Los “niños jockeys” de Sumbawa corren con tan sólo seis años

Los caballos de Sumbawa (Indonesia) son muy veloces pero no pueden soportar el peso de un jockey adulto, de ahí que en las competiciones los criadores empleen, aunque está prohibido, niños jinetes de seis u ocho años que pesen menos de 20 kg.

Los niños jockeys de Sumbawa corren con sólo seis años

Cuando los aficionados a la equitación pensamos en las carreras de caballos lo primero que nos viene a la cabeza son escenas de cualquiera de los míticos hipódromos europeos, sin darnos cuenta que en el mundo existen muchas competiciones hípicas que se celebran, como sucede en la isla se Sumbawa, en instalaciones muy alejadas del fasto y la pompa.

Integrada en el llamado archipiélago de la Sonda, entre las islas de Flores y Lombok, con 15.440 km2 de superficie y con 1,5 millones de habitantes Sumbawa es una de las miles de islas que conforman Indonesia, un país de mayoría musulmana que por alguna razón que desconocemos tiene aquí un paraíso para las carreras de caballos.

Flotando en mitad del océano Sumbawa cuenta con un total de siete hipódromos donde se celebran catorce competiciones de al menos diez días de duración cada una y donde las carreras y las apuestas tan sólo se detienen los viernes por razones puramente religiosas.

Los niños jockeys de Sumbawa corren con sólo seis años

Ubicada en lo que se conoce como el Cinturón de Fuego del Pacífico el punto más alto de Sumbawa es el volcán Tambora (2.857 metros), que en la erupción de 1815 lanzó a la atmósfera 163 kilómetros cúbicos de cenizas que provocaron que el año siguiente recibiera el nombre del “año sin verano”.

Los caballos de origen árabe y mongol que habitan esta isla son excepcionalmente veloces, pero por el contrario su gran problema es que no son capaces de soportar el peso de un jockey adulto y de ahí que los jinetes sean niños y jóvenes entre 13 y 20 años, aunque el límite de peso de 20 kg reduce en mucho la edad máxima a la hora de montar.

Por esta misma razón los criadores de caballos buscan jockeys de menor edad de la permitida legalmente, con el objetivo de que sus caballos tengan que “soportar” el menor peso posible y con ello tengan más posibilidades de victoria, lo que provoca que en las competiciones sea habitual ver a niños de seis u ocho años montando, como manda la tradición, caballos sin silla, sin estribos y sin riendas.

Ni que decir tiene que esos niños se ven obligados abandonar la escuela y a convertirse en el sustento de sus familias. En Sumbawa un salario medio puede estar en el entorno de los 105 euros y en una buena temporada los “niños jockeys” pueden conseguir 1.700 ó 2.000 euros.

Lo habitual es que los niños monten entre diez y quince veces diarias, además de los tiempos que dedican a los entrenos, cobrando un fijo de unos siete euros por carrera, cantidad que se dobla cuando consiguen llegar a las semifinales y que, a parte del premio, se triplica una vez que se compite en las pruebas finales.

Los niños jockeys de Sumbawa corren con seis años

El riesgo para los “niños jockeys” es que montan sin ningún tipo de protección en distancias de hasta 1.400 metros y en pistas de arena que son auténticos “campos minados”, de forma que los accidentes y las lesiones son muy frecuentes. Si a eso le sumamos el bajo  nivel sanitario que existe en Sumbawa encontraremos la explicación de porquè muchos niños sufren malformaciones provocadas por roturas mal curadas.

Las autoridades de Indonesia son contrarias a que en las carreras de caballos de Sumbawa compitan jinetes por debajo de los 13 años, pero cuando se trata de una tradición y además entran en juego las apuestas y las rupias -moneda oficial del país- corren como si se tratara de agua, es difícil que las autoridades del lugar no hagan la “vista gorda”.

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