Copenhagen, el caballo del Duque de Wellington que conquistó Waterloo

Además de dar nombre a la capital de Dinamarca, Copenhagen es también el alias de uno de los caballos famosos con un papel destacado en la historia. Nada menos que en la Batalla de Waterloo, en la que el Duque de Wellington, Arthur Wellesley, cabalgó a lomos de este equino para poner punto y final al Imperio francés de Napoleón.

Duque de Wellington y su caballo Copenhagen.

La vida de Copenhagen no siempre estuvo vinculada con la batalla y la gloria. Preparado en un primer momento como caballo de carreras, este equino alcanzó la segunda posición en una carrera de Derby en 1786. Nunca llegaría a ganar ni a conquistar título alguno. Por consiguiente, tampoco mejoraría ese segundo puesto, eso sí, en unas de las pruebas más importantes de este deporte.

Su existencia daría un giro inesperado cuando poco tiempo después fue retirado de la competición con destino al ejército británico para formar parte de la Guerra de la Independencia (1808-1814) o Guerras Napoleónicas, en las que las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal se enfrentaron al Imperio francés comandado por Napoleón.

Fue entonces cuando en 1813, el Duque de Wellington, Arthur Wellesley, adquirió al equino que destacaba por su pelaje castaño y por su altura de unos 150 centímetros en la cruz. Una decisión que cambiaría por completo la vida de Copenhagen, pasando a formar parte de una de las personalidades más destacadas de la historia del continente europeo en el siglo XX. Uno de los militares más prestigiosos y reconocidos que también llegaría a ser Primer Ministro británico tras el conflicto bélico, además de comandante en jefe del Ejército de Reino Unido.

El duque de Wellington a lomos de su caballo Copenhagen

Fue precisamente durante la contienda cuando Copenhagen adquirió protagonismo, al llevar consigo en su lomo al Duque de Wellington, además de en otras contiendas, en la decisiva Batalla de Waterloo. En el combate que significó el final de las Guerras Napoleónicas, Wellesley comandó a las tropas británicas, alemanas y holandesas cabalgando en su fiel compañero equino.

Tras la derrota de Napoleón en 1815 y la consumación del Primer Imperio francés, Copenhagen fue retirado a los pastos de Strathfieldsaye, lugar ofrecido al vencedor del general francés por parte del Gobierno Británico, en los que se mantuvo durante las dos décadas posteriores.

Tras una vida perdurable en la que estuvo cerca de alcanzar los 30 años de edad, Copenhagen falleció en su establo con graves problemas de visión. Fue homenajeado y sepultado con honores por su aportación en las operaciones militares durante uno de los conflictos de mayor importancia en toda la historia del continente europeo y que marcó el devenir de éste a partir del siglo XIX.

El Duque de Wellington se despidió de un caballo al que tenía gran aprecio eligiendo el lugar donde sería finalmente enterrado su cuerpo, y donde todavía en la actualidad se conserva la lápida en homenaje al animal.

En 1846 se erigió una estatua de bronce (actualmente situada en Hyde Park, en Londres) del duque montando al equino Copenhagen, diseñada por Matthew Wyatt, que no obtuvo precisamente alabanzas al utilizar como modelo un caballo que no era muy similar al animal de Arthur Wellesley. Esto provocó críticas en forma de humor de la prensa de aquellos años. Del mismo modo, militar y equino serían retratados juntos en 1818 en una pintura al óleo por Sir Thomas Lawrence, uno de los grandes retratistas de la época.

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