Ratón de Praga, un pequeño gran compañero

Los orígenes del Ratón de Praga se remontan a la época medieval, donde era muy codiciado entre la nobleza. Sin embargo, este pequeño perro destacaba también en el ejercicio de la caza, ganándose a pulso su sobrenombre de “Ratonero”. Para aquellos que busquen un perro mini muy activo, sin duda el Ratón de Praga, es su animal.

El Ratón de Praga es una raza de origen checo que estuvo a punto de desaparecer, sin embargo, ha ido ganando adeptos en los últimos años. Su pequeño tamaño y su carácter vivaz y juguetón le han otorgado una gran popularidad en toda Europa. Pero el Ratón de Praga no es sólo una buena raza de compañía.

El origen de esta raza se remonta a la época medieval. El Ratón de Praga apareció en la zona que ocupa actualmente República Checa y se trataba de un can muy apreciado entre las altas esferas de la sociedad, la mayoría de familias adineradas compartían su casa con uno de estos perros.

Gracias a sus dotes para la caza la raza también era muy popular entre los niveles sociales más bajos. De hecho, esta aptitud le dio el nombre de ratonero, aunque actualmente se le conoce más comúnmente como Ratón de Praga.

La raza sufrió un declive importante a partir del siglo XIX, pero a partir de los años 90, con el auge de los perros mini, estos pequeños canes volvieron a la escena europea logrando una gran popularidad en muchos países. Actualmente son una de las razas más pequeñas del mundo.

A pesar de su gran parecido con el pinscher ambas razas no están emparentadas. El Ratón de Praga es un perro de tamaño muy pequeño, su peso oscila entre 1 y 3 kilos y raramente superan los 30 centímetros de altura.

Su pequeño tamaño no evita que sea una raza con un nivel de energía muy alto, lo que le hace destacar en ciertas disciplinas deportivas. Tiene un carácter cariñoso y una gran inteligencia. Pese a su fuerte instinto de caza se adapta bien a la vida doméstica dándole el ejercicio suficiente. Le gusta agradar y es muy leal a su dueño.

En cuanto a su físico, esta raza tiene una conformación atlética y musculada con unas patas delgadas pero fuertes. El hocico puntiagudo y las orejas triangulares y erguidas le dan un aspecto muy característico. El color más habitual es el negro y fuego aunque se aceptan combinaciones de chocolate, lila o azul con tonalidades crema y amarillo también.

En general, es una raza que requiere pocos cuidados. Su manto es muy limpio y sólo necesitará cepillados puntuales. Si requiere prestar atención a su educación para asegurar una buena socialización que evite problemas habituales como los miedos, los escapes, el ladrido excesivo o la agresividad hacia otros perros.

Además, pese a su tamaño, es una raza con pocos problemas de salud. Como casi todos los perros pequeños, los Ratones de Praga suelen sufrir luxaciones de rótula y es habitual que padezcan retención de los dientes de leche, lo que puede provocar problemas de crecimiento de las piezas definitivas.

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