Caballos Brabantes, los equinos utilizados en la pesca de gambas

En la costa flamenca de Bélgica la pesca de gambas a caballo es una actividad considerada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco. Los pescadores que todavía realizan este arte tradicional utilizan caballos belgas de tiro, los famosos Brabantes, para arrastrar sus redes con la marea baja.

Caballos Brabantes

La costa de Bélgica esconde una tradición única en el mundo: la pesca de gambas a caballo. Se trata de una práctica documentada desde el siglo XV y que desde 2013 está considerada como Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco. En la actualidad tan solo quince pescadores continúan realizando esta actividad, aunque en los años cincuenta estuvo al borde de la desaparición por la falta de pescadores.

La mejor época para la pesca de la gamba a caballo es septiembre y para ello hay que esperar a la marea baja y arrastrar con caballos una red de al menos diez metros de longitud y en la que pueden capturarse hasta cinco kilogramos de gambas por día. Los caballos no pueden trabajar más de tres horas diarias.

La gamba del Mar del Norte, considerada una exquisitez gastronómica y conocido por los belgas como “crevette grise” (gamba gris) se consume fundamentalmente en Bélgica, Países Bajos y Alemania, aunque a decir verdad tan sólo un 1% del total de gambas grises consumidas son pescadas en la costa flamenca por los “shrimpfishermen”, los pescadores de gambas que utilizan el viejo arte del arrastre de redes con caballos.

Los mejores ejemplares equinos para este tipo de pesca son los llamados “Brabantes”, una raza de caballos de tiro originarios de la región belga del mismo nombre y que fueron y son los compañeros de trabajo de los pescadores de gambas. Es fácil reconocer a un caballo Brabante a simple vista, porque sus extremidades están cubiertas de abundante pelo y porque sus patas con cortas y muy fuertes.

Estos caballos son criados  desde tiempos inmemoriales siguiendo unas estrictas técnicas, lo ye les ha valido su reconocimiento a nivel mundial. En el interior del país los brabantes eran empleados en tareas agrícolas fundamentalmente y como medios de transporte para tirar de los carros, tareas que les valieron un cuidado minucioso por parte de sus propietarios, porque antes de los coches y de los camiones quién tenía un Brabante en casa tenía un auténtico tesoro.

Caballo brabante

Origen del caballo brabante

Los orígenes de los caballos Brabante, también llamados belga de tiro, datan del siglo XVII, aunque existe constancia de que los romanos ya utilizaron ejemplares ardeneses, los tatarabuelos de los Brabante, para arrastrar sus carros durante sus muchas conquistas. Durante la Edad Media esta raza fue conocida como Caballo de Flandes.

En 1886 comenzó el registro oficial de este caballo de tiro y a partir de ese año mejoró notablemente la calidad de la raza y con ello la exportación de ejemplares Brabante a todo el mundo. En la actualidad su crianza responde más al interés de algunos criadores por preservar la tradición que a intereses puramente económicos.

Características físicas de los caballos Brabantes

El Brabante, que puede medir entre 1,65 y 1,70 metros de alzada, es un caballo musculoso, posee una quijada cuadrada y grande, un perfil recto, una cabeza pequeña y un cuello corto y arqueado. Sus ojos y sus orejas son también pequeños, de forma que pareciera que no están proporcionados con el tamaño del animal.

Las patas están bien definidas y proporcionadas, tiene una espalda ancha y corta, con hombros un poco inclinados, unos cuartos traseros poderosos que le proporcionan un paso firme, regular y enérgico, lo que otorga a estos caballos una actitud altiva y orgullosa.

Para estos caballos la alimentación es básica. No necesitan cuidados excesivos, pero queman tal volumen de calorías en su trabajo diario que necesitan reponerlas para poder mantenerse activos y en plena forma, al tiempo que hay que ser muy cuidadoso con las cañas de sus patas para evitar accidentes y lesiones.

Caballos brabantes de gran tamaño

El pelaje es espeso y largo, característico de los caballos de clima frío y húmedo, una condición que le permite mantenerse seco todo el tiempo. Hay que tener en cuenta que solo su capa superficial se moja, mientras el interior se encuentra seco. El Brabante puede soportar altas temperaturas bajo cero, porque durante el invierno su piel adquiere un mayor grosor.

La capa de pelo más común es la de color café, aunque su tonalidad va desde el zaíno, ruano azul, alazán y ruano alazán al gris. A pesar de que se considera un caballo robusto su temperamento es amable y se les reconoce como animales inteligentes, gentiles y sensibles.

Además de los cuidados físicos el Brabante es una raza equina que requiere de atención y dedicación. Debido a su personalidad sensible demandan una actitud cariñosa por parte de sus dueños y en agradecimiento estos animales les ofrecerán su complicidad.

El Brabante es conocido por su gran apetito. Si se trata de un caballo que no trabaja con la paja o pasto tendrá una buena alimentación, pero si por el contrario es utilizado en faena requerirá de una ración diaria adicional de alimento de dos kilos aproximadamente, dieta que en caso necesario habrá que complementar con vitaminas y minerales.

En estos caballos de tiro las heridas superficiales suelen ser muy comunes, aunque si no se tratan a tiempo y de forma correcta pueden causar daños severos. El tratamiento debe ser mediante el uso de fórmulas cicatrizantes y antisépticas capaces de mantenerse adheridas a la piel pese a la intemperie o el trabajo del caballo.

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