Chevrolet Vega y Ford Pinto, dos desastres que enamoran

Chevy Vega

Chevrolet Vega y Ford Pinto, dos desastres que enamoran

Surgidos en la década de los setenta para hacer frente a la llegada masiva de coches japoneses a Estados Unidos, en la historia de la automoción norteamericana el Chevrolet Vega y el Ford PInto seguramente encabecen el ranking de modelos con peor fama, aunque ello les ha supuesto que cincuenta años después los coleccionistas de clásicos se peleen por sus huesos.

Hace unas semanas un Chevrolet Vega regresó a la vida tras haber pasado los últimos cincuenta años durmiendo en una cápsula del tiempo, curiosamente la mayor de sus características a nivel mundial según consta en el Libro de los Record Guinness.

Desde julio de 1975 el mítico Chevy Vega ha permanecido enterrado en una bóveda de hormigón de 45 toneladas junto a otros miles de objetos típicos de los años setenta. Pero aunque hayan transcurrido cincuenta años lo que seguramente permanece en la memoria de muchos norteamericanos que vivieron aquella época, es la mala fama que desde entonces ha acompañado al Chevrolet Vega.

Y es que compartiendo ranking con otro denostado modelo como fue el Ford Pinto, el Chevy Vega está considerado uno de los peores automóviles fabricados en Estados Unidos, un mal recuerdo que ha convertido a ambos modelos -Vega y Pinto- en objetos de deseo para los coleccionistas de vehículos clásicos.

Chevy Vega

¿Fue tan malo el Chevrolet Vega?

Surgido de la colaboración de Chevrolet y Pontiac, el Chevy Vega comenzó a comercializarse en septiembre de 1970 y estuvo en producción hasta 1977. En su primer año en los concesionarios este modelo fue galardonado en 1971 con el prestigioso premio “Motor Trend Car of the Year”, una distinción que a vista de pájaro se nos antoja hoy un tanto dudosa.

A partir de ese momento el Chevrolet Vega, que recibía su nombre comercial de la estrella más brillante de la constelación de Lyra, se hizo famoso en Estados Unidos por las deficiencias que presentaban sus mecánicas, por su facilidad para la aparición de zonas de oxidación y por distintos problemas de fiabilidad y seguridad.

Chevy Vega

Aunque en la primavera de 1975 Chevrolet -filial de General Motors- presentó la serie especial Vega Cosworth de altas prestaciones, dos años después GM decidió poner punto final a la fabricación de uno de los automóviles que peor sabor de boca ha dejado entre los conductores USA.

El objetivo del Chevy Vega era competir con los coches japoneses de su segmento que comenzaban a llegar en masa a Estados Unidos, una circunstancia que provocó las prisas en GM por lanzar este modelo, una urgencia que posteriormente se traduciría en multitud de problemas de todo tipo.

A falta del tiempo necesario,, los ensayos que deberían haberse realizado en las pistas de prueba acabaron siendo realizados por los propios clientes, que sufrieron en sus carnes multitud de reparaciones y pasos por taller masivos con el fin de solventar los sucesivos “fallos” que iban apareciendo en los Chevy Vega.

Se calcula que en 1972 seis de cada siete unidades de este modelo no lograban superar los controles de calidad realizados por entidades independientes y en ese mismo año los propietarios de más de 350.000 vehículos, primero, y de 526.000 vehículos, después, fueron “invitados” a llevar sus coches a los talleres de Chevrolet para una revisión en profundidad.

Ford Pinto

Pinto, la “vergüenza” de Ford

Y para competir con el Chevrolet Vega a Ford no se le ocurrió otra cosa que apostar todas sus cartas al Pinto, un modelo que estuvo en producción entre 1971 y 1980. A pesar de comenzar su andadura comercial siendo un éxito de ventas al nivel del mismísimo Mustang, los importantes problemas de seguridad que presentaba el Pinto metieron a Ford en múltiples procesos judiciales durante todos y cada uno de esos años.

Ford Pinto

Con un cuerpo algo menor que el Chevy Vega (4.140 mm contra 4.310 mm ) del Ford Pinto se fabricaron en Estados Unidos más de tres millones de unidades, aunque prácticamente desde su llegada al mercado este modelo estuvo acompañado de multitud de fallos en materia de seguridad.

El más relevante de estos fallos tenía que ver con la mala ubicación del depósito de combustible. situado por detrás del eje trasero, lo que provocaba que el vehículo pudiera incendiarse fácilmente en el caso de que se produjera una colisión trasera. Además, la carrocería del Ford Pinto era muy endeble y se deformaba con demasiada facilidad, dejando atrapados a los ocupantes en el interior del vehículo.

Ford Pinto

Por último, en su defensa hay que decir que en aquella época un gran número de automóviles de pequeño formato también incorporaban el depósito de combustible en la misma posición que el Ford Pinto.

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