Ivor, el perro sordo 5 veces abandonado que aprendió lengua de signos

La historia de Ivor, un Staffordshire que nació sordo, es de esas que tocan el corazón y nos ayudan a ver la capacidad infinita de los animales para superar todos los obstáculos si se les da una oportunidad y un poco de amor.

Ivor el perro sordo que ha aprendido la lengua de signos tendido en el suelo con mirada triste

Con sólo 10 meses de vida este pequeño cachorro de Staffordshire Bull Terrier ha pasado por uno de los trances más duros que puede pasar un perro hasta en cinco ocasiones. Y no es otro que el del abandono. Antes de llegar al centro de protección y cuidado animal que la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RCPA) -Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales en castellano- tiene en la ciudad de Halifax, en el condado británico de West Yorkshire, podría haber sido calificado como el cachorro más desafortunado de Inglaterra. Tal y como lo han calificado los propios medios británicos.

Pero a veces un poco de dedicación y de amor puede cambiar las cosas. Este desafortunado cachorro, efectivamente, pasó por hasta cinco hogares. Cinco dueños diferentes que lo acabaron abandonando porque su sordera era una barrera demasiado grande para ellos. Ya que el pobre Ivor no atendía a las órdenes verbales de sus temporales dueños, y porque además, poco a poco, la confianza del animal se fue minando, debido a la frustración que sentía por no entender a sus «temporales» dueños. Pero, efectivamente, su suerte cambió.

Tras su quinto abandono, lo dejaron en el centro de la RSCPA. Allí, los voluntarios del centro, decididos a darle una verdadera oportunidad a Ivor para que se rehabilitase y encontrase una familia, empezaron a trabajar con él. En poco tiempo la dedicación del personal del centro tuvo efectos inmediatos. El cachorro, que estaba deseoso de cariño y atenciones, enseguida recuperó su confianza. Pero sobre todo las cosas cambiaron cuando los voluntarios probaron a enseñarle las órdenes con lengua de signos.

Se trataba de un desafío para ellos, algo mucho más complejo a la hora de entrenar a un cachorro que las típicas órdenes verbales. Pero de esta forma, y mediante gestos y señales visuales que Ivor podía comprender, el cachorro fue aprendiendo las órdenes básicas que enseñaríamos a cualquier otro perro. Como sentarse, dar la pata, quedarse quieto, o acudir a la llamada de su dueño.

Ivor el perro sordo que ha aprendido la lengua de signos atendiendo las órdenes que le dan y obedeciendo

En las imágenes y el vídeo que acompañan este artículo puedes observar la gran obediencia que demuestra Ivor.  Y es que, además del oído, los perros tienen otros sentidos muy desarrollados, como el olfato. Algo que también puede aprovecharse a la hora de realizar juegos de aprendizaje con nuestras mascotas. Además los gestos también se utilizan como refuerzo en la enseñanza de las órdenes a los perros, tal y como aconsejan la mayoría de profesionales del adiestramiento de mascotas.

Sea como fuere, ahora Ivor es un perro muy feliz. Y ha demostrado ser también un perro muy inteligente y obediente. Y nadie mejor para dar fe de ello que su actual dueña: Ellie Bromilow, quien se enamoró de él nada más verlo en el centro de protección animal. Según ha explicado, desde el principio supo que «su sordera no iba a impedir que tuviera la mascota perfecta». Y así parece que ha sido.

Según ha explicado esta británica afincada en Lancashire, cuando recogió a Ivor «ya había aprendido el comando de señal para ‘sentarse’ y ‘venir’ del personal del centro RSPCA». Pero ahora, después de dedicarle su tiempo a cuidarlo y seguir enseñándole, Ivor  sabe mucho más, como ‘tumbarse’, ‘quedarse quieto’, e incluso está aprendiendo a ‘hacer la croqueta‘. De hecho Bromilow señala que para ellos tener a Ivor es igual que «tener un perro que oye».  Por lo que no dudan en «hablarle mucho y muy a menudo», aunque sabe que él no entiende una palabra de lo que le dice.

Del mismo modo, la dueña de Ivor ha contado cómo, aprovechando su increíble sentido del olfato, «ocultamos muchas golosinas alrededor de la casa para que él las encuentre». Un juego del que el cachorro disfruta muchísimo. Y añade que este Staffordshire no es diferente de cualquier otro perro. Pese a que su corta edad ha tenido que superar muchas cosas, Ivor es ahora muy feliz.

Ivor el cachorrito sordo ahora es un perro totalmente feliz y rehabilitado

Natalie Heaton, responsable del centro de la RCSPA en West Yorkshire, ha contado a los medios británicos que sospechan que sus primeros 5 dueños probablemente no pudieron hacerle frente al cuidado del cachorro porque «no entendían por qué no estaba aprendiendo como un cachorro normal, sin darse cuenta de que en realidad era sordo». Sin saber que «los perros sordos pueden aprender extremadamente bien y confiar en sus otros sentidos para ayudarlos a ir comprendiendo todo». Aunque es cierto que, en primera instancia, puede ser algo complicado porque suelen ladrar mucho y «sentirse algo frustrados». Pero que si son estimulados mental y físicamente son tan fieles, inteligentes y confiables como cualquier otro perro.

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Jorge Monroy Criado

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