El Caballo de Estonia, una raza ideal para el trabajo

El Caballo Estonio es una raza pequeña que por sus características y docilidad ha sido ampliamente utilizado como caballo de trabajo. La Primera Guerra Mundial y la mecanización de la agricultura pusieron complicada su supervivencia, dejando ejemplares refugiados únicamente en las islas Saarema y Hiiumaa. Actualmente, y gracias a los esfuerzos de la Asociación Estonia para la Cría, el caballo de Estonia está volviendo a aumentar en número sirviendo incluso para recuperar otras razas extintas como el caballo Öland Sueco.

Caballo de Estonia

El Caballo de Estonia, también denominado Keppler estonio o Eesti hobune en la lengua nativa, es una raza de equinos de pequeño tamaño muy apreciada por su resistencia y su buen carácter. En la actualidad, es una de las pocas razas de las que sobreviven que ha conservado los rasgos típicos del caballo originario de la región Báltica, por lo que se le considera una joya a preservar.

El Keppler estonio es una raza antigua cuyo origen se sitúa en el caballo salvaje que habitó el norte de Europa hace más de 5000 años. Posteriormente se le ha cruzado sirviendo de base para la creación de otras razas bálticas como el caballo Tori, cruce de yeguas kepplers estonias con un semental Norfolk con el objetivo de mejorar la raza original, o los caballos Vyatka de Rusia.

Durante los siglos XIV y XV ejemplares de esta raza fueron vendidos en Rusia, donde gozaban de una buena acogida. Gracias a su fuerza y rusticidad eran muy apreciados para trabajar en el campo en condiciones de gran dureza. Sin embargo, a partir del siglo XVIII comenzaron a utilizarse también como caballos de batalla. El Zar Pedro I el Grande, un fiel admirador de estos pequeños caballos, llegó a usarlos de forma habitual en sus guerras contra Suecia.

La raza estuvo a punto de desaparecer

Durante la Primera Guerra Mundial el número de ejemplares descendió de forma importante, circunstancia que obligó a incluirlo en la lista de vigilancia de animales domésticos en peligro de extinción.

En los años siguientes a la guerra, para ayudar a la recuperación de esta raza se creó un programa de cría. En 1921, la Estonian Native Horse Breeders Society intentó preservar la raza mediante la creación de un libro genealógico que incluía un total de 13 sementales. Sin embargo, la raza se vio comprometida por la escasez de variabilidad genética por lo que, debido al lento desarrollo de estos caballos, se necesitaron varios años para tener nuevos ejemplares reproductores.

Estonia

Posteriormente, la llegada de la maquinaria a la agricultura y el transporte provocaron el abandono de la cría de estos caballos, con la excepción de las islas Saarema y Hiiumaa. Los supervivientes de esta raza fueron mezclados con Finnhorses, también descendientes de los caballos del bosque, para aumentar su tamaño. En 1992, la Asociación para la Cría del Caballo Estonio volvió a luchar por la conservación de la raza llevando 25 ejemplares a Suecia para recrear el caballo Öland, el cual recibiría el sobrenombre de “Estonia Bush Pony”.

En la actualidad se calcula que existen unos 1000 ejemplares. Para evitar su desaparición existen programas de preservación de la raza asociados a programas medioambientales con subsidios y ayudas a los propietarios de ejemplares.

Características del caballo Estonio

La característica más llamativa del Caballo Estonio es su baja estatura. Tienen una alzada media de 1,50 metros. Sus patas son cortas y rectas con unas articulaciones fuertes y unos cascos resistentes. Su cabeza está bien proporcionada, presentando una frente recta y ancha, un perfil ligeramente cóncavo y unas orejas cortas. Su cuello es corto, grueso y musculoso con unas crines densas. La espalda es recta y tienen un lomo ancho y fuerte con una grupa musculosa, lo que les proporciona una gran potencia para multitud de trabajos y actividades.

Posee un pelaje espeso con una gran variedad de colores, siendo los más abundantes los castaños, alazanes, negros y grises. Actualmente estas capas son cada vez más diversas habiendo surgido animales de color crema e, incluso, albinos.

A la aparición de estos nuevos colores ha contribuido la selección por características físicas y de belleza en contraposición a la selección por capacidad de trabajo. Esto ha hecho que aumenten las capas grises sobre las castañas. Pese a ello, la raza aún conserva las marcas características en forma de líneas oscuras en la espalda y las ancas.

En cuanto al carácter, se trata de un animal enérgico y con buena actitud para el trabajo. A la vez tienden a ser dóciles, pacíficos y dulces por lo que su manejo resulta fácil. Estas características le han convertido en una raza muy apreciada para el turismo y para la equitación en niños o principiantes, al mostrarse tolerante y empático con los jinetes.

Por otro lado, su baja estatura ha permitido emplearlo en cruces para obtener ponis de trabajo y para el deporte, donde algunos de sus ejemplares han destacado en las modalidades de carrera, salto y doma.

Actualmente se trata de una raza relativamente económica tanto por su precio como por su bajo consumo de alimento y su dureza, que le hace ser muy resistente frente a las enfermedades. Los propietarios suelen dejar a los rebaños pastar en libertad gran parte del año viviendo únicamente del forraje.

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