mediante un equipo de expertos que les ayudará a encontrar el mejor seguro adaptado a sus necesidades.
Con casi tres décadas de experiencia en la mediación de seguros y una amplia plantilla de profesionales del sector, Terránea actúa como intermediario entre el cliente y la aseguradora, colaborando estrechamente con las principales compañías del sector para garantizar siempre la mejor opción de seguro.
Además, la correduría cuenta con un equipo de abogados y expertos en siniestros que se encargan de la gestión y tramitación ante las aseguradoras, con el objetivo de defender los intereses del asegurado y ofrecer una atención integral en todo el proceso.
Para obtener más información puedes entrar en www.terranea.es o llamar al 91 640 30 01.