Día Mundial del Galgo: jornada para denunciar el abandono de esta raza

Todos los años miles de galgos fallecen y son abandonados una vez que finaliza la temporada de caza. Para denunciar esta realidad los animalistas han decidido crear el Dia Mundial del Galgo.

Galgo descansa en el césped

En octubre de 2011 y en una carta dirigida al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, un grupo de eurodiputados expresaba su preocupación por la crueldad que se ejerce en nuestro país contra los galgos, una cuestión que debió caer en saco roto dado que España continua siendo el único estado miembro de la Unión Europea donde todavía se sigue permitiendo la caza con galgos, una práctica que en Francia está prohibida desde 1844.

Ello provoca que todos los años miles de galgos que ya no son útiles para la actividad cinegética, fallecen o son abandonados por sus dueños, una realidad de maltrato animal de tal magnitud que para los animalistas ha convertido el último día de caza en nuestro país en el Día Mundial del Galgo, una jornada con la que pretenden denunciar la difícil situación en la que se encuentra esta raza canina.

SOS Galgos estima que cada año se abandonan en España unos 150.000 perros, de los un tercio -aproximadamente 50.000- serían galgos lesionados o que ya se consideran viejos. La valía de estos perros es que pueden alcanzar velocidades de hasta 70 km/h, lo que les hace especialmente útiles para la caza de liebres en campo abierto, una actividad que en el pasado sirvió de entretenimiento a reyes y nobles.

El galgo es una raza canina autóctona de nuestro país, una quizá de las más simbólicas y más conocidas, que se integra en el grupo de los lebreles de pelo corto, aunque también existe una variedad de pelo duro. Estos perros tienen un físico ligero y estilizado, con patas largas y pecho voluminoso, cualidades que le permiten alcanzar grandes velocidades. La altura a la cruz suele ser 62-70 cm en los machos y de 60-68 cm en las hembras.

A comienzos del siglo XX se produjo un proceso de mestizaje entre el galgo español y el el más veloz galgo inglés con el objetivo de conseguir animales más rápidos con los que competir en los canódromos que hacían furor en Inglaterra y que estuvieron muy de moda en la España de esa época, aunque esta situación de falta de pureza finalmente se revirtió una vez que desaparecieron las carreras de galgos.

Pese a su antigüedad y relevancia el galgo español fue reconocido bastante tarde por las asociaciones caninas internacionales, que por su origen anglosajón siempre han tendido a ver al galgo inglés como la referencia más destacable de este tipo de perros.

Afortunadamente, en los últimos años se ha hecho corriente la presencia de galgos como mascotas, animales que proceden en su gran mayoría del abandono y que de esta forma tienen una segunda oportunidad beneficiándose del hecho de tratarse de animales nobles, tímidos y que se adaptan sin problemas a la vida en casa y a lo entornos urbanos.

Por otra parte su actitud doméstica tiende a ser pasiva, durmiendo la mayor parte del tiempo siempre y cuando se les permita un ejercicio regular, que suele consistir en correr con cierta frecuencia o realizar paseos largos. Por lo que podemos decir que es un perro ideal para un piso.

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