Así cambió el confinamiento la forma de pasear al perro

Las medidas de confinamiento impuestas por la crisis sanitaria del COVID-19 influyeron en la forma de pasear a nuestra mascota. Es la conclusión de un estudio que ha analizado cómo cambió durante la cuarentena esta actividad cotidiana con marcado componente social.

Perro pasea en la calle

Ya en pleno confinamiento fueron necesarias aclaraciones sobre cómo afectaban estas medidas a los paseos y salidas necesarias con perros y otras mascotas. Durante la cuarentena, salir a pasear con perro ya no era la misma actividad cotidiana que antes de la pandemia. Así lo indica el antropólogo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Pedro Tomé, tras analizar las prácticas llevadas a cabo por propietarios de perros durante el confinamiento y su influencia en la sociedad.

Los resultados del estudio son tomados de una etnografía realizada en su barrio de Madrid, calificado por él mismo como de clase media, durante las primeras siete semanas del confinamiento. Para completar el mismo se basó en conversaciones informales con personas que paseaban a sus perros. La sensación inicial captada por el experto según estas era que se cuestionaban que las mascotas pudiesen salir y ellos no, recibiendo un derecho que se le negaba a los humanos. Tomé especifica por ello que, en ese momento, el Gobierno le otorgaba un privilegio a los responsables de perros, cuidadores de estos.

Creció el protagonismo de los hombres

Saliendo a pasear con su perro Tomé pudo comprobar durante esas semanas, en las que las calles estaban prácticamente vacías, cómo aquellos vecinos propietarios de perros se turnaban con otros convivientes para aprovechar la posibilidad de completar el paseo con la mascota. En ese aspecto, señala que las mujeres que solían pasear a sus perros eran reemplazadas en muchas ocasiones por su pareja masculina. Algo que el mismo antropólogo justifica refiriéndose al posible interés en salir de casa con más asiduidad.

El papel de las personas mayores

Tomé recuerda en su informe la importancia que conlleva para personas mayores realizar una actividad como es salir a pasear con perro. Centrándose sobre todo en hombres y mujeres de avanzada edad que viven solas, el antropólogo apunta que estos paseos son la principal vía para mantenerse en contacto con sus grupos sociales más cercanos.

La protección necesaria que han recibido durante la pandemia ha provocado que estos contactos vayan desapareciendo lamentablemente, cuando antes del confinamiento paseaban al perro al menos dos veces al día, según indica el investigador.

Pasear al perro, otra vía de comunicación en el confinamiento

El estudio señala que los paseos «alentaron a las personas que paseaban al perro a prestar atención a su apariencia durante el confinamiento, particularmente en grupos donde la socialización tuvo lugar entre géneros». De hecho, se indica que pasaron a ser «una línea de comunicación» entre los propietarios más allá de las redes sociales o los grupos de WhatsApp. Y también un medio para animarse y preguntar sobre temas de salud y el estado emocional.

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Jesús Rengel Ortiz

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