El melanoma es un tipo de cáncer de piel que suele afectar en mayor medida a los caballos tordos, llegando hasta al 80% de los animales independientemente de la variedad de capa torda que porten. Aunque en muchos casos no llega a desarrollarse como una patología maligna, las molestias y el dolor que originan los melanomas pueden hacer recomendable la cirugía. Para evitar riesgos los veterinarios aconsejan un control estricto a partir de los 12 años y una intervención rápida en caso de descubrir indicios de malignidad.

La acción del sol sobre la piel favorece el desarrollo de los temidos melanomas, formaciones tumorales cutáneas que suelen aparecer con la edad y con mayor frecuencia en caballos de capa torda. Inicialmente benignos estos tumores pueden evolucionar negativamente y para ello debemos evitar que los caballos se vean expuestos a exposiciones prolongadas a los rayos UV.
Aunque desde un punto de vista veterinario la exposición al sol no es la causa principal que origina la aparición de melanomas, en las áreas más expuestas de la piel la incidencia continuada de los rayos solares, principalmente durante los meses de verano, puede promover la aparición de este tipo de procesos tumorales e incluso acelerar la evolución y crecimiento de los melanomas ya existentes.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que los tumores cutáneos pueden presentarse en diferentes formas, bultos bajo la piel, placas sin pelo o decoloradas, úlceras no cicatrizantes, etc., de ahí que su identificación y diagnóstico sea responsabilidad de los veterinarios.
A medida que envejecen todos los caballos pueden verse afectados por la aparición de melanomas, pero al tratarse de tumores cutáneos pigmentados su presencia es más frecuente y evidente en ejemplares de capa torda. Los expertos veterinarios estiman que el 80% de los caballos tordos de más de 15 años acaban siendo tratados de trastornos cutáneos.
Junto a los rayos solares la aparición de melanomas también puede verse favorecida por la acción de sustancias químicas, virus y otros agentes con capacidad de incidencia tumoral sobre la piel.
Por último, las anomalías hormonales y los factores de tipo genético también pueden desempeñar un importante papel en el desarrollo de melanomas. Para distinguir el grado de malignidad de un melanoma es necesario realizar una biopsia del mismo para proceder a su análisis.

¿Qué es un melanoma de un caballo?
El nombre de esta patología procede de los melanocitos, células responsables de la pigmentación negra de la piel. Es a través de un proceso de replicación (neoplasia) cuando los melanocitos se multiplican de forma anómala dando lugar a la aparición de formaciones tumorales que pueden localizarse tanto a nivel externo, en la piel o bajo la piel, como interno cuando existe metástasis. Este tipo de tumores suelen aparecer bajo la piel en forma de nódulos oscuros en las zonas de la cola, ano, genitales y cabeza.
La mayor parte de los melanomas pueden considerarse benignos, aunque es necesario tener un exhaustivo control sobre su evolución. Pero aun no suponiendo un riesgo para la vida de los caballos afectados, la sola presencia de melanomas puede llegar a comprometer la salud y el bienestar de los caballos dependiendo de cuál sea su localización, su grado de invasión y su nivel de afectación sobre determinados órganos.
La capa torda es una de las más apreciadas entre los aficionados a los caballos. Curiosamente los ejemplares con esta coloración nacen prácticamente negros y van adquiriendo la tonalidad tan característica con el paso de los años, pudiendo llegar incluso a una coloración blanca entera.

Dentro de la capa torda existen variaciones, como el tordo mosqueado, con pequeños lunares oscuros sobre la capa blanca (tordo picazo si las manchas son negras o tordo atruchado si son marrones) y tordo rodado, con manchas blancas redondeadas sobre un fondo más oscuro.
Además de su característico patrón de coloración, los caballos tordos comparten una característica casi única de esta capa: los melanomas.
Se calcula que más del 80% de los caballos tordos mayores de 15 años padecen esta dolencia, lo que la convierte en la “estrella” de las enfermedades a combatir cuando se quiere disfrutar de un ejemplar de este grupo, tanto machos como hembras.
¿Qué puede causar un melanoma?
Los melanomas son tumores que se originan a partir de los melanocitos, las células productoras de melanina, el pigmento que da el color negro a su piel y pelaje. Su aparición se debe a una alteración en el ADN de estos melanocitos, que les hace replicarse a mayor velocidad dando lugar a la formación de masas.
Por regla general los melanomas equinos están asociados a un tipo de tumor benigno. Esto significa que el pronóstico de la mayoría de ellos es relativamente bueno, siempre que su tamaño y localización no provoquen molestias o complicaciones secundarias.

