Nadie discute que el ingeniero alemán Karl Benz fue quien firmó a comienzos del siglo XX los primeros descapotables de la historia (Victoria y Parsifal), pero el mercado europeo de los descapotables o “coches descubiertos” también contó con la presencia de otras marcas legendarias para el mundo de la automoción como De Dion Bouton, Rover, Rolls-Royce, Ruppe & Sohn y Renault.

Los aficionados a conducir con la melena al viento afirman que los descapotables son los mejores coches para el verano, pero con los rigores del cambio climático mejor que se trate de un verano marinero por carreteras de la Costa Azul que de un tórrido verano en plena Mancha.
Hay que apuntar que hasta 1910 los primeros automóviles carecían de techo, una circunstancia estructural que no los convertía en descapotables y que básicamente servía para aligerar de peso/tara a unos vehículos que estaban equipados con motores de muy escasa potencia.
Haciendo caso a la RAE podemos definir cómo descapotables a todos aquellos automóviles que incorporan una capota plegable y en este sentido y a grandes rasgos el biplaza Benz Victoria (1892) está considerado como el primer descapotable de la historia, aunque para ser estrictos en la definición quizá debiéramos calificar como “Descapotable Number One” a otro modelo surgido del ingenio de Karl Benz. Hablamos del Benz Parsifal de 1902.
Los primeros descapotables
A diferencia del Benz Victoria, el Parsifal era un vehículo que además de capota plegable incorporaba volante para controlar la dirección, lo que le convertía en un lejano pariente más próximo que el Victoria a los actuales automóviles.

Desde un punto de vista mecánico el Benz Parsifal incorporaba un motor de 12 CV y uno de sus conductores fue el mismísimo príncipe Alberto Guillermo Enrique de Prusia, que además de heredero del Imperio Austro-Húngaro era un fanático del automovilismo al que la historia le atribuye la invención de la bocina y del limpiaparabrisas.
Un año después de que Karl Benz inscribiera su nombre en la naciente historia de los vehículos descapotables, De Dion Bouton presentaba en 1903 su modelo descapotable Q equipado con motor delantero de 6 CV y 694 cc. Lo curioso de este vehículo es que carecía de pedal de freno, ya que el motor siempre funcionaba a máximo régimen y por lo tanto tampoco precisaba acelerador.
¿Cómo frenaba el De Dion Bouton Q? Pues gracias a dos palancas, una primera situada en el árbol de dirección y otra que ejercía como freno con una presión constante. El sistema puede parecer algo complejo, pero lo cierto es que funcionaba.

A la vista de que los “coches descubiertos”, como también se denominó a los descapotables en sus orígenes, tenían un buen número de adeptos la firma británica Rover se atrevió en 1904 y 1906, respectivamente, con el Rover 8HP y con el Rover 20HP. Curiosamente, el motor del segundo de estos modelos ofrecía una potencia de 20 CV e incorporaba un novedoso sistema de freno motor, que consistía en un pedal con el que el conductor podía actuar sobre el árbol de levas cerrando a voluntad la válvula de admisión.

Y hablando de firmas británicas de automóviles no podemos olvidarnos de la mítica Rolls-Royce, que siguiendo la estela de Rover en 1906 también decidió presentar en sociedad su legendario descapotable Silver Ghost, en la actualidad una de las joyas más perseguidas y valoradas por los coleccionistas de vehículos clásicos.
Los descapotables Piccolo y Renault AX
Pero la historia de la automoción está llena de marcas que fueron famosas en un momento determinado y que desaparecieron sin dejar demasiado rastro, entre ellas la firma alemana Ruppe & Sohn, que de ser una simple fundición de hierro pasó a diseñar y producir hasta 1920 los históricos descapotables Apollo Piccolo 5S (1909) y Apollo Piccolo Mobbel (1910). A partir de 1912 Ruppe & Sohn pasaría a denominarse Apollo y estaría en funcionamiento hasta 1926.

El primero de estos modelos era un biplaza con motor de 5 CV y 704 cc, mientras que el segundo y todavía más simple desde un punto de vista mecánico, tenía la misma potencia que su hermano pero con la presencia de un motor de un solo cilindro y de tan sólo 624 cc.

Finalmente, otra de las marcas que se sumó a la moda descapotable fue Renault con su histórico modelo AX, un vehículo biplaza que fue muy utilizado como taxi y que en aquella época -1909- ya incorporaba un dispositivo (taxímetro) capaz de calcular el importe del trayecto.

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