Las bacterias de la cocina, un enemigo oculto para nuestra salud

Para muchos de nosotros la seguridad alimentaria es algo que los restaurantes y los mercados deben llevar a rajatabla, pero en muchas ocasiones olvidamos que en el interior de nuestros hogares se dan las condiciones ideales para que se desarrollen las bacterias responsables de graves intoxicaciones. A continuación hablaremos un poco sobre los posibles focos de contaminación que encontramos en nuestra cocina y las medidas para reducir al mínimo la proliferación de gérmenes.

bacterias cocina

Las condiciones para la proliferación de bacterias se dan bajo unas circunstancias concretas, que de manera general no se cumplen en los hogares con una clara excepción: la cocina.

En esta zona de nuestras casas la presencia de restos de comida aporta los nutrientes necesarios que, junto con la humedad y una temperatura adecuada, permiten el desarrollo de distintos tipos de bacterias, algunas tan peligrosas como E.coli, Staphylococcus aureus, Listeria o Salmonella.

La mayoría de las intoxicaciones alimentarias no provocan en el ser humano más que un leve cuadro de gastroenteritis con una duración limitada. Es en las personas con problemas en el sistema inmunitario o ante graves intoxicaciones, cuando aparecen casos de mayor seriedad, casi siempre en épocas veraniegas donde calor y humedad facilitan la proliferación de las bacterias.

Tenemos que saber que cuando se produce una manipulación inadecuada de alimentos, se rompe la cadena de frío o se expone la comida al medio sin un adecuado control, la población de bacterias puede crecer exponencialmente hasta alcanzar límites peligrosos para nuestra salud.

Dónde podemos tener problemas dentro de la cocina

Como ya hemos comentado hay algunas superficies o elementos habituales en las cocinas, como estropajos, bayetas, paños, guantes, tablas de cortar, etc, que pueden suponer un riesgo desde el punto de vista de la presencia de bacterias y que debemos tener muy presentes de cara a una correcta higienización.

Por ejemplo, los aparentemente “inofensivos” paños de cocina son elementos que por regla general se utilizan para todo tipo de labores, ya sea para secar platos, vasos, cubertería o como servilletas improvisadas.

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Es precisamente la multitud de tareas que desempeñan habitualmente, lo que los convierte en un medio adecuado para la proliferación de bacterias, convirtiéndose con ello en uno de los elementos más peligrosos de la cocina.

Un estudio realizado en 120 establecimientos de Inglaterra por la Agencia de Protección Sanitaria del Reino Unido, demostró que el 56% de los paños analizados contenía niveles altísimos de bacterias, sobre todo de enterobacterias como E.coli, Staphylococcus aureus y Listeria.

La legislación nacional y europea no prohíbe “expresamente su uso”, eso es cierto, como reconocen desde el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, pero sí que recomiendan el empleo de papel de cocina como sustituto higiénico. Si no puedes evitar usar paños de cocina, el mejor consejo es lavarlos frecuentemente.

Por otra parte, las tablas de cortar son muchas veces problemáticas por el material del que están hechas. Superficies de madera pueden ser fácilmente arañadas por los cuchillos, produciéndose pequeñas hendiduras donde se acumulan los alimentos y bacterias. Por esta razón recomienda el empleo de tablas hechas con materiales que se puedan lavar fácilmente con agua caliente y jabón tras su uso.

Los frigoríficos, por otro lado,  son fuente de bacterias por la abundante provisión de nutrientes. Se calcula que el 40% de las neveras tiene poblaciones bacterianas o de moho con capacidad para afectar a los alimentos conservados en su interior.

Se recomienda realizar una limpieza profunda al menos una vez al mes. Además, es vital el correcto almacenamiento de frutas y verduras en los cajones correspondientes y la conservación de los alimentos en recipientes cerrados.

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También los guantes con los que evitamos el contacto con los productos suelen ser un foco contaminante. La utilización continuada de los mismos sin someterlos a ningún tipo de desinfección los hace candidatos para mantener las poblaciones de bacterias en nuestra cocina.

Se recomienda no utilizar guantes y lavar las manos todas las veces que sea necesario con agua y jabón. El uso de anillos y pulseras en la cocina también puede suponer un riesgo. Finalmente, las bayetas son el “caballo de troya” de los gérmenes en nuestra cocina. Empleadas para limpiar todo tipo de superficies, transmiten las bacterias por toda la casa. Si quieres evitarlo debes desinfectarlas a diario, bien con lejía, en la lavadora o con agua hirviendo.

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