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Cepillo de muda retirando pelo suelto del pelaje de un caballo negro

Muda de pelo en caballos: cuidados de otoño para el invierno

Con el final del verano y la reducción de las horas de luz, los caballos comienzan a adaptar su pelaje a las condiciones del otoño y del invierno. La muda es un proceso completamente natural, pero también un buen momento para prestar especial atención a la alimentación, la hidratación, el estado de la piel y, sobre todo, a cualquier cambio anormal en caballos de edad avanzada.

Cuando se acerca el otoño es habitual encontrar cada vez más pelo en las rasquetas, cepillos y demás utensilios de limpieza. No significa que exista ningún problema: el caballo está sustituyendo progresivamente su pelaje estival por otro más adecuado para afrontar las bajas temperaturas.

El crecimiento y la caída del pelo están regulados por diferentes factores, entre ellos el fotoperiodo —las horas diarias de luz—, la temperatura, las hormonas, la genética, el estado de salud y la nutrición. Por eso no todos los caballos comienzan ni terminan la muda exactamente al mismo tiempo.

¿Cuándo comienza la muda de pelo de los caballos?

El cambio puede empezar a apreciarse ya a finales del verano y hacerse más evidente durante las primeras semanas del otoño.

Uno de sus principales desencadenantes es la reducción progresiva de las horas de luz. El organismo del caballo detecta el cambio de fotoperiodo y comienza a adaptar diferentes procesos fisiológicos a la nueva estación, entre ellos el ciclo del pelo.

La temperatura ambiental también influye. Por eso la evolución del pelaje puede variar de unos animales a otros en función del clima, el lugar donde viven, el tipo de estabulación e incluso el uso de iluminación artificial.

El resultado es un pelaje de invierno más largo y con mayor capacidad aislante, que permite retener una capa de aire próxima a la piel y reducir la pérdida de calor.

Mujer cepillando el pelaje de un caballo durante la muda

¿Cuánto dura la muda de un caballo?

No existe una duración idéntica para todos los caballos. La sustitución del manto puede extenderse durante varias semanas y depende de factores como la raza, edad, estado de salud, clima o condiciones de alojamiento.

Lo importante no es tanto que dos caballos muden exactamente al mismo ritmo como comprobar que el proceso sea compatible con su estado general de salud.

Una muda anormalmente lenta, un pelaje que no se desprende cuando debería, pérdida de pelo irregular, calvas, lesiones de la piel o un manto persistentemente largo y rizado merecen especial atención.

Todo sobre el cuidado del pelaje en caballos…

Pelo de caballo desprendido durante el cepillado junto a utensilios de limpieza

10 cuidados durante la muda de otoño

1. Mantener una alimentación equilibrada

El pelo está compuesto fundamentalmente por queratina, una proteína estructural. Por ello, una nutrición adecuada es imprescindible para mantener en buen estado tanto la piel como el pelaje.

Pero esto no significa que todos los caballos necesiten más pienso o suplementos cuando comienza la muda.

La dieta debe aportar suficiente energía y proteína de calidad, además de vitaminas y minerales en las proporciones adecuadas para la edad, tamaño, actividad y estado fisiológico del caballo.

En animales alimentados con un pienso comercial completo a las cantidades recomendadas, las necesidades de muchos micronutrientes pueden estar ya cubiertas. En dietas basadas fundamentalmente en forraje puede ser útil valorar su composición y, cuando sea necesario, emplear un equilibrador de ración.

2. Vigilar especialmente la hidratación

Que llegue el otoño no significa que el caballo necesite menos agua.

De hecho, el progresivo paso desde pastos con mayor contenido de humedad hacia dietas con una proporción superior de heno o forraje seco puede incrementar la cantidad de agua que necesita beber.

El caballo debe disponer siempre de agua limpia y fresca. Una hidratación insuficiente puede disminuir la ingesta de alimento y aumentar, entre otros problemas, el riesgo de cólicos por impactación.

