La carrera más famosa de Aintree: Los secretos del Grand National

Grand National Aintree

La carrera más famosa de Aintree: Los secretos del Grand National

El próximo sábado 5 de abril el hipódromo de Aintree, situado en la periferia de Liverpool, se convertirá un año más en el epicentro de la hípica mundial y en punto de atención para millones de aficionados británicos y de todo el mundo. Ese día se celebrará en Aintree la 186ª edición del Grand National, la legendaria carrera de obstáculos que levanta pasiones.

Para los ingleses los caballos son una tradición, las carreras de caballos una pasión y el Grand National una «fiesta nacional» que se extiende a lo largo de tres días y que reúne en el hipódromo de Aintree a más de 150.000 espectadores y a lo más granado de la realeza y la alta sociedad británicas.

Dado el seguimiento mediático que tiene esta prueba a nivel nacional e internacional, a estas alturas probablemente todos, aficionados y no aficionados, hayamos escuchado hablar  en alguna ocasión del Grand National, una competición ecuestre que con sus 6,9 kilómetros de recorrido (dos vueltas completas a un circuito de 3.600 metros) y sus treinta obstáculos es la carrera más dura y peligrosa del mundo.

En la línea de llegada del hipódromo de Aintree hay una lápida con el siguiente epitafio: «Respeten este lugar / es tierra sagrada / una leyenda está enterrada aquí / sus patas vuelan / su espíritu se eleva». Esta lápida, que siempre está adornada con flores frescas, rinde homenaje a «Red Rum», el mítico pura sangre irlandés que ganó en tres ocasiones el Grand National (1973, 1974 y 1977), la última de ellas a la edad de trece años y con treinta cuerpos de ventaja, y que además hizo dos segundos puestos en las ediciones de 1975 y 1976.

Fue el polémico Enrique VIII el monarca inglés que comenzó la cría de caballos purasangre en el Reino Unido. Durante su reinado se celebró en 1539 en Chester la que ostenta el título de carrera de caballos más antigua, junto con las que se celebran en Epsom (1780) y Ascot (1771). La primera edición del Grand National se disputó en 1839.

Aintree Grand National

Durante la temporada de caza los jinetes de la alta sociedad británica, gran parte de ellos militares, acudían a caballo a las sesiones cinegéticas y en el transcurso de las mismas con frecuencia se veían obligados a sortear los muros que delimitaban las fincas. De esta práctica surgirían las carreras de obstáculos que comenzaron a celebrarse en Aintree a comienzos del siglo XIX. Estas primeras competiciones no estaban permitidas y solían celebrarse por la noche.

La celebración del Grand National parte de una idea del empresario William Lynn, razón por la cual desde 1839 las primeras ediciones se celebraron en terrenos que eran propiedad del millonario británico. Por cierto, el primer ganador del Grand National fue «Lottery».

Hemos hablado de las tres victorias del mítico «Red Rum», pero si se trata de palmarés no podemos olvidarnos de aquellos caballos que a lo largo de la historia del Grand National han conseguido repetir como ganadores en la línea de meta. Estos caballos son: «Abd-El-Kader» (1850 y 1851), «The Colonel» (1869 y 1870), «Manifiesto» (1897 y 1899), «Reynoldstown» (1935 y 1936) y «Tiger Roll» (2018 y 2019).

Los caballos y jinetes que participan en el Grand National deben superar una treintena de obstáculos. La primera vuelta consta de de 16 obstáculos y la segunda de 14, dado que para facilitar el sprint final se retiran los obstáculos de La Silla (1,6 metros de altura precedidos de un foso de 70 centímetros de profundidad) y Canal Turn.

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La única ocasión que un caballo de la familia real británica ha estado a punto de ganar el Grand National fue en 1956, cuando «Devon Doch» propiedad de la Reina Madre encaró los últimos cincuenta metros con dos cuerpos de ventaja.. Pero antes de atravesar la línea de meta el caballo hizo un extraño, se tiró al suelo y acuñó la frase «hacer un Devon Doch», que suelen utilizar los ingleses para referirse a los deportistas que de forma inexplicable pierden en el último segundo.

La dureza del Grand National no deja mucho margen para la sorpresas y menos para los milagros, pero al menos en dos ediciones del Grand National algunos apostantes ganaron miles de libras gracias a dos caballos que partían con pocas posibilidades de triunfo.

En una mañana muy lluviosa y ventosa en 1928 «Tipperary Tim» ganó el Grand National de ese año gracias a que fue el único caballo que quedó en pie de los cuarenta y dos participantes. Por su parte, en 1967 «Foinavon» iba tan retrasado que consiguió salir ileso de una colisión múltiple en el obstáculo 23. Aquel día las apuestas estaban 100 a 1.

Famoso por ser el piloto oficial de la escudería Ferrari, el polifacético Alfonso de Portago ostenta el título de primer jinete español en participar en el Grand National en 1950. Por otra parte, en la edición de 1975 las apuestas consideraban «favorito» al jinete Luis Urbano, aunque su favoritismo no era precisamente por conseguir la victoria.

Cientos de apostantes estaban convencidos de que el jinete español abandonaría antes de finalizar la prueba, aunque contra todo pronóstico Luis Urbano conseguiría finalizar la prueba en 12ª posición.

A pesar de no ser inglés en el Reino Unido el Duque de Alburquerque, Beltrán Osorio y Díez de Rivera, es toda una leyenda para los aficionados británicos. El jinete español participó en siete ediciones del Grand National, rompiéndose un total de 107 huesos que le valieron el apodo de El duque de hierro.

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