Por otro lado, que estos tumores sean benignos no explica el porqué de su propagación, dado que suelen aparecer en número variable en un mismo animal. Algunos científicos opinan que no se trata de una propagación real, sino del crecimiento de tumores de distinto orígen que aparecen de forma simultánea.
Lo que sí se sabe es que todos ellos tienen la capacidad de “malignizar” cuando alcanzan cierto tamaño, por lo que actualmente se los conoce como melanomas malignos equinos o MME.
Los melanomas del caballo tordo suelen comenzar a aparecer a partir de los 12-14 años de edad. La localización más común es la zona ventral de la base de la cola, perineo y alrededor del ano, pudiendo diseminarse posteriormente a los labios, la zona genital, la mandíbula, los párpados o las orejas.
Existen cuatro fases dentro del complejo melanoma maligno equino (MME). En las fases 1 y 2 aparecen masas solitarias o múltiples de tamaño pequeño, menos de 2 centímetros, que suelen permanecer inactivas durante meses o años. Es la fase más fácilmente detectable en un gran número de ejemplares.
En la fase 3 las masas crecen por encima de los 4 centímetros y pueden unirse entre ellas y finalmente la fase 4 está relacionada con una diseminación de estos tumores a tejidos internos como los músculos o los pulmones. Esta evolución suele ser muy lenta, por lo que la mayoría de animales fallecen de otras causas no relacionadas con el melanoma.
A pesar de que no sea una patología mortal, si que es una enfermedad a tener en cuenta ya que puede generar trastornos añadidos, como dolor crónico, incontinencia si afecta al esfínter anal, cólicos y obstrucciones intestinales, restricciones del movimiento, dificultades para comer cuando crecen en la zona mandibular, etc.
En caballos de todas las capas las zonas más expuestas al sol son generalmente las más propensas a desarrollar melanomas. Por esta razón durante el verano es aconsejable limitar la exposición de los caballos a los rayos solares y cuidar que los animales que habitualmente permanecen en exterior dispongan en sus prados o boxes de zonas de sombra que les protejan adecuadamente de la radiación ultravioleta (UV).

Este tipo de radiación es el causante de procesos primarios de irritación e inflamación en la piel, que en un nivel secundario pueden evolucionar hacia la aparición de melanomas en aquellos caballos susceptibles a ello.
Por otro lado, está comprobado que los rayos UV son un importante factor desencadenante que puede convertir los melanomas benignos en malignos.
¿Cómo curar un melanoma de un caballo?
Teniendo en cuenta que los melanomas son procesos tumorales que aparecen con la edad, salvo la prevención frente a los rayos del sol poco más pueden hacer los propietarios para evitar su aparición.
Una vez detectado y diagnosticado un melanoma es necesario mantener un control veterinario riguroso sobre él mismo, con el fin de observar cambios en su tamaño, forma y color, aspectos que nos estarían indicando crecimiento o invasión.
Los melanomas benignos y de fácil extirpación suelen tener un buen pronóstico, mientras que, en el caso de melanomas más invasivos, aunque poco desarrollados, el tratamiento probablemente requiera la combinación de la resección quirúrgica y la quimioterapia. En estos casos el factor tiempo/respuesta es fundamental para el éxito del tratamiento.
Cuando debido a complicaciones o causas estéticas es necesario eliminar un melanoma, existen varias opciones para hacerlo. La primera de ellas es la cirugía. Está indicada especialmente en las fases 1 y 2 de la enfermedad y es importante tener en cuenta que, aunque sean extirpados por completo los tumores visibles las masas microscópicas seguirán creciendo. En fases más avanzadas puede ser necesaria la quimioterapia, aunque su eficacia puede considerarse como muy baja.
Por otro lado, el cisplatino se está empleando con una eficacia relativamente buena, ya que ayuda a reducir el tamaño de las masas. Esta terapia no está indicada en aquellos ejemplares con un número elevado de melanomas, ya que es un proceso costoso y que implica una alta toxicidad para el animal.
Actualmente los trabajos se centran en la prevención mediante vacunas y los estudios están basados en la inyección de estimulantes inmunológicos con el fin de que sea el propio sistema inmune del caballo afectado el que elimine los tumores.

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