3. No suplementar zinc porque sí

El zinc participa en numerosos procesos metabólicos y está presente, entre otros tejidos, en la piel. Sin embargo, durante una muda normal no existe una recomendación general de aumentar automáticamente su cantidad por encima de las necesidades nutricionales del caballo.

Además, el equilibrio entre minerales importa: un aporte excesivo de zinc puede interferir con la utilización del cobre.

Lo adecuado es cubrir las necesidades del animal manteniendo una dieta correctamente equilibrada, no suplementar un mineral aislado simplemente porque haya comenzado la muda.

4. El cobre también es necesario, pero en su justa medida

El cobre interviene en diferentes funciones enzimáticas y participa en la formación de melanina, relacionada con la pigmentación.

Una deficiencia puede afectar, entre otras cosas, a la pigmentación del pelo, pero tampoco debe añadirse indiscriminadamente a la ración.

En nutrición equina hay que mantener un adecuado equilibrio entre oligoelementos, especialmente entre zinc y cobre.

5. ¿Necesita biotina durante la muda?

La biotina participa en distintos procesos metabólicos relacionados con tejidos queratinizados, motivo por el que aparece frecuentemente en complementos destinados al casco y al pelo.

Sin embargo, no significa que todo caballo que esté mudando necesite un suplemento de biotina.

Si la dieta ya cubre correctamente sus necesidades nutricionales no hay razón para incorporar suplementos de forma automática. Ante un pelaje de mala calidad es preferible investigar primero la alimentación global y posibles problemas de salud.

6. Cepillar con mayor frecuencia

Este es probablemente el cuidado más sencillo y útil.

Durante las semanas de mayor caída del pelo el cepillado frecuente ayuda a retirar el pelo desprendido, escamas, polvo y suciedad, al tiempo que nos permite revisar diariamente el estado de la piel.

Mujer cepillando el lomo de un caballo dentro de una cuadra

Rasquetas y utensilios específicos para la muda pueden resultar útiles, pero deben utilizarse sin provocar irritaciones.

Si el caballo presenta mayor sensibilidad, conviene reducir la presión y emplear cepillos más suaves.

Y si aparecen costras, zonas sin pelo, heridas, descamación intensa o picor persistente, no debemos atribuirlo automáticamente a la muda.

7. No reducir el ejercicio únicamente porque esté mudando

Un caballo sano no necesita dejar de entrenar simplemente porque esté cambiando el pelo.

El ejercicio debe adaptarse, como durante el resto del año, a su edad, condición física, nivel de entrenamiento, alimentación, disciplina y condiciones ambientales.

Si durante la muda aparece un cansancio llamativo, apatía o una pérdida de rendimiento que antes no existía, es preferible buscar su causa en lugar de considerarlo una consecuencia normal del cambio de pelaje.

8. Prestar especial atención a los caballos senior

Este es uno de los puntos más importantes.

En un caballo mayor, una muda muy retrasada o incompleta no debe considerarse normal únicamente por su edad.

La presencia de un pelaje excesivamente largo, grueso o incluso ondulado que no se desprende correctamente puede estar relacionada con la disfunción de la parte intermedia de la hipófisis (PPID), conocida tradicionalmente como síndrome de Cushing equino.

La hipertricosis y la alteración de la muda estacional son signos especialmente característicos de esta enfermedad, que afecta con mayor frecuencia a caballos de edad avanzada.

Si observamos este tipo de cambios, conviene consultar al veterinario.

9. Controlar el estado de la piel debajo del nuevo pelaje

A medida que el manto se hace más largo resulta más difícil detectar a simple vista pequeñas lesiones, parásitos, irritaciones o alteraciones dermatológicas.

Por eso el aseo diario también debe aprovecharse para palpar y revisar la piel, especialmente en cuello, dorso, vientre, extremidades y zonas cubiertas por mantas o equipamiento.

Un pelaje bonito no siempre significa que todo esté bien debajo.

