La desaparición de un perro en Tailandia se ha extendido cuatro años hasta que por fin ha podido reencontrarse con sus seres queridos, a los que esperó allí mismo donde lo dieron por perdido.

La esperanza es lo último que perdemos en esta vida. Es uno de los grandes tópicos pero no está falto de verdad. Prueba de ello es un nuevo caso de desaparición de un animal de compañía que ha terminado con final… ¿feliz?
La historia es demasiado dura y triste, pero justifica una vez más porqué el perro es el mejor amigo del hombre y la mujer. La fidelidad la lleva al límite de sus fuerzas pase lo que pase y sufra más o menos, porque para él, su familia es lo más importante.
El amor incondicional demostrado por Leo, el can protagonista de esta historia no da lugar a discusión. Tras sufrir el extravío típico en los que en ocasiones se ven envueltos estos animales, la constancia por volver con los suyos y la ayuda humana han podido devolverle a su hogar tras unos años de penurias en la soledad más dolorosa.
Y es que esas vacaciones de hace ya cuatro años no pudieron empezar peor para la familia de Leo. La habitual parada en un viaje largo por carretera llevó al animal a salir del coche de forma apresurada sin que ninguno de sus acompañantes se percataran de ello, por lo que se pusieron en marcha sin él a bordo. Para cuando ya se fijaron, Leo se había quedado atrás de forma definitiva y no pudo ser encontrado a pesar de volver atrás y buscarlo de forma desesperada, por lo que no tuvieron más remedio que continuar su camino sin el cánido.
A pesar de su búsqueda fallida y estar prácticamente abandonado, el animal sabía perfectamente dónde había perdido de vista a su familia. Y allí se mantuvo día tras día hasta llegar a los cuatro años de espera. Demasiado para una mascota, y que no hubiera sido suficiente para ella de no lograr estar de nuevo con los suyos. Y a buen seguro que en el mismo cruce de la carretera hubiera seguido.
En todo este periodo de tiempo, ha sido indispensable para Leo la ayuda de la Señora Pinnuchawet, que se ha encargado junto a su familia de facilitarle comida durante sus días de espera. Incluso le ofreció la posibilidad de contar con un nuevo hogar y familia e intentó instalarlo en su propia casa, puesto que mostraba un deteriorado estado de salud, con extrema delgadez y síntomas de padecer sarna. Pero el perro rechazó esta opción cada una de las veces, escapándose de la casa de su protectora para volver a la misma zona de espera.
Un reencuentro emotivo… y con sorpresa final
Las vivencias de Leo fueron publicadas en la red por China Press gracias a las fotos de un transeúnte. Tras encontrarse en varias ocasiones con el animal y pensar que estaba abandonado, este pudo conocer a su cuidadora y con ella la historia de la mascota, que emocionó a los internautas y lectores. Tanto que compartieron la ubicación de Leo para así dar con sus propietarios, hasta que por fin se obró el milagro. Una familia contactó por el parecido que tenía Leo con su perro desaparecido BonBon, al que perdieron de vista hace cuatro años en ese mismo lugar.

Una vez que se acercan a la zona y comprobaron que realmente Leo era BonBon, el reencuentro no pudo ser más emotivo. Pero lo verdaderamente llamativo llegaría justo después, cuando el perro se negó a subir al coche para volver al hogar en el que vivía cuatro años atrás. Fue entonces cuando la Señora Pinnuchawet cayó en la cuenta: BonBon ya no era BonBon, sino Leo. El animal no ponía en cambio ningún problema en trasladarse con la que había sido su guardiana estos cuatro años. La decisión estaba tomada. Y su corazón había decidido.
Pese a esperarles durante tanto tiempo, Leo es consciente de que el tiempo ha pasado y los cuidados y el amor que le ha brindado su mejor amiga son correspondidos por él. Es por ello que elige vivir el resto de sus días con ella, ya con la tranquilidad de haber visto de nuevo a la que en su día era su familia. Pero ahora tiene otra. Un final de esos de película que a veces contentan a algunos y no tanto a otros, pero que sin duda refleja el sentimiento fiel e incondicional de este animal por sus dos familias. Y la espera mereció la pena.

Periodista | Comunicación corporativa y Marketing Digital en TERRÁNEA