10. Preparar también los cuidados del invierno

La aparición del manto invernal sirve precisamente para mejorar el aislamiento frente al frío.

Un caballo sano, correctamente alimentado, aclimatado y que dispone de protección frente al viento y la lluvia puede tolerar temperaturas bajas mucho mejor de lo que a veces pensamos.

Primer plano del pelaje de un caballo de color castaño

Las mantas no son necesarias para todos los animales. Pueden resultar especialmente útiles en caballos esquilados, determinados animales mayores o muy jóvenes, caballos con dificultad para mantener la condición corporal o cuando las condiciones meteorológicas y la ausencia de refugio lo aconsejen.

En caballos deportivos que desarrollan un manto abundante también puede plantearse el esquilado para facilitar la evaporación del sudor y el secado después del ejercicio, teniendo en cuenta que al eliminar parte de su protección natural será necesario adaptar posteriormente el manejo.

¿Qué ocurre si un caballo no muda correctamente?

Las alteraciones de la muda pueden tener diferentes causas.

La nutrición, determinados problemas dermatológicos, enfermedades sistémicas y alteraciones hormonales pueden modificar el crecimiento y desprendimiento normal del pelo.

Especialmente en un caballo senior conviene solicitar valoración veterinaria si observamos que:

  • conserva un pelaje invernal muy largo cuando debería haberlo perdido;
  • el pelo adquiere un aspecto anormalmente largo, grueso u ondulado;
  • aparecen simultáneamente apatía, pérdida de musculatura o rendimiento, aumento de la sudoración, cambios en el consumo de agua o episodios de laminitis;
  • aparecen calvas, lesiones cutáneas o una caída de pelo claramente irregular.

Una muda diferente a la de otros caballos no significa necesariamente enfermedad, pero un cambio marcado respecto al patrón habitual de ese mismo animal sí merece atención.

El otoño, el mejor momento para anticiparse al invierno

La muda otoñal forma parte del sistema natural con el que los caballos se adaptan al cambio de estación.

En la mayoría de los animales sanos no requiere tratamientos ni una batería de suplementos, sino algo mucho más sencillo: alimentación equilibrada, agua suficiente, higiene, ejercicio adaptado y observación diaria.

Estas semanas también permiten detectar precozmente cualquier alteración del pelo o de la piel y revisar si el caballo está realmente preparado para las condiciones del invierno.

Mujer acariciando y revisando a un caballo dentro de una cuadra

Y cuando se trata de ejemplares de edad avanzada, prestar atención a cómo se produce la muda puede proporcionar información especialmente valiosa sobre su estado de salud.

Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un veterinario ni de un especialista en nutrición equina.

¿Cuándo cambian el pelo los caballos?

Los caballos realizan cambios estacionales del pelaje principalmente alrededor de la primavera y el otoño. El fotoperiodo, la temperatura, las hormonas, la nutrición y el estado de salud influyen en el ciclo del pelo.

¿Por qué mi caballo empieza a echar pelo de invierno si todavía hace calor?

Porque el cambio no depende exclusivamente de la temperatura. La reducción de las horas diarias de luz es una de las principales señales estacionales que recibe el organismo del caballo.

¿Hay que dar suplementos durante la muda?

No necesariamente. Un caballo cuya dieta ya cubre correctamente sus necesidades de energía, proteína, vitaminas y minerales no necesita suplementos únicamente por estar mudando. Si existen dudas sobre la ración o el estado del pelaje, es preferible consultar con un veterinario o nutricionista equino.

¿Es normal que un caballo mayor no cambie bien el pelo?

No conviene considerarlo normal simplemente por la edad. Una muda retrasada o incompleta y un pelaje persistentemente largo o rizado en caballos veteranos pueden aparecer asociados a PPID y justifican una valoración veterinaria.

¿Es bueno cepillar más al caballo durante la muda?

Sí. El cepillado permite retirar el pelo suelto y la suciedad y facilita revisar la piel mientras se produce el cambio de pelaje.

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